25 de junio de 2021
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FIN DE SEMANA
Patio de columnas

Patio de columnas

Juan Pérez de Mungía

La omertà

Errejón, Monedero y Pablo Iglesias.
Errejón, Monedero y Pablo Iglesias.

Monedero prefirió ejercer de profeta de los podemitas y padrino de Pablo Iglesias y evitar convertirse en la madurez en súbdito del matón de colegio a que se refirió Errejón. Hay que ser sabio para preferir la renta a la posición. Que Errejón se arrimara a Carmena no le sirvió apenas para sobrevivir y repite sus mantras para pertenecer de nuevo a una marca. Su aparente brillo intelectual se extinguió por entonces. Se le hacían los dedos huéspedes pensando en que la sombra de Carmena facilitaría la reconstitución de un partido que no se identificara con los comunistas para ampliar su base como le aconsejaba a Pablo Iglesias, pero hete aquí que él mismo devino en el último representante de su clase, antes de volver a ser extraparlamentario. Madrid no es bandera para defender un miembro mas de los reinos de taifas en que ha devenido España. No todos los territorios pueden ser nacionalistas, y menos aún aquellos donde el éxito depende de la ejecución personal. Madrid resiste el embate comunista.

Pablo Iglesias, primero, creó la marca, luego se adueñó de ella expulsando a todos sus fundadores y ahora la gestiona con singular eficacia de la mano de la satrapía de Sánchez. Tal como predijimos antes de que nada sucediera, quedarían él y la que en ese momento resultara ser su señora. Fue un grave error fiarse de Bescansa. La experta estadística no le permitió a Errejón leer el futuro que aguarda a aquel que no dispone de la marca. Como escribió Maquiavelo, los hombres, primero, luchan por el poder, luego por el prestigio. Debería Errejón haber prestado pleitesía a su ex-amigo para luego gestionar su discrepancia, pero si la posición no se obtiene por méritos propios vano es considerar que te salvará la discrecionalidad del caudillo.

Monedero, Iglesias y Errejón, tres de los fundadores de Podemos.

Pablo Iglesias ha gestionado la marca traduciendo cada pérdida en ganancia, y en éxito cada derrota, porque como sabe cualquier político y en especial el socialista, controlar un partido no consiste más que en obtener una cuota de poder suficiente para repartir rentas y privilegios. Como le advirtió Monedero al eterno adolescente Errejón, Pablo Iglesias ya no era ese colega de la Facultad con el que se juega a cambiar la historia mientras se toma un café, sino su Secretario General, y su desplazamiento en el escaño sería una vez más la interposición de una hembra con la voluntad manifiesta y el cinismo suficiente para monetizar su sexo siguiendo la popular estela castellana de que tiran mas dos tetas que una carreta de bueyes. Al parecer en ciertos casos son menos fieles los heteros que los transexuales que para evitar la tiranía hembrista deciden cambiar de sexo, porque las hembras se imponen en la misma magnitud con la que se las desea. Es la afánisis de Lacan, al revés. La única manera de no tener miedo a la pérdida del deseo es extinguirlo en origen.

La marca podemita se contraerá hasta el nivel histórico del Partido Comunista, y de Izquierda Unida, --las nuevas marcas no mejoran su destino-- pero Pablo podrá agotar su vida designando en la ruina a su heredera para disfrutar del mismo nivel de vida. La fidelidad como la amistad dura el tiempo que tarda el líder en ascender a caudillo. El Ricardo III de Shakespeare representa el silencio de quienes ejecutan el asesinato del legítimo heredero del trono, al que debía proteger, que se interponía en su ascenso, y luego quedan obligados a rendir pleitesía a quien sirvieron como ejecutores del delito. ¿Cómo cabría solicitar romper el silencio a aquellos cuyos ingresos dependen por entero de la voluntad del líder? ¿Podría solicitarse tamaño sacrificio a Suárez o Álvarez de Toledo? La estrategia es siempre la misma, compensar a quien se somete, y matar a quien no se somete. Esa es la lógica de Casado: La política es un empleo, y la renta que percibe el salario de la colusión, cobrar por carecer de identidad frente al caudillo, la ley de hierro del silencio, la omertà. ¿Como podría confiar un ser humano que Casado no sacrificaría una relación humana al silencio cómplice de quien confía en el retorno del bipartidismo y en el cambio de turno de la vieja política española que han destruido tantas veces el progreso y la convivencia? A las personas no se les exige responsabilidad de lo que hacen respondiendo a un mandato, sino por aquello que hacen que no se les demanda para la causa. Menos aún mediando un pacto, repartirse las instituciones que sostienen el Estado, y pactar la exoneración del delito. No cambia nada que existan esos pactos previos para cualquier acción gratuita. Que sabias las palabras de Cervantes: "Llaneza muchacho, no te encumbres, que toda afectación es mala. De la ofensa gratuita y vil obtendrás pobre cosecha, tal vez el aplauso de muchos mezquinos y el desprecio de muchos que pudieron respetarte".

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