01 de agosto de 2021
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EDICIÓN VERANO
Patio de columnas

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Julio Merino

Los documentos del robo del oro del Banco de España (1936)

Como “ratón de biblioteca” que soy (y más como “preso político” del virus comunista que me tiene encerrado en casa) ayer me encontré dos documentos históricos que dan luz sobre el “robo” de las 400 toneladas de oro del Banco de España que los republicanos-socialistas se llevaron en agosto de 1936 a Moscú y Paris. Y no se asusten, que no les voy a contar la “batallita del oro de Moscú” que tantas veces nos contaron en aquellos tristes años del hambre.

No, hoy me limito a reproducir el Decreto del Gobierno que autorizaba la salida y el traslado del oro y que firmaban el Ministro de Hacienda, don Juan Negrín (siendo Presidente del Gobierno don Francisco Largo Caballero) y el Presidente de la República don Manuel Azaña:

Ministro de Hacienda

Excmo. Sr:
Por su excelencia el presidente de la República, y con fecha 13 del actual, ha sido firmado el siguiente decreto reservado: La anormalidad que en el país ha producido la sublevación militar aconseja al Gobierno adoptar aquellas medidas precautorias que considere necesarias para mejor salvaguardar las reservas metálicas del Banco de España, base del crédito público. La índole misma de la medida y la razón de su adopción exigen que este acuerdo permanezca reservado. Fundado en tales consideraciones, de acuerdo con el Consejo de Ministros, y a propuesta del de Hacienda, vengo en disponer, con carácter reservado, lo siguiente:

  • Art. 1º: Se autoriza al Ministro de Hacienda para que en el momento que lo considere oportuno ordene el transporte, con las mayores garantías, al lugar que estime de más seguridad, de las existencias que en oro, plata y billetes hubiera en aquel momento en el establecimiento central del Banco de España.
  • Art. 2º: El Gobierno dará cuenta en su día a las Cortes de este decreto.

Madrid, 13-9-36.

Y el otro documento es todavía más curioso. Es el Decreto que emite la Junta Militar del ejército sublevado cuando les llega hasta Burgos la noticia de que el Gobierno de Madrid está sacando el oro del Banco de España para llevarlo a un lugar desconocido.

Lo firma el general Cabanellas, como Jefe de la Junta, el 25 de agosto de 1936. Fue este texto:

Decreto número 65:

Interesa a esta Junta, en el orden moral, destacar, una vez más, el escándalo que ante la conciencia universal ha producido la salida de oro del Banco de España, decretada por el mal llamado Gobierno de Madrid. Pero la incumbe más principalmente señalar las consecuencias de esas operaciones en el terreno jurídico, porque efectuadas con abierta infracción de preceptos fundamentales de la vigente Ley de Ordenación Bancaria, es evidente conducen por su manifiesta ilegalidad a la conclusión inexcusable de su nulidad, que ha de alcanzar en sus efectos civiles a cuantas personas nacionales o extranjeras hayan participado en ellas, con independencia de la responsabilidad criminal, ya regulada en otro Decreto. Y es lógico complemento de esta declaración, el prevenir los daños que se irroguen, con medidas de caución, que han de adoptarse con la urgencia que la defensa de los intereses nacionales exige.
En su virtud, como Presidente de la Junta de Defensa Nacional, y de acuerdo con ella, vengo en decretar lo siguiente:
Artículo primero. Se declaran nulas todas las operaciones que se hayan verificado o se verifiquen con la garantía del oro extraído del Banco de España, a partir del dieciocho de julio último, y en su día se ejercitarán cuantas acciones correspondan en Derecho, para el rescate del oro referido, sea cual fuere el lugar en que se halle.
Artículo segundo. Sin perjuicio de la responsabilidad criminal definida en el Decreto número 36, los valores, créditos, derechos y bienes de todas clase que posean en España las personas o entidades nacionales o extranjeras que hayan intervenido o intervengan directa o indirectamente en las operaciones a que se contrae el artículo precedente, serán inmediatamente embargados, a fin de asegurar las responsabilidades de cualquier especie que se deriven de tales actos.
Dado en Burgos a 25 de agosto de 1936.

Miguel Cabanellas.

 

De todo lo que he leído lo más curioso fue lo que le sucedió a Azaña, el hombre de la República con este asunto. Al parecer don Manuel firmó el Decreto como Presidente de la República sin mirar si quiera lo que firmaba y cuando supo, días más tarde, lo que había firmado hasta se echó a llorar, según contaba después su cuñado, Cipriano Rivas Cherif.

-                     --Cipriano ¡pero eso es un robo!

-                     --Pues, si eso es un robo, entonces tu eres un ladrón

-                     --¡Cómo que yo soy un ladrón!...Si yo me limité a firmar.

-                     -- Pues eso, porque lo que le dio valor al Decreto del Gobierno fue precisamente tu firma, ya que sin tu firma no se hubiera podido publicar en La Gaceta (el BOE de aquel momento)

-                     -- ¡Me engañaron! ¡A mí no me dijeron que era para llevárselo de España… y mucho menos a Moscú!

-                     -- Todo eso está muy bien Manolo, pero ya sabes que nadie debe firmar nada sin saber lo que firma!...¡Y menos el Jede del Estado! Así que no vengas ahora con lamentaciones, porque ya, para la Historia, serás el máximo responsable del “robo”,  como tú dices, del oro de España.

 

El hecho es que aquellas toneladas de oro que se llevaron a Moscú (y las que se llevaron a Paris) nunca más volvieron a España.

Un Jefe del Estado no puede firmar un Decreto del Gobierno sin saber lo que firma o sin pararse a pensar la responsabilidad que tendrá ante los españoles y ante la Historia.

Julio Merino

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