17 de abril de 2024
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FIN DE SEMANA
Patio de columnas

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José Ignacio Herce Álvarez

Objetivo yihadista: Captación de jóvenes

/ La Guardia Civil desarticula una organización yihadista en España.

El pasado mes de agosto de 2023,  con la Operación Raijin la Guardia Civil desmanteló la que se denominó entonces como la mayor estructura yihadista conocida en España en el ámbito de la captación de jóvenes y menores de edad. Los detenidos utilizaban las redes sociales para captar y adoctrinar a aquellos jóvenes más vulnerables a caer con más facilidad en los mensajes y postulados del terrorismo yihadista, que utilizaban como cebo.

Una vez captados los incluían en un grupo ya de carácter privado en el que se han descubierto a decenas de jóvenes de diferentes provincias española, la mayoría menores de 18 años. Algunos de estos mensajes están en la línea del que decía  “Dawlat al Islam Baquiyah" (El estado Islámico permanece y se expande), que se pudo ver pintado en calles valencianas.

Esto viene a colación porque responsables de unidades antiterroristas han coincidido y expresado en diferentes ocasiones su preocupación por el aumento de la radicalización yihadista en España de jóvenes e incluso menores. Este sería el caso del comandante del Servicio de Información de la Guardia Civil, D. Oliver Pérez López ha manifestado recientemente que “en los últimos meses se ha detectado un repunte muy importante de radicalización entre menores que supone una seria preocupación para las Fuerzas de Seguridad”.

Y es que, como venimos insistiendo, la amenaza terrorista sigue ahí y en estos tiempos, el radicalismo está encontrando en internet un importante vehículo transmisión de sus postulados que hace que lleguen de manera rápida y directa a los jóvenes, como lo demuestra que en noviembre del pasado año, se detuvieron a 14 personas miembros de un movimiento integrista (en Badalona, Barcelona, L'Hospitalet de Llobregat, Martorell y en Lleida) acusadas de enaltecimiento del terrorismo y autoadoctrinamiento  que usaban aplicaciones  como TikTok para difundir sus mensajes incitando a la violencia.

A la vista de lo anterior podemos preguntarnos ¿Cuál sería el perfil de estos jóvenes yihadistas en occidente? En primera instancia parece ser que el grupo de edad oscilaría entre los 18 y los 35 años, algunos de los cuales se habrían iniciado en el islam pero sin fanatismo.

Con carácter general, el foco principal estaría en jóvenes hijos o nietos de inmigrantes provenientes de países musulmanes pero no solo es así, también los hay europeos, sobre todo aquellos que pueden sentirse identificados o  apoyar causas como la palestina en la actualidad.

Una de las posibles causas a  nivel mundial de que los jóvenes musulmanes se acojan a los principios yihadistas radicaría en que, de alguna manera, no se sientan aceptados dentro de la sociedad occidental y que quizá se sientan estigmatizados por ser musulmanes, algo que se agudizo desde el 11M, por lo que unirse al yihadismo e irse a luchar en su nombre sea una manera de rebelarse contra ese occidente por el que se sienten rechazados.

Ciñéndonos a nuestro país, el momento en el que la movilización yihadista fue mayor se produjo durante 2014, coincidiendo con los conflictos que se desencadenaron en Siria e Irak a fines de 2011. Según estudios realizados por el Real Instituto Elcano de Estudios Internacionales y Estratégicos, después de analizar las características de los detenidos desde 2013 por actividades relacionadas con el ISIS, se desprende que de ellos, el  83,1 por ciento son hombres, con edad media de 31,6 años. De los detenidos y puestos a disposición judicial, el 45,3 por ciento tendrían nacionalidad española, el 41 por ciento marroquí y el resto se repartirían entre 15 nacionalidades diferentes. En este dato hay que destacar que el 45,6 por ciento del total habría nacido en Marruecos y el 39,1 en España.

Otro aspecto importante que se desprende de este estudio es que el 51,7 por ciento de los detenidos son inmigrantes de primera generación y el 42,2 por ciento  corresponde a segundas generaciones, principalmente descendientes de inmigrantes venidos de Marruecos.

En cuanto a donde se desarrolla más frecuentemente  este fenómeno de la radicalización, esta se produce  sobre todo en áreas fundamentalmente urbanas y de tamaño medio, es decir, entre 50.000 y 500.000 habitantes (un 68,4 por ciento), de las que las barriadas como la de El Príncipe en Ceuta y La Cañada de Hidum en Melilla podían ser  un ejemplo.

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La barriada de El Príncipe en Ceuta.

También es curioso resaltar que del total, un 13,9 por ciento se trata de conversos al islam, el resto son musulmanes de origen y con un nivel de estudios sobre todo secundarios –un 59 por ciento-, aunque más de un 10 por ciento tiene formación universitaria. Otro dato interesante es que la mayoría de los que trabajan se asimilarían a sectores de  clase media y  los que no tienen ocupación conocida, suelen recibir ayudas públicas para subsistir.

Todo esto nos hace ver que, pese a lo que pudiera parecer, en general estos jóvenes no proceden de ámbitos marginales dado que la mayoría son de clase media y con estudios, lo que nos lleva a pensar en que su radicalización está unida sobre todo a razones de índole ideológica y parece claro que la mayor parte llegan a ella  entre los 14-17 años, de manos de otras personas quizás amigos o vecinos, en espacios como las mezquitas y a través de las redes sociales como ya dijimos.

Como resumen diremos que aunque en España no tengamos una movilización yihadista entre nuestros jóvenes al nivel de la que tienen otros países cercanos como  Francia, Alemania, Reino Unido, Bélgica, etc., hay que estar muy atentos a esas células latentes, de las que ya hablamos en un artículo anterior y que, debido a acontecimientos ocurridos en los últimos años se están despertando.

Por ello la acción gubernamental debía dirigirse a la prevención de este proceso de “reclutamiento” de radicales violentos buscando sobre todo la detección rápida de aquellos en los que se detecte este  potencial de radicalización violenta, así como una adecuación de nuestra legislación en esta materia que este al nivel de la otros países y como no, dotar a nuestros Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado de medios y material para poder hacer frente en óptimas condiciones a este fenómeno que como estamos viendo, cada vez toma más fuerza y sobre todo entre los jóvenes.

Y para finalizar, solo me queda insistir en lo que he dicho tantas veces, que se debe sensibilizar a la sociedad española de que la amenaza del terrorismo yihadista está ahí y de que mirar hacia otro lado no es la solución. Por desgracia, este país ha sufrido y sigue haciéndolo, el zarpazo de este terror y más en estos tiempos en los que seguimos estando en el nivel cuatro de alerta terrorista –definido como de riesgo alto- desde junio de 2015 tras los atentados ocurridos en Francia, Túnez, Kuwait y Somalia.

El Cierre Digital no se hace responsable de las opiniones vertidas en esta sección que se hacen a título particular.

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