28 de noviembre de 2021
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FIN DE SEMANA
Patio de columnas

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Alberto García Cebrián

Matrimonios kamikaze

"Un matrimonio kamikaze, es aquel que no se preocupa por conocer sus derechos y obligaciones familiares".

Un matrimonio kamikaze es aquel que no se preocupa por conocer sus derechos y obligaciones familiares y toma decisiones en ocasiones idealizadas arriesgándose a incurrir en errores que podrán dinamitar su relación y acabar en divorcio, debido a su falta de interés y diligencia en conocer y saber gestionar la repercusión legal de sus relaciones familiares.

¿Por qué es impensable que una persona pueda conducir sin carné de conducir? Evidentemente por ser necesario para comprender las normas teóricas de circulación y aprender a llevarlas a la práctica. Es del todo sabido que cuando se conduce con poca diligencia se aumenta exponencialmente el riesgo de accidente: Conducir a mayor velocidad de la permitida, sin haberse sometido a prueba psicotécnica que certifica periódicamente nuestra idoneidad… etc. Es obvio que una conducción temeraria aumenta el riesgo de accidente y es lo que pasa con algunos matrimonios, que pudiendo haberse gestionado y controlado diligentemente, van en sentido contrario y acaban siendo kamikazes de sí mismos.

Es necesario potenciar el asesoramiento preventivo antes, durante y después del matrimonio y, en su caso, el divorcio.

¿Es normal que para casarse no haga falta abogado, pero para divorciarse sí? ¿Por qué no nos preocupamos por adelantarnos a los posibles problemas y tratar de evitarlos? El asesoramiento letrado debería de extenderse a todas las relaciones familiares y no limitarse a los procesos de separación y divorcio, pues en ese caso, llegan justo cuando ya existen los problemas sin haberse podido adelantar a estos.

No es común en el sector de la abogacía centrarse en asesorar a las familias antes de contraer matrimonio y en cada decisión de trascendencia jurídica, pero sí que después, cuando surgen problemas y complicaciones, muchos matrimonios acaban yendo a un abogado a que les explique qué derechos y obligaciones han venido construyendo a lo largo de su matrimonio, en gran parte de los casos con cierta ignorancia e irresponsabilidad. Lo que es peor, es que socialmente no existe una cultura de acudir al abogado para recibir asesoramiento preventivo, incluso puede llegar a estar mal visto. Es similar a lo que ocurría hace años, cuando ir al psicólogo estaba mal visto y ahora se valora como una necesidad para mantener una correcta salud mental y prevención de conductas perjudiciales para nosotros mismos y nuestros seres queridos, pues nos ayudan a entender y saber gestionar las relaciones y actitudes interpersonales.

Si no prevenimos las situaciones límite, es como si en el sector médico no se dieran pautas y tratamientos coronarios preventivos y únicamente se interviniera de urgencia cuando entra el paciente en parada cardiaca. Debemos adelantarnos a los problemas y ese es el reto del sector jurídico en el futuro, evitar conflictos y controversias y, en caso de ser necesario, llegar a acuerdos antes de que la relación se degrade por haberla sometido a más presión de la que puede soportar. Concienciación para fomentar relaciones familiares libres y saludables.

"Es necesario potenciar el asesoramiento antes, durante y después del matrimonio y, en su caso, el divorcio".

El abogado de familia Alberto García Cebrián comparte con El Cierro Digital unas reflexiones que pueden ayudarnos a entender la importancia del asesoramiento jurídico preventivo con asesoramiento de derecho de familia antes, durante y después del matrimonio y, en su caso, el divorcio.

La familia es la base de la sociedad y el porcentaje de divorcios cada vez es mayor. Desde la posición privilegiada del abogado de familia se pueden sacar una serie de conclusiones que son muy útiles de entender para evitar incurrir en errores y enfrentamientos familiares.

En 2021 Abogados Cebrián participó en la feria de IFEMA 1.001 Bodas. En ella, miles de parejas de novios con la intención de contraer matrimonio se interesaban por todos los detalles de su deseado enlace: Alianzas, fotógrafos, vestuario, viajes, banquete… etc. Se realizó una encuentras anónima fruto de la cual se puedo constatar que más del 90% de las parejas que querían casarse habían previsto un gasto de boda de más de 20.000 euros.

De entre las partidas y gastos de boda, ninguno de ellos se había planteado asesorarse antes del enlace, no habían destinado ni un solo euro ni minuto a resolver posibles dudas legales para contraer un matrimonio consciente basado en certezas que puedan ser una buena base en la que asentar su relación familiar. En cambio, es impactante como de manera generalizada se habían preocupado hasta del más mínimo detalle.

¿Cómo puede ser que los novios que se van a casar se preocupen hasta del color de las servilletas y detalles similares y no se preocupen diligentemente de concertar un matrimonio estando correctamente asesorados?

Fue una revolución el hecho de que en la Feria de Bodas de Madrid hubiera la gran novedad de un despacho de abogados. Se ofrecían consultas gratuitas, pero a pesar de ello, la gran mayoría tenían recelo a acercarse y muchos de ellos lo hicieron reconociendo que no querían que su pareja y acompañantes pensaran que tenían algún tipo de desconfianza en la relación.

¿Cómo puede ser que en el siglo XXI aún tengamos prejuicios que nos impiden recibir información libremente? Todo lo importante que merezca la pena cuidar y mantener requiere un esfuerzo de comprensión y diligencia de gestión constante.

Por desgracia, aún existen muchos matrimonios idealizados y precipitados que se casan de manera irresponsable sin haber analizado diligentemente las consecuencias de su decisión y, por tanto, arriesgándose a poder incurrir en errores y malas decisiones que en definitiva acaban perjudicando a la relación.

En cualquier otro ámbito sería impensable la desinformación antes de iniciar una vinculación, pero después necesitaremos un abogado si queremos suspender o finalizar el vínculo.

¿Cómo puede estar normalizado no ir al abogado en el matrimonio, pero ser obligatorio ir en el momento de la separación o divorcio?

Es una situación por desgracia muy frecuente aún el hecho de que algunos matrimonios que se están planteando la idea de separase o divorciarse acuden al despacho de un abogado a preguntar las consecuencias de sus decisiones presentes y pasadas.

"¿Cómo puede estar normalizado no ir al abogado en el matrimonio, pero ser obligatorio en la separación o divorcio?"

Es normal que una persona vaya al abogado a preguntar el alcance de sus derechos actuales y futuros, lo que no debería de ser normal es que una persona acuda a un abogado a resolver dudas de sus derechos y obligaciones familiares consolidados durante años sin haberse parado a pesar cuáles eran las consecuencias legales de sus decisiones. Es de cajón que podemos haber sido nosotros mismos los que hayamos perjudicado la viabilidad de la de la relación por nuestras decisiones. 

Compartir una propiedad e hipoteca a 30 años

La duración media de los matrimonios en España en 2020 según el INE es de 16.5 años. ¿Es razonable que sea tan común que los matrimonios se hipotequen a 30 años? Puede serlo si al menos se fuera consciente de que se trata de casi el doble de tiempo que de media duran los matrimonios y que, por tanto, matemáticamente, lo más frecuente será que acabe nuestro matrimonio antes que nuestra hipoteca.

La responsabilidad de tener un hijo

Un matrimonio dura hasta que los esposos quieren, pero la responsabilidad de tener un hijo es para siempre y podemos divorciarnos de nuestro marido o mujer, pero si decidimos tener hijos, tendremos que seguir relacionándonos con él o con ella, nos guste más o menos, pues deberemos de coordinar los cuidados de los niños. Es frecuente escuchar en los despachos de abogados frases de matrimonios que se divorcian con hijos como “ya no quiero saber nada de mi ex ni volver a hablar nunca con él o con ella”. Pues bien, por corresponsabilidad parental es obvio que es incompatible no tener relación con el padre o madre de nuestros hijos y gestionar diligentemente sus cuidados entre ambos progenitores.

Decisiones como el régimen económico matrimonial

Existen matrimonios que cuando van a divorciarse preguntan cuál es su régimen económico matrimonial y en qué consiste y cómo les afecta. Es una gran irresponsabilidad y mala administración familiar el hecho de que no se sepa y comprenda el alcance de nuestros derechos y obligaciones patrimoniales dentro del matrimonio, pues estamos arriesgándonos a cometer graves errores que pueden perjudicar el esfuerzo individual y conjunto de la familia.

La temática expuesta puede resumirse en una frase del despacho de Abogados Cebrián que es recurrente en su libro Juntos o separados, pero felices: "El valor de contraer matrimonio no puede convertirse en inconsciencia, debemos tener la conciencia y diligencia suficiente como para casarnos con valores".

El Cierre Digital no se hace responsable de las opiniones vertidas en esta sección que se hacen a título particular.

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