02 de junio de 2020
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FIN DE SEMANA
Patio de columnas

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Jorge Solana

La Ley del Insulto

"En esta Ley del Insulto deberíamos ser capaces de insultarnos a nosotros mismos"

La crisis del Covid-19 ha traído una pandemia mucho más peligrosa, porque esta puede perpetuarse mucho más en el tiempo que es la del insulto como método de razonamiento de las ideas.

Las redes sociales se llenan de informaciones, bulos, imágenes, vídeos con mensajes dichos, creados, difundidos por unos u otros, de diferentes ideologías. Exponemos lo que pensamos a través de estos enlaces que parecen reafirmar nuestros razonamientos. Pero resulta que cuando alguien no comparte nuestra visión y comenta en sentido contrario, ya no hay vuelta atrás. Comienza la Ley de Insulto.

¿Cuál es esta ley? Todo lo que se manifiesta en contra de lo que yo pienso es que el otro es imbécil, no sabe leer, es un inculto, un idiota, un gilipollas, y lo mejor, uno es de derechas facha o de izquierdas comunista.

Estamos equivocados, estamos, al menos, en situación de poca reflexión. Ortega y Gasset señalaba: “Hay tantas realidades como puntos de vista. El punto de vista crea el panorama”. No hay una única verdad absoluta, sino que cada uno de nosotros elabora la suya propia. Y lo peor, la intentamos imponer a través del insulto, no del razonamiento.

En esta democracia en la que vivimos, nos gusta mucho hablar de los derechos. Tenemos derecho a opinar, a decir, a comunicar lo que queremos, pero sólo tenemos el derecho nosotros. Si lo hace el de enfrente y encima opina algo que no nos gusta, es un “imbécil-facha-comunista-inculto-gilipollas”. En esta democracia en la que vivimos nos ponemos pocos deberes.

En esta Ley del Insulto deberíamos ser capaces de insultarnos a nosotros mismos, cuando en una reflexión, que de forma habitual nunca hacemos, descubriésemos que hemos sido nosotros los equivocados. Eso no. Entonces nuestra reflexión es: “me da igual, de todas formas es un/una…” En fin. Las realidades son como los colores cada uno los nombra de una manera.

Erradiquemos esta Ley del Insulto si queremos crecer como sociedad. Una ley que siguiendo el orden de todas podríamos decir que haya salido del poder ejecutivo, del Congreso de los Diputados, de los políticos, esos que deben dar ejemplo, y que han convertido el insulto en la elocuencia general de sus intervenciones en el hemiciclo.

El Cierre Digital no se hace responsable de las opiniones vertidas en esta sección que se hacen a título particular.

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