20 de mayo de 2019
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FIN DE SEMANA
Patio de columnas

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Pilar Redondo

Navidad en el Rocío

En el Rocío, con Luisa, Juli y
En el Rocío, con Luisa, Juli y "Los del Río"

Enclavado en territorio onubense se encuentra un paraíso, un lugar que no pasa de moda, El Rocío...
Con sólo poner un pie en la Aldea te sientes poderoso, seducido. Quieres embalsamar el momento, adquiriendo un compromiso invisible, irrompible, capaz de mantener continuadamente el hechizo bajo el que cae rendido todo aquel que se encuentra frente a frente con la Blanca Paloma.

El atardecer desnudo sangra abrazado a la intensa y desvestida pureza de la luna y a la lluvia invernal que bordan las costuras de la sangre de los rocieros, mirando hacia un tiempo desiderativo.

Allí los días parecen tener más de 24 horas, creando una transición natural entre lo divino y lo profano.

Atesora un encanto muy particular.

Adentrarse en este municipio es un viaje por los sentidos, que sin prisas propone al visitante un recorrido por la eternidad, que invita a reencontrarse con uno mismo, cubierto únicamente por la brisa y la esencia del silencio infinito, que aquí tiene voz, personal e intransferible.

Es un impresionante escenario natural, un destino muy tentador.

A cielo abierto las Marismas ofrecen una postal única, sus aguas reposan a los pies de la ermita, arropadas por un paraje encantado, el Coto Doñana.

Posee una luz que impresiona, como si intentara robar el secreto de la inmortalidad.

Se vive desde dentro, desde el fervor.

El alba resucita a la madrugada para darle otra vida.

En El Rocío hay citas que son ineludibles como, Pentecostés, El Rocío chico, La Candelaria, el traslado (cuando corresponde), La Navidad, etc.

La Romería del Rocío es una de las más multitudinarias de cuantas se celebran en el territorio español. Es una experiencia de la que la mente no se desprenderá...

En Navidad la magia invade La Aldea, tiñéndola de color.

La noche viene envuelta por un halo de romanticismo y misterio que atrapa a todo el que allí se encuentra.

Cada año hay más personas que eligen El Rocío como destino para pasar las Fiestas Navideñas. Perfecta conjunción de cultura y fe, de fiesta y recogimiento.

Es el lugar perfecto para desconectar de la rutina habitual, perderse y reencontrarse.

En el ambiente de hermandad que se crea se percibe algo indescriptible, se respira algo místico.

El Santuario es fastuoso, el éxtasis está presente.

Pasear por los alrededores del templo es sumergirse en un impresionante mosaico de paisajes.

El que visita El Rocío queda marcado indeleblemente...

El camino es la vida...

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