23 de junio de 2021
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FIN DE SEMANA
Patio de columnas

Patio de columnas

Francisco Mercado

Escucha mi mentira que yo no he interrumpido la tuya

Los participantes en el debate.
Los participantes en el debate.

El debate de candidatos no sirve. El ciudadano no se puede quedar con ninguna verdad. Porque no se emiten verdades. Ni contrarrestan periodistas sus mentiras. No es verdad que las residencias madrileñas hayan monopolizado los triajes hospitalarios que postergaban a los pacientes más débiles, los ancianos. 

Se aplicaron en todas las autonomías inspirados en el protocolo global de Sanidad, que, ante la escasez de recursos, invitaba a priorizar el ingreso en UCIS a los pacientes con mayor expectativa de recuperación, o sea los jóvenes. Y se aplicó con protocolos propios en Madrid, Euskadi, Baleares, Castilla y León, Andalucía, Aragón, Cataluña… En comunidades como Cataluña la mayor lentitud de un anciano al caminar podía significar ser hospitalizado o no. Todos graduaban el grado de deterioro del anciano como criterio para ser hospitalizado o no. 

Cuanto más débil o viejo menos probabilidad tenía el anciano de acceder a un centro sanitario o UCI. Luego nos extraña que muriesen masivamente en toda España. No sólo en Madrid. Primer fake retransmitido. No murieron porcentualmente más los mayores de 65 años en las residencias madrileñas que en las de otras regiones, como prueba un informe de Deusto Business. Había diez autonomías por encima. Naturalmente, como otras regiones, tenía una mayor población en residencias. Y eso inflaba los censos de muertes en residencias. 

Sucedió en toda España. No lo denunció un consejero en Madrid. Falso. Un consejero de Ciudadanos en Madrid avaló tales protocolos sobre triajes de ancianos, los firmó e impuso, y meses después se filtraron emails donde él cuestionaba su legalidad y ética. Entonces sí los criticó en el Parlamento ¿Si eran ilegales por qué los firmó y aplicó meses atrás? ¿Por qué no dimitió ni acudió a un juzgado? Pero la izquierda olvidó su culpa y le elevó a héroe.

Iglesias usó uno de los protocolos que elevó el celo sobre dichos triajes, prohibía taxativamente hospitalizar ancianos enfermos. Nunca llegó a ser aplicado en Madrid al detectarse su exceso, como detallo en mi libro Una Pandemia de Errores. Por tanto, un año después, Iglesias usó un protocolo fake y mantenía el cuento del buen consejero que se inmoló. No aclaró que los protocolos reales de triajes de casi todas las autonomías decían, en esencia, lo mismo y los había dictado su gobierno, pero sin redactar tales estridencias.  Exigían lo mismo pero disfrazado de parámetros técnicos (edad, grado de debilidad, autosuficiencia…) para excluir a los ancianos de hospitales y UCIS.

Díaz Ayuso, Gabilondo y Edmundo Bal.

Iglesias no tuvo competencias sobre las residencias. Eso era otro fake. Ni las quiso. Gobernó los viajes del Imserso, suerte la suya, que no existieron por la pandemia. Pero no es un fake que el consejero naranjito que aprobó los triajes polémicos madrileños le pidió por carta a Iglesias que socorriera a las residencias con la ayuda estatal. No consta su respuesta. Sólo la UME acudió en su socorro, pero eso tampoco era competencia de Iglesias. Es el filme de su pandemia: El hombre que no tenía competencias.

Que Mónica García se jacte de ser sanitaria a cada poco vale tanto como saber que cobra como parlamentaria sin exclusividad y como anestesista. Es legal, pero en plena pandemia, escasez de sanitarios y jornadas dobladas, debería priorizar su urgencia: la política o cuidar a los españoles. A otra madrileña con hijos le vendría bien uno de sus dos sueldos, incluso el menor. Tampoco entendí que se despidiera de sus hijos. No estaba en la isla de los supervivientes.

Poco se entendió a Gabilondo, salvo que quiere pactar con Iglesias, con lo que desmintió su voluntad de apartarse de un ser que juzga radical, “con este Iglesias, no”. Ahora parece que “con este Iglesias, sí”. Iglesias se quedó pálido. Sabe que este striptease no le conviene. Quiere visualizar que vuelve la izquierda bravía, con jersei que pica y chalé, y marcar sus diferencias con el Gobierno que ha abandonado.

Díaz Ayuso hizo una apuesta: Evitó entrar en el barro de las acusaciones personales, aunque materia tenía. La política de vivienda que quiere hacer Iglesias, sancionar las viviendas desocupadas, choca con el fondo inmobiliario que maneja el matrimonio y sus parientes directos, donde cada uno compatibiliza al menos dos viviendas, incluida una VPO aparentemente vacía. En materia fiscal, los dirigentes de Podemos albergan poderosos ejemplos de impagos.

Díaz Ayuso ni se dio por aludida por los picotazos sobre su persona, ni retrató a sus oponentes. Cuando Iglesias tiró de fake, que le habían regalado su estancia en el hotel Room Mate, ella apenas se revolvió. “Si quiere le enseño la factura”. Pero Iglesias no quería la factura. No sea que arruinase su mensaje. Un mensaje emanado hace un año desde una consejería de Ciudadanos que llegó a simular un contrato de la comunidad de Madrid para pagarlo. Un contrato contra Ayuso que había clonado datos de un contrato real. El contrato erróneo se retiró. Ningún consejero naranjita volvió a hablar del asunto. Sólo Iglesias ayer lo rescató. La presidenta, a cambio, recordó que Iglesias vivió el drama de las residencias desde su “chaletazo”, y restregó su doble nómina a Mónica García.

Pocos bufidos se le escaparon, pese a la temperatura que le elevaba cada rejonazo ajeno. Quiso hablar en modo presidenta. Quizá otros aplaudan el discurso más radical y populista de Vox. Pero el discurso de Vox llevado al extremo puede conducir a que no se vote a nadie de tanto insistir en que sobran diputados y consejeros.

Mención aparte merece Edmundo Bal. Que le llame Rocío Monasterio traidor tiene miga: es de los pocos funcionarios de la Abogacía del Estado que sido capaz de decir no es no a Sánchez. Le destituyeron por no suavizar sus informes sobre los independentistas golpistas. Podría estar forrándose en la abogacía del estado o privada, y hoy sus expectativas caben en su moto. Más que traidor es suicida. Conduce como un loco camino del PP. Pero es lo que le marca el gps hoy.

Sólo las encuestas pueden medir la conexión televisiva de los candidatos a presidir Madrid con los votantes, pero en un día se olvidarán. Y recordarán lo que está en juego. Lo que es real y lo que es brillante mensaje vacío. O fake.

El Cierre Digital no se hace responsable de las opiniones vertidas en esta sección que se hacen a título particular.

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