26 de septiembre de 2021
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Patio de columnas

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Felicísimo Valbuena

Ana González, la 'alcaldesa-globo' de Gijón: Tanto más sube cuando menos peso tiene

Ana González, alcaldesa de Gijón. 
Ana González, alcaldesa de Gijón. 

Ana González, alcaldesa de Gijón, tuvo su momento de fama hace unas semanas con el escándalo que formó al anunciar que ella iba a suprimir los toros en esa ciudad. Entonces, ¿por qué me ocupo ahora de esa política, cuya actualidad ha decaído, y que ha demostrado ser una persona de tan poca sustancia?

La respuesta es muy sencilla: Porque Ana González representa varios aspectos indeseables en quien ocupa un cargo público. Y además, porque esos mismos aspectos la convierten y la van a seguir convirtiendo en un blanco para el humor.

Para saber cómo es alguien podemos preguntar al psicólogo si ese alguien tiene menos de treinta años. Pero si es mayor, hay que acudir al historiador. Y la Alcaldesa de Gijón casi dobla esa edad.

¿Quién nos va a hacer de historiador en este caso? Pues ella misma. Tiene una página en la Wikipedia y parece la ha escrito ella misma o alguien de mucha confianza a la que ella se lo ha encargado. Aunque desde que saltó a los medios por el escándalo, ha cambiado algún aspecto que se presta a un tratamiento jocoso.

Ana González da muestras, ante todo, de ser una persona cursi

Veamos su página web. Pone “Ana González (Política).

Sin embargo, a continuación dice que es profesora y política. Vamos a ver si aclaramos esto.

Hace tres semanas ponía que se había educado en un "sistema segregado de enseñanza". ¿Y qué es eso? ¿Se refiere a que estudió en un Colegio de monjas? ¿Y qué tiene de malo decir que estudió en tal o cual Colegio? Miles de personas de izquierdas ponen que estudiaron en colegios sólo para chicos o solo para chicas. Y no pasa nada. Al revés, ganan puntos en credibilidad, porque no quieren ocultar su pasado tan temprano.

En una entrevista muy laudatoria, que le hizo Marcos Moro el 23 de marzo de 2019, el periodista escribe: “Se crio en un contexto familiar feminista que la educó en la igualdad de derechos entre mujeres y hombres, que ha sido su bandera para comprometerse social y políticamente y es su gran pasión junto a la educación”. Y más adelante: “Estudió en un sistema segregado de enseñanza hasta la Universidad y reconoce que, en ciertos aspectos, le marcó”.

O sea, que nos encontramos con unos padres que la educaron en el feminismo y que, como consta en otra línea de esa web, tuvieron cinco criaturas y trabajaron los dos. Es decir, unos padres excelentes que se esforzaron por dar la mejor educación a sus hijos e hijas. ¿Se equivocaron al escoger ese colegio? Si Ana hubiera sido sincera con ellos, les hubiera pedido que la cambiasen de colegio. ¿No lo hizo? Entonces, ¿a qué viene ese rebotarse al salir del colegio (¿de monjas?), y además con una coronita de espinas?

¿Forma parte este detalle de la “leyenda” que quiere escribir sobre sí misma?

Un periodista de investigación podría preguntarle: “¿Por qué oculta usted que sus padres escogieron ese colegio para que usted estudiase? Es más, ¿por qué suprime ese colegio, al estilo de lo que hacía el Ministerio de la Verdad, en 1984, de George Orwell?

La alcaldesa de Gijón, ¿es una desertora de la enseñanza?

Dice que es “profesora y política”. Vamos a ver si aclaramos las cosas. En la página web pone: “En 1989 comenzó a trabajar como profesora de instituto, con plazas en Asturias y León: Ponferrada, Tapia de Casariego, Cangas del Narcea y Valdés, hasta que en 2011 se incorporó al IES Universidad Laboral”. ¿A que así parece que estuvo 22 años enseñando en institutos?

Vamos a comprobarlo. “También en calidad de funcionaria trabajó como asesora de formación del profesorado del Centro del Profesorado y de Recursos del Noroccidente y, a partir de 2001, como jefa del Servicio para la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres en el Instituto Asturiano de la Mujer (2001-2008). Posteriormente, se incorporó como asesora y, posteriormente, directora del gabinete de la ministra Bibiana Aído en el gabinete del Ministerio de Igualdad (2008-2011), iniciando así su trayectoria en la política activa”.

Entonces, ¿hasta qué curso estuvo, de verdad, dando clase en un Instituto? Pongamos que fue en el Curso 2000-2001. Pues entonces, sólo estuvo doce años como profesora de verdad. Y lleva 20 años como política. Le resultaba muy duro, como a tantos profesores, cambiar de instituto cada año o cada varios años. Ella quería dormir en Gijón. Eso es natural. Y estaba dispuesta a hacer lo posible por lograr eso. Aunque fuera renunciando a ser profesora.

Claro que ella tira por elevación. En la citada entrevista laudatoria, Marcos Moro escribe : “También asume que traslada su estilo de treinta años como profesora de instituto al campo de la política”. No, con esta mujer no salen las cuentas. No, no resiste un reportaje de investigación. Y si esto lo hace con su vida personal, ¿qué impide pensar que lo hace en los demás campos de la vida?

Ana González, alcaldesa de Gijón. 

Sin embargo, que no diga que primero es profesora. Fue profesora y eligió la política porque le convenía. Todo lo demás es elaboración suya. Dice que se inició en la política activa en 2008. No. Se inició en la política en el Instituto Asturiano de la Mujer, en 2001. Utilizó su condición de funcionaria para ocupar ese puesto, pero era un cargo de libre designación.

Conozco, desde hace años, a profesores de instituto de Asturias. Entre ellos, profesores que votan socialista y que militan en ese partido. Una de las características que distinguen a esos profesores es que, sí, también han sido profesores en varios institutos, y siguen siéndolo, pero son profesores de verdad. Publican, publican y publican. ¿Dónde están los artículos o libros que Ana González ha publicado?

Los topicazos de Ana González

Con estos antecedentes, podemos esperar cualquier cosa de Ana González. Sólo pone en su página web dos artículos periodísticos laudatorios sobre su persona. Es lo típico de todos los políticos trepas. Son como los globos: Tanto más suben cuanto menos peso tienen.

En el discurso que pronunció en su toma de posesión como Alcaldesa de Gijón, Ana González

-se comprometió "a estar constantemente a pie de calle", destacando además el papel que debe tener en las políticas municipales la participación ciudadana.
-Definió el desempleo como "un grave problema que debemos afrontar de cara y sin excusas",
-para lo que abogó por "buscar oportunidades en la tecnología y la innovación" como vía además "para que ningún joven tenga que abandonar Gijón si no es por voluntad propia".
-También destacó entre los retos del mandato el logro de "una ciudad cada vez más libre de humos", apostando por el transporte público "para que se pueda prescindir de los coches en los desplazamientos urbanos".

Y no nos perdamos estas líneas mezcla de lugares comunes y cursilería: "Vamos a reinventar el Gijón que queremos para mejorar el presente y ganar el futuro".

Y así sucesivamente. Ni el más leve destello de originalidad. ¿Qué alcalde de cualquier localidad española no ha pronunciado estas mismas palabras en algún momento de su mandato? ¿Y este discurso de corta-y-pega es todo lo que puede pronunciar una profesora que va de filóloga española por la vida?

Ni una sola mención al invierno demográfico de Asturias

En Gijón, en 2018, último año del que hay datos por ciudades, solo 0,97 hijos por mujer. La fecundidad de Asturias ha sido en los últimos años la menor ya no solo de España, sino de Europa.

En 1960, con una población esencialmente igual a la actual (en torno a un millón de personas), nacieron en Asturias el cuádruple de niños que ahora.

En 2020, 0,92 hijos por mujer en Asturias, y sin contar extranjeras, solo 0,89 las asturianas con DNI español. (Fuente: Alejandro Macarrón, asturiano y demógrafo).

Es decir, Ana González, alcaldesa, no ve o no quiere ver el gran problema en el que está inmersa Asturias y, por tanto, no ofrece ni el más leve indicio de propuesta creativa.

Cómo la alcaldesa de Gijón practica la lectura de la mente (Mind-reading)

Iván Villar, en un reportaje del 19 de Agosto próximo pasado, escribía lo siguiente: “Dos son los motivos que han llevado a la Alcaldía a decidir el fin de los festejos taurinos en la ciudad. La primera, explicó Ana Gonález, que 'cada día más personas no quieren que se celebren corridas de toros en Gijón'. No aclaró ni cuántas ni si superan en número a los que sí quieren que se mantenga la feria de Begoña”.

Aquí vemos cómo la alcaldesa practica la ya muy conocida falacia que Edith Efron sistematizó en 1970 estudiando el periodismo en televisión: La lectura de la mente.

“Es la técnica empleada más constantemente para expresar opiniones políticas encubiertas (la otra es omitir-evadir-suprimir). El periodista pretende que está informando con autoridad sobre los puntos de vista de varios seres humanos, que van desde individuos hasta conjuntos de muchos millones de personas. De forma inconfundible, "informa" sobre los sentimientos internos, las emociones enterradas, los pensamientos ocultos y los objetivos y motivaciones psicológicas inconscientes de: personas individuales; pequeños grupos; multitudes que van de diez mil a medio millón; clases socioeconómicas; habitantes de grandes áreas geográficas, estados y naciones; todos los votantes del país; todas las razas. E invariablemente, el periodista extrae grandes generalizaciones políticas de este "informar".

Pue esa es la falacia que emplea la alcaldesa. La falacia no es de ahora. “Es un recurso cínico. Ningún informador puede leer las mentes individuales, y no digamos las motivaciones inconscientes de millones desconocidos. Es puramente opinión editorial proyectada en otras mentes, y falsamente "informada" como hecho duro”, añadía Edith Efron hace medio siglo. Las palabras de la alcaldesa, exprofesora, huelen a naftalina…

Prosigue Iván Villar: “La segunda, 'la gota que colmó el vaso', es que 'se han saltado algunas líneas rojas con la utilización de ciertos nombres con los toros que participaron en la última corrida'.

Prefiero no entrar en este asunto. Su proceder no extrañaría en una política de Podemos. Me extraña, y mucho, en una política socialista. En su forma de razonar, resulta evidente que le falta mucho para saber argumentar como una buena profesora. Su charla es, sencillamente, cotilleo. Con actitudes autoritarias, pero cotilleo.

Y si recordamos a Vicente Álvarez Areces, que fue doce años Alcalde de Gijón, no podemos comparar sino contrastar, es decir, señalar las diferencias entre él y ella. En prudencia política y en saber. Además, era un matemático excelente. El Alcalde más célebre que ha tenido Madrid, Enrique Tierno Galván, socialista, era aficionado a los toros y eso no le estorbaba su capacidad para razonar y escribir muy bien diversos bandos.

La alcaldesa de Gijón demuestra que actúa con “recámara”

Recámara. La séptima acepción que, para la Real Academia de la Lengua, tiene este término, es; Cautela, reserva, segunda intención. “Pedro tiene mucha recámara”.

Es lo que le pasa a Ana González. Sin reparo alguno, manifiesta que ya tenía pensada la prohibición de las corridas de toros. Y que ha aprovechado esta oportunidad que se le ha presentado sobre los nombres de los toros.

Ésta no es una forma de gobernar. Tiene un programa que no contiene la prohibición y, cuando le conviene, lo saca a la superficie. Y después, rechaza cualquier objeción. Ésta es una mala forma de hacer política, que sólo puede llevar a la división de los gijoneses.

La actual alcaldesa de Gijón, es una “política” entrecomillada. Viene muy bien distinguir, al hablar de ella, entre “información y “ruido”. “Información” es lo que ella conscientemente quiere transmitir. “Ruido”, lo que transmite sin ella quererlo.

Quien admite cualquier declaración de un político sin plantearse dudas, se parece a quien está grabando una rueda de prensa, la transcribe y la difunde. Hay otras personas que captan el ruido debajo de la información de Ana González. Y emite mucho ruido. Por encima de su condición de profesora, ella quería dormir en Gijón y evitarse seguir yendo de un Instituto a otro. Después de lograrlo, es capaz de muchas cosas para seguir durmiendo en su casa.

No es el primer caso. A la alcaldesa de Gijón le han precedido hombres y mujeres que han ocupado puestos políticos muy importantes porque lo que quisieron evitar durante su vida profesional era tener que dar clase en una universidad que quedaba alejada de donde querían v ivir.

Lo que ella dice que le interesa o que rechaza suena a falso. Ni los toros ni ninguna otra cosa. Ni el PSOE ni la misma política, a la que considera un medio para su fin personal. Y por supuesto, no le interesa ni uno solo de los cientos de intelectuales y artistas de izquierdas a los que sí les gustaban los toros. Por eso, no menciono ni a uno solo. ¿Para qué? Es completamente inútil. Si algún día, cosa muy improbable, quiere enterarse de algo, que se moleste y lo busque.

El Cierre Digital no se hace responsable de las opiniones vertidas en esta sección que se hacen a título particular.

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