16 de junio de 2019
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FIN DE SEMANA
Patio de columnas

Patio de columnas

Paco de Domingo

Carmen Conde: Marquesa

El Ocho de Marzo amaneció teñido de morado, pero no en conmemoración de la católica liturgia de la neonata cuaresma, sino como reivindicativo color de la lucha de la mujer contra la desigualdad y la discriminación de género –entre otras batallas-, un referente cromático que ha formado parte tradicionalmente de la indumentaria dérmica y que sigue acompañando la imparable pasarela de maltratadas y difuntas contra su voluntad.

Uno de los frentes abiertos en canal continúa siendo la brecha salarial, esa herida que sigue supurando inferioridad en determinados ámbitos de trabajo de encriptado perfil laboral en los que siguen participando de forma insoslayable las saludables legumbres con alto contenido en hierro: si quieres, lo tomas y si no lo dejas.

Cómo no recordar el fugaz pero letal de la otrora aspirante Ruth Beitia a colmar sus ambiciones políticas cercenadas por el fuego amigo de su propio partido, tan popular, con sus comentarios de corte sobradamente PACMA sobre la igualdad entre hombres, mujeres y animales: “todos somos seres humanos”, quedándose tan ancha, y sobre todo tan larga, superando, para sorpresa del respetable, el listón del despropósito gracias a la piel de plátano de la inexperiencia.

Con cierto eclesiástico retardo la RAE se colocó la casulla de manos a la obra intentando dar un incruento golpe de timón redefiniendo el concepto de feminismo, llegando a una sesuda homogenización: “principio de igualdad de derechos de la mujer y el hombre”, echándose en falta su contravalor natural, ¿Qué hay de las inherentes obligaciones?

De los cuarenta y seis académicos del eximio instituto no llega a diez el número de ´miembras´ que lo configuran, en clara desventaja –no Campoamor- ´guarísmica´ respecto de sus compañeros en la oval mesa de plenario. Desconocemos cuántas y quiénes habrán influido en la contribución de la confección del enunciado de feminismo. Lo palpable y apodíctico es que solo rozan el veinte por ciento del aforo, no siendo hasta el año mil novecientos setenta y siete cuando toman contacto con la didáctica institución las primeras posaderas femeninas de la mano de Carmen Conde, quien debió de sentirse como una marquesa.

Ahora que estamos en vísperas de abundantes elecciones las diversas agrupaciones políticas buscan patrimonializar la defensa y el abanderamiento de los derechos de las ´contrincantas´ de género, con excepción de Vox, haciendo bandera reivindicativa del, en este caso, ¡Y yo más! para captar los apoyos de urna necesarios.

De momento, en lo que va de año, los mercenarios del mal se han cobrado la vida de doce semejantes, por más que sean del sexo opuesto, en una imparable carrera de sangriento infortunio alimentando los lamentos y las bocas de la fúnebre estadística, que, si el raciocinio no lo remedia, nos relatará a fin de año las bajas de en torno a una cincuentena de mujeres.

Mucho tramo nos queda por recorrer antes de coger la vereda de la sensatez y la cordura entre los tradicionales machos.

Todavía nos resta por ver patas quebradas. Al tiempo.

Paco de Domingo

El Cierre Digital no se hace responsable de las opiniones vertidas en esta sección que se hacen a título particular.

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