09 de diciembre de 2019
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FIN DE SEMANA
Patio de columnas

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Gabriel Araceli

Memoria Histórica (IX): Los "Cantones" Republicanos

Si los Reinos Cristianos de la Alta y Baja Edad Media fueron una guerra civil permanente entre ellos, si las "Taifas" árabes acabaron con el Califato y la llegada de los Reyes Católicos fueron el principio de aquel Imperio donde no se ponía el sol... los "Cantones" de la Primera República española fueron el guirigay político que llevó España como Nación al desastre del 98 ( ¡sólo en 22 meses hubo 4 Jefes de Estado y de Gobierno!).  Pero ¿qué fue, cómo llegó y cómo terminó aquel "ensayo" republicano?.Veamos:

Llegó tras la abdicación o "huída" de un Rey elegido democráticamente, Amadeo de Saboya, ante el desgobierno y las luchas fratricidas de los partidos políticos entre sí por los "sillones" ministeriales, que acabaron hundiendo y perdiendo el control de la nación ( como lo dijo por carta al Presidente de las Cortes: " Si fueran extranjeros los enemigos que nos atacan, yo me pondría sin dudarlo al frente de nuestros valientes y sufridos soldados para combatirlos...pero el caso es que todos los que con la espada, con la pluma o con la palabra agravan o perpetúan los males de la Nación son españoles... y todos invocando el nombre de la Patria...y entre el fragor y el combate de los Partidos es imposible hallar remedio a los males que nos aquejan. ASI QUE YO ME VOY")  y llegó tras una simple votación de los Señores Diputados ese mismo día (11-2-1873): 258 votos a favor y 32 en contra. Eso sí, sin dejar de discutir y lanzándose insultos y casi puñales, unos a otros.

¿Y qué fue aquella República?. De entrada una guerra civil política, porque enseguida se enfrentaron los que querían una República Federal y los defensores de una República unitaria y centralista. Caso curioso: aquellas Cortes, con una mayoría absoluta monárquica, trajeron una República, o sea, que por primera vez sucedía un "milagro a la española", porque aquella noche España se acostó monárquica y se levantó republicana.

Fue Cristino Martos, el Ministro de Estado precisamente, el que presentó la moción que al final sería la aprobada: "La Asamblea Nacional reasume todos los poderes y declara la República como forma de gobierno de España, dejando a las Cortes Constituyentes la organización de esta forma de gobierno. Se elegirá por nombramiento directo de las Cortes un poder ejecutivo, que será amovible y responsable ante las mismas Cortes". Por su parte el Presidente del Gobierno, Don Manuel Ruíz Zorrilla, exasperado y casi a gritos, respondió: "Protesto y protestaré, aunque me quede solo, contra aquellos diputados que habiendo venido al Congreso como monárquicos constitucionales se creen autorizados a tomar una determinación que de la noche a la mañana pueda hacer pasar a la nación de monárquica a republicana." Sin embargo, fue el grandísimo Emilio Castelar el que desde el estrado pronunció el discurso más aplaudido de la Cámara: "Señores, con Fernando VII murió la monarquía tradicional; con la fuga de Isabel II, la monarquía parlamentaria; con la renuncia de don Amadeo de Saboya, la monarquía democrática, nadie ha acabado con ella, ha muerto por sí misma. Nadie trae la República, la traen todas las circunstancias, la trae una conjuración de la sociedad, de la naturaleza y de la Historia. Señores, saludémosla como el sol que se levanta por su propia fuerza en el cielo de nuestra Patria". Y de Cataluña llegaron estas palabras en catalán publicadas en "La Campana de Gracia": "Ja la tenim! Ja la tenim, ciutadans! Lo trono s'ha ensorrat per a sempre en Espanya. Ja no hi haurà altre rey que'l poble, ni mes forma de gobern que la justa, la santa y noble República federal. […] Republicans espanyols! En aquestos moments solemnes dels quals depen la vida de les nacions, es quan se coneixen als homes y es quan se coneixen als pobles". ("Ya la tenemos! ¡Ya la tenemos, ciudadanos! El trono ha caído para siempre en España. Ya no habrá otro rey que el pueblo, ni más forma de gobierno que la justa, santa y noble República federal.[…]¡Republicanos españoles! En estos momentos solemnes de los que depende la vida de las naciones, es cuando se conocen a los hombres y es cuando se conocen a los pueblos").
Y así comenzó el "cachondeo" (¡con perdón!). La primera ciudad que en medio de aquel desbarajuste se sublevó fue Cartagena (también sería la última en rendirse), pero a continuación y de inmediato se fueron independizando del Gobierno Central los siguientes CANTONES:

*Cantón de Alcoy.                   *Cantón de Algeciras.
*Cantón de Alicante.               *Cantón de Almansa.
*Cantón de Andújar.               *Cantón de Bailén.
*Cantón de Béjar.                   *Cantón de Cádiz.
*Cantón de Camuñas.            *Cantón de Cartagena.
*Cantón de Castellón.            *Cantón de Córdoba.
*Cantón de Granada.             *Cantón de Gualchos.
*Cantón de Jaén.                   *Cantón de Jumilla.
*Cantón de Loja.                    *Cantón de Málaga.
*Cantón de Motril.                  *Cantón de Murcia.
*Cantón de Orihuela.             *Cantón de Salamanca.
*Cantón de Sevilla.                *Cantón de Tarifa.
*Cantón de Torrevieja.           *Cantón de Valencia.

Y la prueba de ello fue la despedida que tuvo el Presidente, Don Estanislao Figueras, el primero de los 4 que se sucedieron en 22 meses con estas palabras rotundas y en catalán:

"Señores, ya no aguanto más. Voy a serles franco: ¡estoy hasta los cojones de todos nosotros!". ( y sin pensarlo dos veces se fue a la estación, cogió un tren y se bajó en París.)
¿Y cómo terminó aquel guirigay político?, pues, como siempre terminan las cosas en España cuando un Gobierno no gobierna, una clase política se dedica a discutir el derecho a los "sillones" ministeriales, la corrupción se apodera de las instituciones y del Estado y el pueblo pasa hambre y aumenta el paro. Porque un día, cuando ya se trataba de elegir al quinto presidente de la República, el general Pavía mandó entrar en las Cortes, a un pelotón de guardias civiles para echar por las ventanas a los señores diputados. Aquella misma jornada el general Serrano ocupó provisionalmente la Jefatura del Estado... y decimos provisionalmente porque algo más de un año después otro general, el general Martínez Campos, dio otro golpe de Estado, se cargó la República, restauró la Monarquía y devolvió la Corona a los Borbones.

Señor Presidente del Gobierno en funciones, don Pedro Sánchez Pérez-Castejón, y señores Diputados y Senadores, ya sé, todos sabemos, que la Historia no se repite, pero en bien de España deberían ustedes leer lo que sucedió en los 22 meses que duró aquella República y meditar lo que puede pasar hoy, aquí y ahora, si se les ocurre dar la Independencia a Cataluña.

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