28 de marzo de 2020
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FIN DE SEMANA
Patio de columnas

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Elsa Martínez

Del Goya al Oscar: Vestidas para un sueño (o por una marca)

El reparto de Parásitos.
El reparto de Parásitos.

Parafraseando una película fantástica de Nicole Kidman, “Todo por un sueño”, vestirse para la alfombra roja es el gran reto de cualquier actriz que se precie… por supuesto también ahora, inundados de modelos y top models hasta de Victoria Secret, es también la época de la nueva masculinidad… teniendo en cuenta que su código de vestuario ha cambiado y mucho, para bien y para diversidad del mismo (cuan aburridos eran esos antiguos códigos de vestir antes...).

Pedro Almodóvar en los Oscars.

Por eso las marcas se vuelven locas con cada uno de esos momentos en los que el glitter, las gasas, las sedas, el glamour y la vida se desborda a borbotones durante minutos, mientras bajan piernas de limousinas, los Laboutin dejan sus finos tacones sobre las alfombras o las huellas de un carmín de L’Oreal, Chanel o Shisheido deja su impronta como una estela de lujo inalcanzable y belleza única. Es genial ese desfile de Belén Rueda, Silvia Abascal o la siempre perfecta Penélope Cruz en una de esas alfombras, como también acompaña su poderío la bella Paz Vega, un clásico de glamour patrio que, a su paso, con Orson Salazar de acompañante fantástico, deslumbra de Cannes a Berlín pasando por la eterna Venecia.

Por eso, me encanta ver que también en las fiestas posteriores que “queman” de brillo la ciudad de Los Angeles después de los Oscar, desde la semioficial de Vanity Fair a la codiciada de Elton Jhon, surgen increíbles fotos, momentos y todo ese elenco de flashes que deslumbra a las casas patrocinadoras, entre ellas a las que ponen sobre sus orejas, como Swarovski o Chopard, joyas que jamás soñaríamos… El clásico de Hollywood ha sido siempre de Harry Winston, y luego Tiffany’s, pero desde hace algunos años los europeos Bulgari, Chopard o ahora Swarosky, y algo Pomellato, hacen de esta gala un clásico. Es de destacar que la familia Suárez, los joyeros españoles más alucinantes, han tenido algunas grandes imágenes sobre las alfombras, algo que Emiliano, el hijo creativo y publicista, puso muy de moda con la original Aristocrazy. Este año las actrices han disfrutado de lo lindo.

Renée Zellweger.

La película de Almodóvar, ha dado un despligue de smokings, alguno antológico con jersey de cuello negro, como el de Pedro en persona… o el Dior de Antonio Banderas, con su mujer de Pronovias y Rabat joyeros, también sabor español en el Teatro Kodak. Y asi puedo seguir con el Chanel de Penélope Cruz, que nunca falla, clásica , guapa y estilosa como ella sola. O el Malne de Mar Flores, sorpreson en la alfombra de la fiesta de Elton, o la ausencia de JLO, mosqueada como un niño con su falta de nominación por Hustlers. Pero sobre todo, me quedo con la peli del año, que por crudeza, actualidad y sobre todo presencia del mundo oriental en la industria del cine actual mundial, Parásitos, es sin duda la justa ganadora.

Lo siento profundamente por Dolor y Gloria, una peli increíble, la mejor para mi, después de La ley del Deseo o Tacones Lejanos, del rey Almodóvar… pero la historia de Corea es de salir con el cuerpo vuelto del revés, y sin duda, ha dejado fuera a la increíble 1917 , que tampoco era “moco de pavo” con Sam Mendes flipando por la “colada”por la esquina del coreano. Por eso, y porque porfín dos guapos muy guapos de la escena, como Brad Pitt, por fin, y Renée Zellweger, otra de las que le tocaba alguna vez si o si…

Pero, y traduciendo todo este glamour, al final esta alfombra, es sin duda la mejor oportunidad que le queda al sufrido mundo de marcas de lujo, moda, cosmética, joyas y complementos para llegar, urbi et orbi, a millonarios minutos de “gloria” en las televisiones de todo el Globo, para copar imágenes impactantes que, luego, no nos engañemos, se traducen en ventas de miles de pintalabios, cientos de perfumes y complementos… la Moda Mundial vive ahora ya del mundo “cosmético” y del “complemento” como consumo Mass Media para todos los bolsillos… no me podré comprar un Hermes de colección, ni unos Jimmy Choo, o Laboutin, pero que puedo disfrutar su “rouge” de labios o su perfume de Dior con el recuerdo de Charlize Theron en mi retina, pues si…

Natalie Portman.

Esa es ahora la realidad del universo cinematográfico, cada fotograma, cada línea o cada guion va unido, si o si, a un product palcement y prueba de ello es la cuantía de modelos que inunda sin motivo sus alfombras… por qué? Porque las necesitan en los Oscars para que las firmas sigan pagando por sus minutos de gloria y los premios nunca pierdan su increíble momento de espectáculo. Bienvenidos al show, no ha hecho más que empezar…

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