16 de agosto de 2022
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FIN DE SEMANA
Patio de columnas

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Antonio Luis Gallardo

Emilio Ontiveros: Adiós a un profesor en Mayúsculas

Reconozco que mi primera etapa universitaria en la Universidad Autónoma de Madrid fue un tanto agridulce. La enfermedad de mi padre y su posterior fallecimiento o el tener que trabajar y estudiar a la vez hizo que en algunos momentos perdiera la motivación y pensara en arrojar la toalla. No fue así. Hoy, con el paso de los años, valoro mucho más que mi fuerza de voluntad la ayuda de muchos amigos, que aún tengo la fortuna de mantener, y la labor de algunos profesores, entre ellos Emilio Ontiveros que nos acaba de dejar.

Conocí a Emilio Ontiveros en mi etapa final de la licenciatura en Administración y Dirección de Empresas. Elegí su asignatura, Gestión Internacional de la Empresa como una optativa más, sin muchas expectativas. No fue así. Tras acabar con las infinitas microeconomías y macroeconomías, todo tipo de contabilidades y estadísticas, su asignatura fue un soplo de aire fresco. No solo fue su fuerza y su energía desbordantes sino la capacidad que tenía de transmitirlas y motivarte. En sus clases llevaba a la práctica todo aquello que habías visto en los años anteriores a la vez que enseñaba algo tan valioso en nuestra profesión como es la capacidad de análisis, de ir mucho más allá, siempre con datos que avalaran tus argumentos. Con todo ello convertía toda esa amalgama de teorías en herramientas prácticas para el día, un punto clave que me inspira día a día incluso ante nuevos retos. 

Un “maestro” en todos los sentidos

Emilio Ontiveros fue un pionero en muchos aspectos. Lo fue especialmente en el análisis económico internacional en un momento en el que, ni mucho menos, las empresas españolas tenían la proyección exterior que hoy tienen. Escribió mucho sobre ello y fundó Analistas Financieros Internacionales, hoy una empresa señera en España y en muchos países.

También dirigió la revista Economistas desde su fundación hasta el año 2011, todo un referente en el análisis económico. Guardo aún como un tesoro buena parte de sus números en papel en los que destacaba por ser ejemplo de pluralidad en sus temáticas y enfoques.

Y es que ante todo fue una persona dialogante. No le importaba discutir en el mejor sentido de la palabra con cualquier colega aunque sus ideas fueran distintas, daba igual, el resultado al final siempre era enriquecedor. Y es que, a pesar de sus múltiples facetas profesionales, fue siempre un profesor en mayúsculas. Detrás de esa figura seria que imponía estaba un “maestro”, de los que no le importaba quedarse después de clase a resolver cualquier tipo de duda a unos perdidos alumnos veinteañeros y que tenía siempre su despacho abierto para cualquier cuestión que necesitaras plantearle.

La última ocasión que hablé con él fue hace diez años, en la presentación del libro El español en los flujos económicos internacionales en el Instituto Cervantes. Tras finalizar el acto me acerqué a saludarle con la certeza de que no se acordaría de mí, habían pasado más de 12 años y muchos cientos de alumnos por las aulas de Cantoblanco. No fue así, incluso aun recordaba esas charlas sobre mi trabajo de la internacionalización de Repsol que sirvió para mucho más que aprobar una asignatura, consiguió transmitirme su pasión.

En mi trabajo diario hay un poco de ti. Gracias, profesor Ontiveros.

El Cierre Digital no se hace responsable de las opiniones vertidas en esta sección que se hacen a título particular.

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