23 de abril de 2024
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FIN DE SEMANA
Patio de columnas

Patio de columnas

Federico de Sánchez

Sanarnos desde la profundidad de nuestro ser

/ Sanar el ser.

Un déficit de alguno o de varios de los nutrientes más esenciales puede desencadenar en nuestro organismo cansancio, falta de energía, desánimo, depresión, alteraciones del sistema inmunológico, desequilibrios digestivos y nerviosos, acentuar los miedos, las fobias, la ansiedad, y abrir así las puertas a la aparición de múltiples enfermedades, que en realidad son una: la enfermedad

Estos desequilibrios, pueden sumergirnos en un temporal o permanente malestar sin que sepamos o podamos conocer en muchas ocasiones el origen de toda esta trama sintomática. Estas situaciones pueden reafirmar en nosotros la incertidumbre, la incapacidad y la impotencia, alimentando pensamientos recurrentes de pesimismo, que nos impiden enfrentarnos a las experiencias, y no acometer transformaciones enriquecedoras para nuestra vida. De ahí la vital importancia de nutrirnos de alimentos llenos de vida, bañados por el sol, cultivados con respeto a la tierra, con amor.

Deberíamos desterrar, para siempre, la creencia tan enraizada y extendida de que los desequilibrios y el malestar que acompañan a la enfermedad se pueden abordar con un enfoque exclusivamente sintomático y farmacológico, sin profundizar en la génesis o causa de estos desequilibrios.

De igual modo que una alimentación desequilibrada e insuficiente nos enferma el cuerpo, también las carencias y los desequilibrios emocionales, amorosos y espirituales son la causa común de muchos sufrimientos estériles, que, en lugar de liberar, aprisionan y oscurecen nuestra vida.

Si estamos tristes y desesperanzados, estamos instalados en la rutina, hemos abandonado el entusiasmo y la confianza, o nos consideramos inmerecedores de amor, incapaces de dar un paso adelante y arriesgarnos… Ninguna píldora mágica o ningún antidepresivo, ni ninguna circunstancia por favorable que pueda parecernos nos ayudaran en verdad a abandonar esas situaciones de malestar y sufrimiento.

Si nuestros pensamientos, nuestras emociones, nuestro cuerpo y nuestro espíritu no están en armonía con uno mismo y con el mundo, no podemos alcanzar la verdadera curación. Muchas mal llamadas enfermedades son la expresión inequívoca de esos desequilibrios (alimenticios, emocionales, espirituales, mentales) entre los que vivimos. Sino sentimos amor, si no somos capaces de expresar gratitud por la vida y por todo cuanto nos ha sido dado y regalado, si vivimos inmersos en la frustración, el resentimiento, y nadamos continuamente entre los sentimientos de miedo, culpa, y prejuicios, ¿cómo vamos tan siquiera a aproximarnos a la alegría, a la serenidad, al autentico amor, en definitiva, que es el mejor sostén, alimento y medicina para nuestra vida? 

“Nuestras horas son minutos

cuando esperamos saber,

y siglos cuando sabemos

lo que se puede aprender”.

A. Machado.

Si estamos siempre condicionando todos y cada uno de nuestros pensamientos, conductas o actos a la obtención de algo o de algún beneficio exclusivamente personal, y cuando no lo conseguimos nos enfadamos, culpamos, rechazamos, enjuiciamos, ¿para qué nos sirven entonces todos nuestros aparentes y nobles propósitos y anhelos? Si necesitamos ser amados, acariciados, comprendidos, aceptados… ¿Por qué en lugar de reprimirnos, negarnos o exigirlo a otros, no comenzamos con y en nosotros mismos, a compartir, dar y practicar desde hoy esta realidad, a todos cuanto nos rodean?

El índice de bienestar y felicidad en nuestra vida no depende, como comúnmente solemos creer, de lo que las circunstancias, el azar u otros caprichosamente nos puedan conceder; sino de nuestra inagotable fuente interior, que no puede nunca secarse, porque somos un recipiente profundo, una extensión infinita que es constantemente regada por el amor del universo y de Dios.

Nos sanaremos cuando restituyamos el amor en nuestra vida, en nuestro corazón y nuestro espíritu; cuando nos encontraremos bien y sepamos que ya lo tenemos todo, que ya lo somos todo, y que no tenemos que correr desesperados tras los logros o los éxitos, porque no existe mayor éxito que escuchar a nuestro corazón y ser nosotros mismos. Todas las búsquedas, todas las técnicas y conocimientos, todas las doctrinas, no nos serán de gran ayuda si no desplegamos nuestras alas, sino perdemos los miedos que nos atenazan, y nos erigimos en nuestros propios maestros y alumnos, siguiendo únicamente el sendero del amor… Un amor sin condiciones, porque los maravillosos frutos que nacen del auténtico y elevado amor son siempre deliciosos, sanadores y hermosos.

Enriquece desde hoy mismo el terreno que habitas, cultivas y siembras; verás como todo es distinto, y como tú te transformas en lo que eres, y siempre has sido: un hijo del amor, un creador de milagros, un forjador de verdad, paz y esperanza. 

La vida te invita a su fiesta permanente, al aprendizaje continuo sin temor a equivocarte, a la majestuosa sencillez de las cosas hermosas, al deleite incomparable de un abrazo, un beso, una acaricia, y de una fresca y renovadora bocanada de aire fresco y puro ...

Vivir es algo maravilloso.

Una experiencia única…

Eterna en el presente eterno.

 

Federico de Sánchez

Periodista especializado en salud, crecimiento personal y espiritualidad. Filósofo, teólogo y coach espiritual. Presidente de la Sociedad Española para la Difusión de la Espiritualidad.

El Cierre Digital no se hace responsable de las opiniones vertidas en esta sección que se hacen a título particular.

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