20 de agosto de 2019
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EDICIÓN VERANO
Patio de columnas

Patio de columnas

Pilar Redondo

Desde la eternidad

El día 1 de julio del año 2019 se ha cumplido el primer aniversario de la declaración de Patrimonio Mundial de la humanidad de la Unesco a Medina Azahara.

Córdoba vuelve a consolidarse como uno de los destinos turísticos más deseados, sobre todo por el visitante extranjero que elige esta bella ciudad como destino vacacional, en parte por su riqueza patrimonial.

Córdoba atesora  cuatro lugares Patrimonio Mundial.

La ciudad brillante es una demostración de la superioridad y grandeza de la dinastía Omeya.

Vestigios arqueológicos que constituyen un testimonio importante de sus 70 años de existencia.

Enclave cargado de historia, restos musulmanes nos dan la bienvenida.
Puente levadizo hacia la Historia.

La Ciudad Califal tiene su época de mayor esplendor en el siglo X, testificación extraordinaria, demostración única de la cultura andalusí.

Envuelta en una inmensa majestad nos brinda una gran lección de integridad, de inmortalidad.

Sus 115 hectáreas resaltan su pasado glorioso y la importancia de la convivencia.

La ciudad palatina abriga la leyenda de Abderramán lll y su amada Azahara, los arqueólogos, por supuesto, desertan de esa historia.

Reflexiones alimentadas desde la eternidad.

Tejida en la memoria de nuestra retina se tatúa la vida de esta ciudad.
Es elegante, sofisticada, con cierto misterio, como si de una Venus Vencedora se tratase.

Mosaicos, palacios y muros instalados en la magia y su hechizo, frente a frente con su destino, aferrados a la vida, inexcusablemente.

Su cielo limpio y despejado, su solemnes y maravillosos claroscuros nos presentan la visión de la belleza

El impreciso contorno de la luna llameante, sin equipaje, virgen todavía, incuba la fascinación arrebatadora.

La niebla desnuda comprometida con la verdad se recrea en el insaciable dogma en proceso de rehabilitación, fingiendo y alegando excusas.

La lluvia ciega deletrea muy despacio sus nombres, esculpidos en el abrazo eterno y contextualizados en las esquinas del tiempo que dan forma a la pasión indefinible, eternamente descalza.

El conspirador silencio censura el exquisito diálogo de la sensual mirada del unicornio, ciego aún a su transformación.

El complejo arqueológico subraya los contrastes, la expresividad de la sutil filigrana de sus capiteles, y la carnosidad de las delicadas arquerías entrelazadas para siempre.

"Dos miradas se amaron en secreto/ durante muchos años. Dos palabras/ no dichas. Dos palabras que nadie/ habrá de pronunciar. Pobres tesoros/ que guardan pobres páginas. Lo mismo/ que este roto jardín, el delicado/ amor de Abderramán." (Del poema titulado Medina Azahara), del escritor Víctor Botas.

Pilar Redondo. Escritora. Córdoba.

El Cierre Digital no se hace responsable de las opiniones vertidas en esta sección que se hacen a título particular.

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