19 de agosto de 2022
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FIN DE SEMANA
Patio de columnas

Patio de columnas

José Ignacio Herce Álvarez

Banderas, símbolos y nostalgia

Debo de reconocer que el tema del uso de las diferentes banderas y/o símbolos en manifestaciones y concentraciones políticas y sociales, cuando menos me sorprende por las diferentes reacciones que suscita según sean de una u otra “parte”. Es algo sobre lo que he pensado en escribir muchas veces pero que al final no he hecho, cosa que alguno de mis sufridos lectores quizá agradezca…hasta ahora.              

El hecho cierto es que en cualquier acto, mitin, manifestación o concentración de la izquierda lo habitual e incluso normal es que podamos ver banderas republicanas, del partido comunista, independentistas y de cualquier otra tendencia dentro del ámbito en el que se mueven. Y no pasa nada, como son de izquierdas pues está muy bien y su uso y exhibición es admitido por todos como lo más natural del mundo.

También es un hecho cierto que en cualquier acto, mitin, manifestación o concentración de la derecha lo habitual e incluso normal es que podamos ver banderas nacionales y de cualquier otra tendencia dentro del ámbito en el que se mueven. La diferencia radica en que en este caso estas exhibiciones, aunque se trate de la bandera constitucional, se consideran propias de fachas, ultraderechistas y demás.

Y aquí radica el problema, exhibir la bandera nacional, aunque sea la constitucional  es propio de fachas, pero hacerlo con la republicana, aunque sea preconstitucional, desde lo más democrático y por supuesto, amparado por la libertad de expresión.

Debemos contemplar impasibles como un artista se suena la nariz con la bandera española o que la pisoteen o la quemen, porque eso también es libertad de expresión…pero hay de ti como se te ocurra hacerlo con una republicana, lo mínimo que te cae es lo de facha, ultra o franquista porque, en este caso, eso ya no es libertad de expresión, es un atentado contra los “valores democráticos” representados por ella.

Por poner un ejemplo, durante la celebración del 87 aniversario de la proclamación de la Segunda República se pudo ver por la calles de Madrid como se exhibían en enormes pancartas, acompañadas por banderas de la Unión Soviética entre otras de la misma índole, las efigies de dos grandes “demócratas” mundialmente reconocidos, Lenin y Stalin, de la mano de formaciones como el partido Marxista-Leninista (Reconstrucción Comunista) y el Frente Obrero. Parece ser que a algunos se les olvida que el camarada Stalin tiene reconocidos a sus espaldas millones de asesinatos. Pero evidentemente, a nadie se le ocurre rechistar porque eso es de fachas y de ultras. A este respecto debemos recordar que el actual ministro del desgobierno del Sr. Sánchez, Alberto Garzón califico esta manifestación como de “enormemente simbólica” y que significaba “una oportunidad para reflexionar sobre el futuro” y a la vista de lo visto, que razón tenía el sr. ministro….

Por el contrario, a  ver a quien en su sano juicio se le ocurre sacar en alguna manifestación de derechas, aunque sea uno y de tapadillo, un retrato del dictador o una bandera preconstitucional con los símbolos franquistas….allí aparecen las fuerzas de orden públicoy las fotos de esos símbolos o  banderas dan la vuelta al mundo en todos los medios de comunicación, que no dudan siempre en apostillar aquello de que “se han podido avistar banderas preconstitucionales con el águila franquista” y por supuesto no cabe duda de que esta manifestación es claramente de ultraderechistas, aunque se manifiesten tranquila y pacíficamente. Curiosamente, cuando se produce una contramanifestación en la que los “contrarios” portan las banderas preconstitucionales republicanos, nadie hace ninguna alusión a ello….

Aunque nos sorprenda, la verdad es que más que les pese a unos y a otros, el uso de ambas banderas está considerado como legal, ya que tanto la franquista como la republicana son preconstitucionales y están amparadas por la libertad ideológica y de expresión, siempre por supuesto que su exhibición no vaya acompañada de una conducta activa propia de un crimen de odio o discurso que ensalce la violencia o el odio y que no se utilicen por organismos públicos y ondeen en instituciones oficiales.

En esta línea hay que aclarar que el Código Penal no penaliza la utilización de símbolos asociados al franquismo y que concretamente, la bandera con el Aquila de San Juan se puede considerar como preconstitucional pero no anticonstitucional y, que por tanto y como dijimos, los símbolos preconstitucionales no son ilegales, por el momento, en nuestro país.

Como consecuencia de lo anterior, en España no está prohibido ni el saludo fascista, ni la bandera franquista ni el Cara al Sol, como tampoco lo están ni el saludo puño en alto, la bandera tricolor o la Internacional, lo cual me parece muy bien todo sea dicho, porque ante todo soy un defensor de la libertad de expresión…eso sí, para todos por igual.

A pesar de lo dicho, siempre hay un “salvador de la patria” que por desconocimiento o justiciero mal entendido,  se lanza contra aquello que no se ajusta a su ideología, como fue el caso de la Generalitat valenciana que  sancionó con 4.000 euros a dos mujeres por exhibir banderas franquistas en una manifestación en Valencia el 12 de octubre de 2020, al  considerarla una infracción grave a la Ley de Memoria Democrática Valenciana de 2.017, ya que estimaron que era una "inaceptable difusión pública del desprecio y humillación de las víctimas que a causa de la defensa de los valores democráticos fueron objeto de un largo historial de terror, persecución y eliminación por parte de la dictadura franquista". Y yo me pregunto al igual que otros muchos ciudadanos no necesariamente franquistas, ¿Por qué no se concibe la circunstancia de que los muertos causados por el bando republicano pudieran pensar que se merecen el mismo respeto que los fallecidos en el otro bando? ¿Hay muertos de primera y de segunda categoría?, ¿No podemos pensar en que tanto unos como otros murieron luchando por lo que desde su punto de vista era bueno para nuestro país?

Han pasado años y muchos, pero aquí seguimos inmersos en la polémica recurrente y sectaria por la que si los que se manifiestan portan elementos franquistas se trata de fachas, nostálgicos, casposos, etc., pero si se trata de elementos republicanos ya hablamos  de demócratas, progresistas…y esto lo confirman hechos como que concretamente este año,  se ha celebrado el 90 aniversario de la proclamación de la II República española y hemos vuelto a ver como se repite la historia del 87 aniversario ya citado, en esta ocasión el Partido Comunista de España no ha dudado en compartir una manifestación en la que se podían ver, otra vez,  las imágenes de Lenin y Stalin recorriendo la Gran Vía madrileña, lo que evidentemente es un claro ejemplo de progresía y de evolución de sus ideas. Por si hubiera dudas a este respecto no perdamos de vista las declaraciones de la Sra. vicepresidenta del Gobierno, Yolanda Diaz, figura emergente del mismo y musa del VOGUE, en las que recientemente dijo “El comunismo es la libertad y la igualdad”, por algo creo que milita en el Partido Comunista que, salvo en España, esta “muerto” en el resto del mundo democrático mundial.

En fin, queridos amigos, cuando dejaran los unos y los otros de tocarnos los apéndices nasales a los españoles dejando ya de vivir en y del pasado, unos reivindicando la victoria y otros sufriendo por la derrota.  Ambos sangran por la misma herida,  la de la nostalgia, el rencor y en algunos casos el odio…y lo hacen cuando la sociedad española solo quiere vivir el presente, preocuparse de su futuro, de poder seguir saliendo a la calle, de poder trabajar, de si podrá pagar la luz, en fin, de seguir siendo libres y no presa de un pasado que, por no conocer, los jóvenes ni conocen ya demás,  ni les importa porque ante ellos solo está el presente y por supuesto el futuro, a diferencia de estos nostálgicos del pasado que por su supuesto debe ser tenido en cuenta, pero para no repetir los errores cometidos en él.

Dejemos ya de dividir el país entre rojos y azules, entre fachas y progres, entre buenos y malos…cuando al final solo se trata de ganadores y perdedores que tratan de reivindicarse, siempre con el beneplácito de este desgobierno que parece que se regodea en ello, alentando la idea de esas dos Españas que la mayoría de los españoles rechazamos enérgicamente.

Por último y para cerrar estas disquisiciones, es triste pensar que las únicas ocasiones en las que llevar la bandera nacional está permitido y aceptado por todos es cuando juega la selección española de futbol y si gana, ni os cuento.  Entonces más de la mitad del país saca la bandera rojigualda a las calles y balcones sin recato ni pudor, en estas ocasiones no es de fachas…es de patriotas.

Y esto me hace pensar en que si la mitad de los españoles desean sacar la bandera constitucional en cuanto pueden, quizá solo haya una parte que saca la franquista y otra parte que saca la tricolor…por lo que si estos dos “bandos” son minoritarios ¿Por qué no reconocen que lo son, se retiran y empiezan a mirar hacia un futuro común?

Ahora bien, lo que sí que parece cierto es que mientras los símbolos preconstitucionales de carácter franquista se pueden decir que son prácticamente residuales, las banderas tricolores aparecen siempre y de manera masiva en cualquier acto de los partidos de izquierda. Ante eso no sé quién es más nostálgico del pasado, porque se puede ser republicano bajo la bandera constitucional ¿o no? …ahí lo dejo.

Y que conste que, como intuyo que a alguno ya se le estarán poniendo ojillos de placer al pensarlo, quiero aclarar que esto no es una defensa de unos contra otros o de otros contra unos, sino el reconocimiento a una realidad que se nos ofrece día a día. No trato de dar la razón a uno u a otro, porque como dije creo en la libertad de expresión, sencillamente me molesta la diferente vara de medir que se emplea en función de que algunos, por razones que solo ellos defienden, se atribuyan estar en poder de la verdad siempre en perjuicio del otro, no del bien nacional.

En fin, amigos, que ¡Viva el futbol!, que parece ser el único elemento unificador de la conciencia nacional.

José Ignacio Herce Álvarez

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