17 de octubre de 2019
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FIN DE SEMANA
Patio de columnas

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Felicísimo Valbuena

Andrea Lèvy, una política “álibi”

´´Alibi” es una palabra latina que significa “en otra parte”. Su traducción suele ser la de “coartada”, que me parece muy bien y útil, aunque yo prefiero partir de la original. Andrea Lèvy es alguien que parece dedicarse a la política, aunque yo no conozco una realización suya que merezca la pena nombrar. Lo que sí sé es que suele estar en el lugar que no le corresponde y hablando sobre asuntos que no le competen. La última semana ha opinado sobre la formación del ejecutivo de Navarra y sobre la formación del Gobierno en la Comunidad de Madrid.

Andrea Lèvy, la que está donde no le corresponde, sigue los pasos de la falta de valentía de Rajoy

En el PP hay personalidades que han opinado con mayor peso que ella sobre Navarra y sobre Madrid. Lo que ya no podemos ver es que ella esté dando la cara en el Parlamento catalán frente a los separatistas porque ha huido acobardada de Cataluña. Se sabe incapaz de atravesar un desierto político, como les ha ocurrido a políticos y políticas que sí han levantado a un partido. 

Es lógico preguntarse cómo es posible que Pablo Casado y José Luis Martínez Almeida,  Alcalde de Madrid, hayan premiado los volatines de esta saltimbanqui de la política, que parece entender la política como ofrecer titulares, aunque prácticamente todo lo que hable sea para querer ocultar su cobardía sin orillas.

El Partido Popular pasó por dos momentos crucialmente negativos hace un año: La indigna, cobarde y ridícula forma de despedirse Mariano Rajoy del Parlamento, dedicándose durante horas a beber en un Restaurante, de donde salió tambaleándose. Su sitio era el Parlamento, no la huida vergonzosa de sus responsabilidades.

Y el segundo momento fue cuando María Dolores de Cospedal, encargada de los aspectos organizativos del PP, tuvo que admitir que de los 869.535 militantes, quienes de verdad se inscribieron para votar en las primarias fueron 66.384 afiliados, el 7,6% del total que el PP decía tener. María Dolores de Cospedal no había estado dedicada a sus obligaciones en el Partido. Creía que ella podía gestionar también el Ministerio de Defensa.

Esos dos momentos crucialmente negativos influyeron en los pésimos resultados que tuvieron posteriormente. Pues nada, sacaron de nuevo a Rajoy en las municipales y europeas, como si fuera un salvador, cuando había hundido al Partido. Rajoy tenía que estar en su lugar, que es ganando dinero como registrador de la propiedad.

Hace poco, y con motivo de cumplirse un año de la elección de Pablo Casado, un diario digital entrevistó a no pocos dirigentes del PP. Me sorprendió que predominasen excesivamente las respuestas subjetivas, lo que en periodismo se llamaban antes “noticias de interés humano”. Lo que el PP necesita ahora son planes y programas, ideas. Y no la “refundación” de la que habla ese perdedor y zascandil de la política en que se ha convertido Alfonso Alonso, entre otros.

Los “boabdiles”, o lo que va del Gran Fernando el Católico al cobarde Mariano Rajoy

A finales de Junio pasado “Confilegal” me publicó un extenso reportaje : “Los ‘boabdiles’ o una vía rápida para que un Partido se suicide” ( https://confilegal.com/20190624-los-boabdiles-o-una-via-rapida-para-que-un-partido-se-suicide/). Mi tesis es la siguiente: El hundimiento del PP en la Comunidad Autónoma Vasca y en Cataluña se debe, fundamentalmente, a que Rajoy durante años y ahora, en parte, Casado, han venido permitiendo que una serie de políticos hayan abandonado sus puestos difíciles en esas dos regiones.

Así de sencillo. Pero no es que se hayan ido a su casa. No. Lo singular, lo que nos hace evocar al Rey Boabdil, de Granada, es su querencia a estar en un lugar seguro y protegido. El rey Boabdil acordó con el Rey Fernando el Católico que él huiría a Fez, y allí contaría -y contó- con la protección real. Fernando fue el modelo de gobernante para Maquiavelo, Gracián y tantos otros, hasta estudiosos de nuestros días. Hay un “tanque de pensamiento”, Unificación Comunista de España, que cuenta con quienes mejor saben pensar en la izquierda. Pues bien, consideran que Fernando el Católico es el mayor gobernante que ha tenido España.

Fernando el Católico hizo una jugada maestra en política exterior, que siempre es más importante que la interior. Lo que en Fernando el Católico fue una genialidad, el tándem Mariano-Soraya lo ha convertido en una caricatura y en una señal inequívoca de derrota para este partido.

El Fez magrebí de Boabdil es el Madrid donde, desde hace años, una serie de políticos han sido favorecidos por los nada valientes Mariano-Soraya. Toda la vida política de Mariano Rajoy ha estado basada en el “dejar hacer”. Es decir, “seamos cobardes y a ver qué pasa”.

Andrea Lèvy: El PP premia los antivalores de la cobardía y la deserción

En el reportaje citado, identificaba los nombres de varios “boabdiles” del PP, Ciudadanos y PSOE. Sin embargo, el que me parece más representativo es el de Andrea Lèvy.

Vamos a ver. Su currículum es vulgar, pero el comportamiento de Lèvy da la impresión de ser una trepa. En 2014, ocupó el número 39 en la lista encabezada por Miguel Arias-Cañete en las elecciones europeas. En 2015, solo un año después, pasó a ocupar en nº 2 en la lista al Parlamento Catalán. Y ese mismo año, salta a la política nacional como Vicesecretaria de Estudios y Programas del PP, para «renovar la cara y el discurso del partido».

¿Qué aspectos ha renovado Lèvy de este PP que ha obtenido los peores resultados de su Historia? Ninguno. El lugar que le correspondía a Lèvy era haber seguido en el Parlamento catalán.

Estas carreras tan insólitas hunden la moral de un partido. ¿Quién va a trabajar por un PP que da los puestos principales a quienes no tienen méritos? ¿Cómo va a ser Vicesecretaria de Estudios y Programas a quien tiene los estudios indispensables y de quien no se conocen Programas dignos de mención?

La carrera política de Andrea Lèvy está hecha de 1) Cobardía, que la lleva a 2) Deserción de su puesto y 3) Recompensa por la cobardía.

Andrea Lèvy ha abandonado la política catalana porque quiere estar más cómoda en Madrid. No quiere oír el “¿Por quién doblan las campanas en el PP de Cataluña?”. Xavier García Albiol sí que ha querido quedarse, resistir y hacer presente la fuerza que el PP puede tener en Cataluña. Su número 2, no. Ha preferido desertar. Alejandro Fernández es otro político que está dispuesto a atravesar el desierto. Son personajes mucho más importantes e interesantes para el partido que Lèvy, aunque ésta escriba mensualmente artículos superficiales y aparezca en los platós para regurgitar los topicazos del ambiente.

Que, además, su cobardía y deserción sean recompensadas con, nada menos, que la potente concejalía de Cultura y Deportes, nos pone a esperar humorísticamente cuáles serán los “lobbies” de la cultura que Lèvy va a elegir. Porque ¿qué cultura tiene Lèvy? ¿Qué preparación tiene para ese puesto?

Y como negociadora parece que no es muy fina. De hecho, los del Ciudadanos del Ayuntamiento hicieron ver a un periodista que sigue a este Partido, que el principal obstáculo de las negociaciones era Lèvy.

Casado parece haberse dado cuenta de que a Lèvy le podía ocurrir lo mismo que a Cospedal. Por eso, acaba de dejarle sin el cargo de Vicesecretaria de Estudios y Programas. Pero la deja que asista a las reuniones de la Ejecutiva del PP, a los “maitines”. Con lo cual, alimenta el lado trepa de Andrea. Que no es pequeño.

No hace falta decir que, con personajes como Andrea Lèvy, el PP está condenado a perder. Su suelo no es firme, porque no tiene como valor la meritocracia.

Y cuando no hay valores consistentes ejercidos en la práctica, no se puede representar un mapa que refleje la realidad.

La “ironía poética” de dos políticas luchando por titulares

La “ironía poética” o “justicia poética” es que Andrea Lèvy, tan hambrienta de caricias sociales y que lleva una vida tan inauténtica, se ha encontrado en el Ayuntamiento con una contrincante que es como ella: Begoña Villacís, de Ciudadanos.

Ésta se encuentra muy feliz de fungir como Vicealcaldesa que, inevitablemente la lleva a enunciar titulares. Y como no quería tener a su lado a personajes brillantes, se ha quitado de en medio a un político que vale mucho más que ella: Sergio Brabezo. Creo que uno de los mayores aciertos que ha tenido Ignacio Aguado ha sido salvaguardar para la política a Sergio Brabezo. Es una persona muy valiosa. Pero mucho.

A lo que iba: ¿Qué va a hacer Andrea Lèvy enfrentada a Begoña Villacís? Lo mejor es que no ocurriese nada especial. Pero ya hemos visto lo que nos han deparado las relaciones Soraya-Cospedal. Y eso que eran del mismo partido. ¡Qué aburrimiento cuando la política se reduce a noticias de interés humano que explotan algunos periodistas que solo tienen vuelo gallináceo!, 

Nota aclaratoria final

 Cuando releo lo que he escrito, me doy cuenta de que algunos o muchos lectores pueden pensar que en este artículo no salen bien paradas las políticas. Respuesta: A mí, que me registren. Yo no soy el responsable de la carreras políticas de las mujeres que  he citado. Desde luego, tampoco salen bien librados Rajoy o Alonso, por ejemplo. En mi reportaje sobre los “boabdiles”, casi todos eran hombres.

Además, soy incapaz de comportarme como un diabético cerebral. Según Eric Berne, los diabéticos tienden a equilibrar mucho lo alimentos que consumen. También, hay quienes, cuando hablan, tratan de equilibrarlo todo: “Está lloviendo, pero pronto saldrá el sol”. “Tengo dolor de cabeza, pero el estómago está mejor.” “No son muy simpáticos, pero en cambio parecen animados». Según Berne, la directriz que siguen es: “No mires nada demasiado de cerca”. Pues bien, he querido acercarme al modo de comportarse una política que está en otra parte.

El Cierre Digital no se hace responsable de las opiniones vertidas en esta sección que se hacen a título particular.

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