06 de octubre de 2022
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FIN DE SEMANA
Patio de columnas

Patio de columnas

José Francisco Roldán

El retrato

Tony Blair, George Bush y José María Aznar.
Tony Blair, George Bush y José María Aznar. / Retrato conocido como 'el trio de Las Azores' en 2003.

Son días para recuperar recuerdos y encontrar explicaciones, que pueden aparentar simpleza, pero dicen mucho sobre la naturaleza humana. La coherencia, como la congruencia, suelen escasear cuando contemplamos esta auténtica ceremonia de la confusión en la que estamos comprometidos, aunque no deseemos admitirlo abiertamente. Es más cómodo dejarnos llevar y acomodarnos en la butaca para ser espectadores de una puesta en escena aberrante.

Hay quien desprecia tanto a sus conciudadanos que no repara en maniobras para regatear la realidad disfrazándola con perversas intenciones. Los que nacimos en los años cincuenta recordamos, además del queso americano y la leche en polvo, la primera fotografía oficial que nos hicieron en el colegio, vestidos con el babi, sentados delante del mapa de España. El primer retrato en el que éramos conscientes de la seriedad y trascendencia del momento, recuerdo que nuestras madres atesoraron.

Varios retratos suponían instantes precisos de la existencia, que han conformado la biografía más familiar. Los recordatorios de la primera comunión no dejan lugar a dudas de la importancia que se daba a una ceremonia singular, como aquellos estudios fotográficos donde nos colocaban frente a un armatoste oscuro, después de repeinarnos, aguantando con los ojos abiertos la insufrible luminosidad de unos focos, mientras esperábamos la orden del fotógrafo escondido bajo una tela oscura.

De un modo u otro, en nuestro deambular personal y profesional, nuestro posicionamiento ha ordenado esa larga serie de retratos del comportamiento, instantáneas que han dejado huella para construir lo que consideramos el edificio de la personalidad. Y hemos tenido que optar muchas veces arriesgando posturas, que serán plasmadas en retratos éticos y morales. De eso se trata, de tomar decisiones y asumir consecuencias. Las personas honradas, que hacen de su conducta un parapeto de dignidad, se retratan sin temor y aceptan resultados de esas pequeñas contiendas donde apuestan su palabra.

Con arreglo a la influencia que tengan las demostraciones aceptando el compromiso que corresponda, la imagen que se expone será admitida con mayor o menor exigencia social. El capazo de la ejemplaridad nos enriquece para seguir acometiendo retos con los que favorecer el camino de los nuestros y todos a los que podamos ayudar. La coherencia de las conductas puede verse afectada cuando se acomodan voluntades en el espacio reservado para lo correcto, por eso se admite la evolución del pensamiento, y los demás asumen como buenas las rectificaciones, como tantos otros propósitos de enmienda.

Todo sea por sumar al bienestar colectivo, porque el desprecio y los actos deshonrosos deben ser retribuidos con rigor. Si no es así, estaremos ofendiendo y traicionando a los que se comportan con dignidad. En los últimos tiempos, estamos comprobando cómo se confeccionan auténticos book de la tergiversación para desorientar a los menos informados, lo que está permitiéndonos ver cómo se retratan los referentes sociales, que se dedican a recolectar adhesiones y votos con todo tipo de argumentos.

Hemos escuchado que el comunismo es democracia e igualdad. En plena invasión armada, desgarradoramente trágica, hay quien se ha retratado mostrando su rechazo a la OTAN, mientras justifica la buena voluntad del agresor, que dice defenderse de una amenaza cierta y contrastada. Los miembros de una banda suelen asumir sin rechistar sus tropelías. Es tiempo de tomar partido por la verdad aceptando todos los riesgos, que son diversos y numerosos. No valen argumentos tibios o intercalar reproches buscando edulcorar lo que es absolutamente injusto.

Una famosa foto en Las Azores sirvió para organizar un aquelarre descomunal, que sirvió con generosidad a los contrincantes políticos. Un abrazo inesperado y precipitado traicionó muchas promesas electorales. Instantáneas inoportunas han dejado constancia de malos comportamientos. Una mariscada derrumbó el carisma de los que parecieron sinvergüenzas. Ahora habrá quien mantenga silencio, se repeinará, tomará asiento y se colocará muy erguido mirando fijamente para el siguiente retrato

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