14 de junio de 2024
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FIN DE SEMANA
Patio de columnas

Patio de columnas

Pilar Redondo

Bailando con la muerte

/ El club de lectura de la Biblioteca Provincial de Córdoba con Rafi Valenzuela, viuda de Eduardo García.

En el desierto del alma el sonoro eco del recuerdo tatúa indeleblemente lo sagrado del dolor, el combate verbal, el lenguaje preciso, el legado que permanece en el tiempo atravesado por el ahora, el desdoblamiento de las cicatrices irreversibles transitables a través de múltiples caminos. La coherencia vertebrada por el reloj de sol. Esto es la esencia de la poesía de Eduardo García.

"Debiera ser verdad, debiera el día/ inundarse de luz como hoy lo veo,/ con su gesto de sábado y ventanas/ abiertas al rumor del oleaje:/ caminas junto a mí, tu voz me alcanza/ con su aliento de fruta y la cadencia/ de tus pasos se funde con mis pasos/ y no nos cabe el alma ni este puro/ fervor de criaturas que el deseo/ arroja hacia una playa que no existe". (Poema titulado: Debiera ser verdad). Autor: Eduardo García.

Para él la vida y la literatura eran inseparables. Su corpus literario es una fuerza invasora, una radiografía de su entraña y una reconstrucción de su exilio interior. En ocasiones exige utilizar todos los sentidos, como si de un cuadro inmersivo se tratase, tomar distancia para comprender mejor la perspectiva. Notable es la capacidad del poeta para analizar sus heridas, acotar y definir las lindes. La obra literaria de Eduardo establece una profunda conexión con el lector y le mantendrá vivo en nuestra memoria.

Días pasados en la reunión de nuestro club de lectura disfrutamos del libro: "No se trata de un juego", del poeta Eduardo García. Tuvimos el honor de contar con la presencia de Rafi Valenzuela, viuda del creador. Ella hizo una exposición de la vida y obra del escritor, puso en contexto muchos aspectos de ambas. En los poemas de este libro personalmente he observado varias cuestiones: que nunca dejó atrás al niño que fue, que tampoco había podido superar la muerte de su madre, y que en muchos de estos versos delimita claramente la frontera, la orilla, la línea divisoria... De la realidad, del sueño... Que trasciende al yo poético y su bisección.

Cada uno es una historia, una luminosa estrella poética, invitan a releer y al debate público, inducen a la reflexión. Muchos de ellos parecen estar escritos "en estado de gracia". Los hay que son un viaje al pasado a través de la palabra, son habitables, conmovedores, respiran. En algunos hay algo litúrgico, se escuchan los latidos de cada letra, que despliegan y dibujan en la sombra los primeros acordes de la luna anestesiada, sin cauterizar.

"Ese hombre que camina/ con las manos sujetas a la espalda,/ nos saluda al pasar, comprueba su reloj/ acude a su quehacer sin preguntarse/ si va en su dirección y en su sentido./ No sabe que a su espalda se libra una batalla/ que su mano derecha/ aferra sin piedad a la otra mano,/ la retiene a su antojo por la fuerza,/ prisionera, infeliz, sin voluntad./(...)/ ¿qué será de ese hombre inofensivo? (Extracto del poema titulado: Despertar. Autor: Eduardo García).

Versos que son un bálsamo reconstituyente y que Eduardo dota de humanidad. El cielo en llamas besa al silencio habitado por su propia ausencia que frente a la oscuridad esquiva al olvido que compone una ecuación para medir la conjunción de todos sus abismos...

"En la copa de un árbol construiré nuestra casa,/ con tablones y clavos e ilusión y un martillo/ alzaré entre las ramas suelos, techos, paredes,/ cuartos en espiral, secretos pasadizos/ donde obra el azar el don de los encuentros/ y de pronto amanece si me miras al fondo/ (...),/luz de hogar en la noche, resplandor/ y una escala de cuerda entre las ramas/ si subes por la escala no hay retorno,/ en la cima del viento hallarás nuestra casa." (Fragmento del poema: Casa en el árbol. Autor: Eduardo García).

Eduardo vive en sus palabras que crecen en el silencio, fruto de sus desvelos. La menstruante y canonizada luz escolta la geometría del relámpago y se humedece los labios en el río Mnemósine.

"No se trata de un juego", este libro se publicó en 2004, por el mismo recibió varios reconocimientos:
- Premio Ojo Crítico de Radio Nacional de España, al mejor libro de poesía joven.
- Premio Hispanoamericano de Poesía Juan Ramón Jiménez.

Otros libros del poeta:
- Las cartas marcadas.
- Horizonte o frontera.
- Refutación de la elegía.
- La vida nueva.
- Duermevela.
- La hora de la ira.
- Bailando con la muerte.
- La lluvia en el desierto (Poesía completa 1995-2016).

Algunos de los galardones:
* Premio Ciudad de Leganés.
* Premio Internacional de Poesía Antonio Machado en Baeza.
* Premio Nacional de la Crítica.
* Premio de Poesía Fray Luis de León.
* Premio Internacional de Poesía Ciudad de Melilla.

Menos conocidas son sus facetas de traductor.
Con los aforismos, recogidos en: Las islas sumergidas.
De ensayista, autor de: Escribir un poema.

"El cuarto donde escribo mis poemas/ contiene una región inconcebible./ Al sentarme a la mesa, frente a mí,/ veo el cuadro, su resplandor en calma,/ los caballos azules, la mujer,/ la fiera agazapada, el verde todo,/ la sombra de aquel árbol a lo lejos/ llamándome despacio." (Autor: Eduardo García).

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