28 de marzo de 2020
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FIN DE SEMANA
Patio de columnas

Patio de columnas

Gabriel Araceli

Con el Rey o contra el Rey

Indalecio Prieto, en el centro, con la mano en el pecho.
Indalecio Prieto, en el centro, con la mano en el pecho.

Señores, ante el Manifiesto que las fuerzas políticas independentistas, soberanistas y republicanas hicieron público el pasado 3 de febrero en el que abierta y frontalmente se ponían frente al Rey y la Monarquía,  ante la ambigua (por no decir claudicante y humillante) postura que ha adoptado el actual Presidente del Gobierno y ante el grave momento político que vive España (sin duda el más crítico desde que vivimos en Democracia)... ya no caben los silencios del miedo, de la indiferencia o la cobardía.

Señores, ha llegado la hora de la verdad y de las definiciones... porque mañana puede ser demasiado tarde. Así que fuera máscaras.

Señores, no se asusten, estas palabras no son de hoy, estas palabras, fueron las que pronunció el líder socialista Indalecio Prieto el 25 de abril de 1930 en el Ateneo de Madrid como introducción a su conferencia "Con el Rey o Contra el Rey" ( y cuyo texto íntegro puede leerse en "Ediciones Oasis" de 1972).

 Por su interés y por si le sirve de ejemplo al Rey Eteocles (ese Pedro Sánchez que está vendiendo España por parcelas) le reproduzco la parte esencial de aquel discurso:

El "bombazo" Prieto

"Es una hora de definiciones. La mía, os lo decía al comienzo de esta deshilvanada oración, no ofrece novedad. Vengo a requerir públicamente desde aquí a que se definan quienes no se hayan definido, y a que lo hagan con absoluta claridad. Que no están los tiempos para equívocos, palabras confusas y matices desviados. Nos hallamos en el momento político más crítico que ha podido vivir, en cuanto respecta a España, la presente generación.

Yo creo que es preciso desatar, cortar un nudo; este nudo es la Monarquía, para cortarlo vengo predicando la necesidad del agrupamiento de todos aquellos elementos que podamos coincidir en el afán concreto y circunstancial de acabar con el régimen monárquico y terminar con esta dinastía en España. (muy bien. Pero el agrupamiento no debe originar confusiones. Estos agrupamientos, a mi juicio –hablo sin más representación que exclusivamente la mía persona- , no deben dar lugar a confusiones, como dije en cortas palabras Irún en el homenaje a D. Miguel de Unamuno. Hay que estar o con el Rey o contra el Rey. El Rey debe ser el mojón que nos separe.

Por vistosas clámides liberales que vistan quienes le quieren servir, por muy democrático que sea el acento de la palabra de quienes deseen seguir con el Rey, esos no pueden estar con nosotros. El Rey es el mojón separador entre los partidos del régimen, cualesquiera que sean sus apellidos y sus significación, y quienes somos sus adversarios. El Rey es el hito, el Rey es la linde: con él o contra él, a un lado o a otro. Y al ir contra él, ¿por qué desdeñar el auxilio de fuerzas situadas en la misma dirección nuestra? (muy bien). Observar este fenómeno. No ha aumentado la capacidad radical en España. Se equivocan quienes lo presumen. No ha habido un desgajamiento de elementos defensivos de la Corona, un apartamiento de elementos sociales que eran adictos al monarca y que ante el ejemplo de la deslealtad constitucional le abandonan, pero a los cuales elementos nosotros no podemos infiltrar, por arte de magia, un radicalismo que está en contradicción de la esencia de los postulados políticos de toda su vida.

Pedro Sánchez.

Yo no trato de batir ningún record de radicalismo con nadie. A donde llegue en su apetencia ideal quien más allá vaya, voy yo también. Pero la política es arte de realidades y en apreciar de una manera exacta la realidad española, está el éxito del esfuerzo, está el secreto de que este sentimiento antimonárquico, difuso, sin fuertes cuadros de organización, tenga en su ímpetu un cauce fertilizador, evitando que nos despedacemos todos en pugnas de radicalismo y en controversias de principios que esterilicen nuestro esfuerzo. (Voces: no, no).

Vamos a derribar la monarquía. Vamos a abrir el palenque a la ciudadanía española, que nunca se sintió verdaderamente liberte y que últimamente llegó al grado de mayor oprobio; y cuando hayamos derribado el régimen monárquico, cuando hayamos instaurado una Republica, que cada cual, dentro del ruedo amplísimo de la democracia, propugne por el triunfe de sus ideales con todo el ímpetu que quiera, porque en el agrupamiento de fuerzas para derribar el régimen y acabar con la dinastía de los Borbones a nadie se pide la abdicación de sus ideales. (Muy bien. Grandes aplausos).

A la monarquía española, a la dinastía española, ya no le quedan en el campo político más que sombras. Eso que veis erguirse como fuerzas políticas en su defensa no lo son. Es simplemente la expresión de intereses materiales que forzosamente, por ley fatal, han de estar adscritos de manera incondicional al régimen que impere en un país. Se le van sus hombres a la monarquía. Yo creo que s ele van sus mejores hombres, porque el crisol de los hombres políticos de España han sido estos seis años largos del primer periodo dictatorial”.

Pedro Sánchez no es Prieto

Claro que Pedro Sánchez no es Indalecio Prieto, ni este PSOE es aquel PSOE... porque si lo fuesen hubiera sido imposible ver como estamos viendo entregar España a los enemigos.

Y dicho esto quiero reproducir, para que no haya dudas, las palabras que yo mismo escribí hace muchos años sobre Indalecio Prieto: "Tengo que confesar que mi admiración por Indalecio Prieto no proviene de su militancia socialista, sino de su talante liberal y patriota. Porque muchas cosas se le pueden negar al que durante tantos años fue la "conciencia del socialismo español", pero hay algo que no hay más remedio que reconocerle: Su pasión por España y su clara visión de lo nacional. Hasta el punto de que yo estoy de acuerdo con los que mantienen la tesis de que el único hombre que pudo evitar la Guerra Civil del 36 fue Indalecio Prieto. Si las izquierdas hubiesen escuchado al Prieto del discurso de Cuenca y si Largo Caballero le hubiera autorizado a formar Gobierno cuando Azaña se lo encargó, seguramente se habría evitado el 18 de Julio y lo que vino después. Porque Indalecio Prieto antes que socialista era español..."

Sí, lo que no son Pedro Sanchez, ni el PSOE de hoy.

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