09 de mayo de 2021
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FIN DE SEMANA
Patio de columnas

Patio de columnas

Máximo González

El emprendedor

Un emprendedor.
Un emprendedor.

El camino a seguir por un emprendedor, es una aventura maravillosa de la vida, no exenta de problemas ni sinsabores.

Muchos son los retos que deben superarse en el largo camino empresarial elegido, aunque sin duda alguna, es un estímulo muy gratificante que enriquece a la persona que lo intenta.

Solo por intentar desarrollar una idea, ya vale la pena; tenerla en sí, vale la pena; desarrollarla, habrá valido la pena; más vale arrepentirse y aprender de lo que haya podido salir mal en el camino elegido, que arrepentirse de no haber intentado nunca poner en práctica una idea ilusionante, sin saber si hubiera funcionado o no.

Para ser “trabajador” de otro, siempre hay tiempo; para ser “tu propio jefe y tu propio trabajador”, no siempre se dan las condiciones óptimas.

Una ilusión, no debe ser “cortada”, sino “animada” a no dejarla; una “creación”,  debe ser “ayudada” a terminarla, pues la ilusión de crear algo de forma convincente y constante, ayudará en el futuro a otros que lo necesiten:  Eso es “producir”; eso es:  “ser positivo”; eso es: “ayudarse y ayudar a los demás”.

Un grupo de emprendedores.

Por lo tanto, os animo a ser “valientes” y a seguir luchando con abnegación y sin vacilación en esta tarea iniciada de la creación de vuestra propia empresa y/o negocio y que el tiempo hable.

Este texto escrito por mí,  se lo leí a compañeros de la URJC de 3º de Periodismo hace ahora dos años en una jornada sobre “Economía y Emprendimiento” y a la cual fui invitado por  una de mis profesoras para explicar a sus alumnos mi experiencia en el terreno empresarial después de contarles cómo crear una empresa, el pago de impuestos y las obligaciones que ello conllevaba.

En España, es muy frecuente que se creen empresas, que se den de alta de autónomos y que se busque la vida cada uno como pueda.

Después, cuando llega final de mes y el trimestre, si no van bien las cosas, llega el problema, los sudores y no sabe uno dónde meterse para salir airoso de la situación. Se sufre mucho al principio hasta que se controla la situación.

Una situación por otra parte, elegida voluntariamente la mayoría de las veces, pero otra gran mayoría de ellas, por haberse metido en un bosque nocturno en el que no se ven ni los mochuelos, porque no le han enseñado ni explicado lo que puede encontrarse al otro lado tras andar un largo trecho.

Y ahí voy yo: a contar que en España no hay tradición de “Enseñar” a los autónomos y empresarios a ser eso: “Empresarios y autónomos”, a dotarles de unas nociones básicas de control de su empresa y/o actividad y así pasa, que muchos de ellos se dedican a trabajar y no saben ni quieren saber nada de papeles ni burocracia, dejando esa labor a otros por el “miedo escénico” que diría Valdano a conocer el funcionamiento y necesidades de su negocio.

Si tiene suerte de contratar personal eficiente, la cosa irá sobre ruedas, pero si se tuerce la actividad por infinidad de causas, eso ya es “harina de otro costal” y empezarán los quebraderos de cabeza.

Hace muchos años, vi en un programa de TV en el que entrevistaban a un obrero ruso que iba con una carretilla de las de rueda de goma, transportando una pieza que llevaba hacia un hangar de aviones y le preguntaban que qué hacía, que en qué consistía su trabajo y él, muy orgulloso contestó: “Pues hago un trabajo muy importante para mi empresa, porque si yo no llevo esta pieza hasta el hangar de ese avión, éste no podrá ser terminado de construir”.

Con este ejemplo, quiero explicar lo importantes que son los autónomos y/o empresarios para nuestro país: Son sumamente esenciales en la producción técnica e industrial y de servicios de toda índole, en la creación de empleo y fuente muy importante de ingresos para el Estado en cuanto a pago de impuestos y cotizaciones a la Seguridad Social.

Por todo ello, deberían ser, por parte del Gobierno y lo digo sin rubor, “los niños mimados” de nuestro país. Es como cuando uno está enfermo y necesita urgentemente a un médico que le calme su dolencia y a la farmacia para que le suministre su medicamento.

Sin su participación en la sociedad, ni habría producción, ni creación de empleo, ni pago de impuestos, ni cotizaciones a la Seguridad Social para garantizar las futuras pensiones  de los jubilados.

Entonces, ¿De qué se trata el futuro de nuestra nación?, pues muy sencillo: que nuestros gobernantes, primero, valoren la gran labor “social” que hacen y  adecúen y faciliten el mantenimiento de estos autónomos y/o empresarios por el bien común, cobrándoles como es lógico los impuestos que les correspondan, pero de ninguna manera “friéndoles” a unos impuestos indiscriminados y obsoletos que de seguir por el camino que van, solo conseguirán que estos “valientes emprendedores”, arrojen la toalla y engloben las cifras del paro para mayor sangría económica de las arcas del Estado.

El Cierre Digital no se hace responsable de las opiniones vertidas en esta sección que se hacen a título particular.

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