01 de diciembre de 2020
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FIN DE SEMANA

Estadounidense con residencia en Australia, la granjera se convirtió en vegana a los 19 años tras leer 'Liberación Animal'

Tammi Jonas: La historia de la vegana que abrió una carnicería después de probar una hamburguesa

Tammi Jonas pasó de ser vegana a tener su propia carnicería
Tammi Jonas pasó de ser vegana a tener su propia carnicería
“Comer no es solo natural, también es un acto agrícola y político, como han dicho antes personas sabias”, esta es la declaración de intenciones de Tammi Jonas, una joven estadounidense cuya historia ha llegado a la prensa internacional. Como muchas niñas de otros países desarrollados, Jonas vivía el veganismo como una forma de mejorar al mundo, ahora, por un giro del destino regenta una granja y un matadero.

Jonas nación en los Estados Unidos pero de pequeña se fue  con sus padres a Australia, donde estudió y  donde a sus 19 años leyó “Liberación animal”, un libro que cambiaría su vida. El texto escrito por el filósofo Peter Singer habla sobre la importancia de proteger los “derechos de los animales”. Desde entonces, la chica se convenció de que el veganismo era la mejor forma de vivir su vida.

Durante los siguientes años, Tammi no probó carne y suprimió de su dieta y de su vida cualquier producto que viniese de los animales. Huevos, leche, quesos, yogurt, cuero, toda su vida se reorganizó en  favor de protección de otras especies.

En los 20 años de vida vegana, Jonas tuvo sus primeros dos hijos y gozó de buena salud. No obstante, los inconvenientes aparecieron ya con sus 30 años bien entrados. Durante el tercer embarazo Tammi sufrió un cuadro de anemia, comenzó a ingerir hierro y suplementos para intentar estabilizarse, pero nada dio resultado.

A pesar de su salud se negaba a consumir ningún tipo de alimento animal, hasta que finalmente y de forma voluntaria decidió comer una hamburguesa. Así lo contó al diario australiano 10 Daily: “Un día pensé que comerse una hamburguesa solucionaría mis problemas de salud y lo hice”

 
 
 
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Sunday, done right. #farmlyf #chillax #bushwalkswithfriends #productiveleisure #gardenlove #grateful ❤️

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Desde entonces, la vegana  introdujo las carnes de res y cordero en una diera semanal especial. “No me parecía inmoral quitarle la vida a un animal por comida, lo inmoral era tratarlos cruelmente, no ser éticos con su existencia y con el cómo los convertían en alimento”, explica.

Finalmente, decidió dar el paso y progresivamente incluir otros animales a su dieta, al bovino y al cordero le siguieron las aves y el cerdo. Hasta que finalmente, dejó de ser vegetariana. No obstante, Tammi seguía teniendo esa pasión juvenil de poder cuidar a los animales, así que un día hablando con su esposo, Stuart, decidió intervenir a favor de cambiar la forma de consumir animales.

De esa charla matrimonial surgió Jonai Farms, una granja de porcinos tratados “éticamente”. El proyecto vio la luz en 2011, cuando se inauguró una de las primeras productoras de carne sin crueldad contra los animales de Australia.

El negocio ético

La granja de Tammi ha ido creciendo progresivamente. Su historia ha trascendido por todo el país y cuenta con un mercado fijo en la isla. Aunque la granja se encuentra la alta montaña de Daylesford, una pequeña ciudad del estado de Victoria, la granjera hace envío regular a Melbourne, Sidney Castlemaine, Kyneton, Woodend y Ballarat.

Tammi en su matadero.

Según explica la granjera: “la filosofía detrás del omnivorismo ético es bastante simple: es el principio de hacer el menor daño, pisar ligeramente y tratar de producir y consumir en sistemas cerrados tanto como sea posible. Las salidas son entradas, no existe el desperdicio”.

En las publicidades de la granja se explica que son los propios Tammi y Stuart, quienes sacrifican a los animales. Además, curan la carne  y la distribuyen. Quienes visitan la granja también pueden participar en recorridos interactivos para aprender el proceso de cría y sacrificio ético.

Tammi explica que es una forma de “concienciar” al mundo para que sepa de dónde viene la carne que comemos.  Además, considera que se siente “tranquila” al saber que los animales que consume no tuvieron miedo ni dolor al morir.  

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