20 de septiembre de 2019
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FIN DE SEMANA

Estos aparatos irrumpen en el espacio aéreo español no solo para uso recreativo sino también de manera ilegal

Los drones usados por los narcos para detectar la presencia policial antes de desembarcar la droga

Un dron de última generación.
Un dron de última generación.
El uso de drones o aeronaves recreativas está regulado desde diciembre de 2017 por una ley que explica perfectamente el uso de estos aparatos y los lugares donde pueden volar. Pero los delincuentes también han encontrado una herramienta nueva para sus actividades ilegales, en abril de 2018 la Guardia Civil ya impuso la primera multa y en enero de 2019 la Policía ya detectó el uso de estos aparatos para el tráfico de drogas en La Línea de la Concepción.

Volar un dron en España parece fácil, pero hay que tener en cuenta una serie de normas antes de hacerlo para poder volar en seguridad.  El 29 de Diciembre de 2017 se publicaba en el Boletín Oficial del Estado (BOE) el marco normativo que regula la utilización civil de las aeronaves pilotadas por control remoto en España. Esta nueva normativa entraba en vigor al día siguiente de ser publicada en el BOE, el 30 de Diciembre de 2017.

Si usted tiene uno de estos aparatos que le regalaron en su cumpleaños debe saber que no puede volarlo en ciudad, tras la puesta de sol, en un espacio aéreo controlado o más allá de su alcance visual, aunque la aeronave lleve una cámara incorporada.

Desde Aerial Insights, una empresa poinera el procesado y tratamiento de imágenes tomadas por drones para generar diferentes tipos de mapa, explican que "el Real Decreto 1036/2017 recoge todas las dudas respecto al uso de aeronaves civiles pilotadas por control remota (Rpas). Esa norma obliga a sacar licencia de piloto de drones solo si va a usar el aparato con fines profesionales o comerciales, tendrán que pasar un examen y aportar un certifiado médico con la aptitud necesaria".

Existen infinidad de academias donde expiden estos títulos, pero al final todos tienen que ser validados por Aesa, la Agencia Estatal de Seguridad Aérea que depende del Ministerio de Fomento. Todo esto y un seguro de responsabilidad civil facultan a los profesionales que usan drones.

Ahora, si usted tiene un dron en su casa y sólo quiere usarlo en el campo o con fines recreativos, debe tener en cuenta algunas precauciones, como encontrarse a una distancia mínima de 8 kilómetros de un aeropuerto o aeródromo, volar fuera del espacio aéreo controlado, no sobrepasar los 120 metros de altura o el obstáculo más alto situado dentro de un radio de 150 metros de la aeronave, usar el aparato de día y en buenas condiciones meteorológicas. Si la aeronave pesa menos de 2 kilogramos están permitidos los vuelos nocturnos, siempre que no se superen los 50 metros de altura.

Primera multa por sobrevolar el Wanda

Una medida de seguridad importante es que los vuelos siempre se realicen dentro del alcance visual del piloto (VLOS). Si la nave que pilota peso menos de 250 gramos podrá volar en ciudad y sobre aglomeraciones de personas y edificios siempre que no superen los 20 metros de altura. La primera multa por violar la legislación se puso en 2018.

La Guardia Civil multó por primera vez a un hombre que manejaba un dron que sobrevoló el estadio del Atlético de Madrid, el Wanda Metropolitano, cuando se celebraba la final de la Copa del Rey que disputaron el FC Barcelona y el Sevilla, en abril de 2018. La multa fue de 35.000 euros por incumplir de manera grave la normativa.

Pese a que ésta es la primera vez que se multa a alguien por manejar un dron, la Guardia Civil ya advirtió en su momento del aumento exponencial en el uso de estas naves pilotadas por control remoto, muchas de ellas sin la autorización necesaria. La proliferación de este tipo de aeronaves ha provocado numerosos incidentes con la operativa aérea tradicional, confirmando así una mayor asunción de riesgo.

Un dron usado para el transporte de paquetes.

La problemática, según explicaron en la Guardia Civil, viene dada por dos factores, la falta de concienciación del peligro por parte del usuario y el desconocimiento de las reglas de circulación vigentes. Ante esta situación, La Guardia Civil puso en marcha el “Equipo Pegaso”, que controla el uso de drones y que ya dispone del material necesario para detectar, identificar e inhibir la señal de los mismos.

Las infracciones más comunes son la falta de documentación, la ausencia de placas identificativas o un pilotaje inadecuado en lugares u horas no permitidas. Aunque no es obligatorio para el uso recreativo, sí es muy recomendable contar con un seguro de responsabilidad civil. Además, todas las aeronaves deben tener una placa de identificación ignífuga con el nombre del fabricante, el tipo, modelo, número de serie y los datos del operador.

En octubre de 2018 la Guardia Civil advirtió que el uso de drones en la zona afectada por las inundaciones en la localidad malorquina de Sant Llorenç des Cardassar, podían entorpecen la labor de los helicópteros de rescate. Los agentes anunciaron que varios de estos aparatos "molestaban" aeronave sobre este espacio aéreo sería derribada y sus propietarios multados.

Drones para el narcotráfico

Pero los delincuentes siempre van por delante en violar la ley y en enero de este mismo año la Policía Nacional desarticuló una organización responsable de introducir más de seis toneladas de hachís en nuestro país durante los meses de noviembre y diciembre. Agentes de la Policía detuvieron en la localidad gaditana de La Línea de la Concepción a doce integrantes de una organización criminal dedicada a la introducción de importantes cantidades de hachís mediante la utilización de narcolanchas, para lo cual también utilizaban drones para el desembarco de la droga.

La investigación se inició en abril de 2018 a raíz de unas vigilancias realizadas por los agentes de la Unidad de Drogas y Crimen Organizado de la comisaría de La Línea de la Concepción. Los investigadores observaron como dos vehículos se dieron a la fuga cargados con numerosas garrafas de gasolina que presumiblemente eran utilizadas para repostar embarcaciones que se dedican al transporte de hachís y que coloquialmente se conocen como 'narcolanchas'.

A la izquierda, el dron Phantom incautado en La Línea, que era usado por los narcos para vigilar a la Policía./ Policía Nacional.

Entre las medidas de contravigilancia que usaban estos narcos se encontraban los drones que podían visionar los movimientos policiales a larga distancia y advertir de la presencia cercana o no de la Policía. En los registros practicados posteriormente la policía encontró un dron de última generación, así como un radar y un maletín inhibidor de frecuencias. Dos de los detenidos en esta operación estaban altamente cualificados en el uso de vehículos aéreos no tripulados, que se empleaban en tareas de vigilancia cuando la narcolancha se acercaba a la costa.

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