01 de agosto de 2021
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EDICIÓN VERANO

El presidente del Gobierno ha comunicado a su círculo más íntimo que baraja la posibilidad de hacerse a un lado de cara a 2023

Pedro Sánchez contempla la posibilidad de no presentarse a la reelección si el PSOE no remonta las encuestas

Exclusiva
/ Sánchez.
La revolución gubernamental emprendida por Pedro Sánchez es el penúltimo cartucho político que quema el presidente del Gobierno, que sigue sin recuperar el aliento en las encuestas y baraja la posibilidad de no presentarse a la reelección. La concesión de los indultos a los líderes del 'procés' no habría tenido el efecto esperado, aunque el líder socialista aún tiene dos años y medio por delante para rentabilizar políticamente el rescate económico que se llevará a cabo con los fondos europeos.

La 'turbopolítica' española está carbonizando ciclos de forma frenética, como bien sabe Pedro Sánchez. Hace un año, el presidente del Gobierno tensionaba con Zarzuela para defender la posición de su vicepresidente Pablo Iglesias, Pablo Casado tenía cara de Hernández Mancha mientras Vox soñaba con el sorpasso al PP y Ciudadanos jugaba entre los dos bloques al sentirse imprescindible.

Poco o nada queda de aquella situación que dinamitó la dimisión de Iglesias, la hecatombe de Ciudadanos tras el 'efecto Ayuso' y la revolución gubernamental emprendida por Sánchez, que ha quemado su penúltimo cartucho con la confección de un Gabinete personalista en el que le han sobrado sus principales aliados en los triunfos en primarias, moción de censura y elecciones de 2019.

Malas perspectivas

Feminizar, rejuvenecer y municipalizar el PSOE. Estos son los objetivos de Pedro Sánchez, que sigue sin remontar en las encuestas ante el crecimiento del Partido Popular basado más en la caída de Ciudadanos que en la mejora del crédito de Pablo Casado.

El presidente del Gobierno tiene dos años y medio por delante para rentabilizar políticamente el rescate económico que se llevará a cabo con los fondos europeos Next Generation. Y lo hará sin que nadie le haga sombra en el Consejo de Ministros.

'Plan b'

Fuentes de La Moncloa explican a Elcierredigital.com que el nerviosismo de Sánchez va en aumento porque la concesión de indultos a los líderes del 'procés' no ha causado el efecto esperado, ya que la mejora de las perspectivas del PSOE es mínima.

Aun así, va a quemar sus naves por la izquierda a costa de sus socios de Gobierno, Unidas Podemos, y de sus aliados de Esquerra Republicana de Catalunya. Sánchez cree que los socialistas no ganarán el voto cautivo de Ciudadanos y es por ello que va a emprender un giro progresista en el Gobierno.

La 'ley Trans' a medida de las exigencias de Unidas Podemos, la regulación del precio de los alquileres o una ley de Memoria Democrática que prohíba los chiringuitos fascistas son algunas de las primeras medidas en las que el presidente quiere mostrar que su enésima 'mutación política' va a interpelar al antiguo votante socialista que en los últimos tiempos se había decantado por otras opciones.

Sánchez. Foto: La Moncloa. 

Con esta medida, el PSOE quiere recuperar el primer puesto en las encuestas para intentar que el 'efecto presidente' mejore las perspectivas de Sánchez que, aunque reconquiste el primer puesto, no tendrá fácil que el PP y Vox no sumen mayoría.

Si las encuestas no remontan, señalan las mismas fuentes, "Sánchez baraja no presentarse a la reelección con el ánimo de que el PSOE tenga opciones electorales". El presidente, que a finales de 2023 podría cerrar un ciclo de cinco años y medio, cree que los socialistas podrían recuperar fuerza con una candidata joven. Quizás alguna de las nuevas ministras sea designada para ello.

"Oportunista"

En Unidas Podemos están centrados en hacer ver que sus ministros hacen navegar al Gobierno hacia posiciones progresistas con la intención de que la coalición salve su espacio electoral a pesar del previsible crecimiento del PSOE y Más País.

Yolanda Díaz, que está apostando por no tensionar el Gobierno, valora muy positivamente que Sánchez haya respetado a los ministros de Unidas Podemos en su revolución. Eso sí, la vicepresidenta segunda es consciente de que su coalición debe dejarse ver y por eso intenta marcar la agenda con algunas medidas que pillan descolocado al PSOE, véase la subida del SMI o la rebaja del consumo de carne.

Esta última polémica, en la que Sánchez desautorizó a Alberto Garzón con una frase supuestamente ingeniosa sobre el chuletón, a pesar de que el Plan España 2050 dice lo mismo que pide el ministro de Consumo, ha molestado al líder de Izquierda Unida porque cree que el presidente fue "oportunista".

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