13 de noviembre de 2019
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FIN DE SEMANA

La serie, de 8 capítulos, muestra los testimonios de numerosos testigos e investigadores de uno de los casos de desaparición más complicados

El caso Maddelein McCann, la niña desparecida en Portugal en 2007, vuelve con Netflix en busca de respuestas

El caso de la niña británica Madeleine McCann, desaparecida en el Algarve portugués en 2007, vuelve a la actualidad de la mano de Netflix, que recopila testimonios de muchos implicados en el suceso todavía por resolver. Sigue siendo un misterio lo que le ocurrió a esta pequeña que entonces tenía tres años y que desapareció de la habitación donde dormía junto a sus hermanos menores.

Fue uno de los casos con más relevancia de la crónica negra de toda Europa. Una niña de 3 años se esfumaba sin dejar rastro mientras dormía junto con sus hermanos y sus padres en un hotel del sur de Portugal durante unas vacaciones familiares. Mucho se ha hablado desde 2007 del expediente de los McCann, pero de la mano de Netflix llega un documental con el testimonio de muchos implicados en el suceso. Un documental  que ya ha sido noticia en Reino Unido incluso antes de estrenarse.

Los padres de Madeleine estaban cenando con amigos y habían dejado a sus hijos durmiendo en la habitación del hotel del Algarve.

Mucho tiempo ha pasado desde que noticiarios de medio mundo centraran sus focos en el Algarve portugués. Este fue el lugar de veraneo que eligió un joven matrimonio de médicos ingleses para pasar unos días de asueto. Según parece, los McCann, Gerry y Kate, dejaron a sus tres hijos durmiendo en una habitación de un apartahotel de una de las zonas más turísticas del país luso. En ella, estaban la pequeña Madeleine y sus dos hermanos mellizos menores.

Desaparecida sin dejar rastro

Sobre las nueve de las noche, los padres se marcharon a tomar unas copas a un recinto cercano dentro del complejo hotelero situado en Praia da Luz. Poco tiempo después, la madre volvió al cuarto y encontró la cama de la pequeña vacía y la ventana abierta de par en par. Los padres denunciaron los hechos y se montó un operativo para encontrar a la pequeña que incluso implicó a España, dada su cercanía con la frontera en Huelva.

Horas después y tras las primeras pesquisas que no obtuvieron ningún resultado, la policía judicial inició una investigación sobre la base de que la niña había sido sustraída de la habitación por una tercera persona. Al tratarse de ciudadanos británicos, Scottland Yard montaba de forma alternativa una segunda indagación de los hechos poniendo en duda los métodos de las Fuerzas del Orden portuguesas.

Los investigadores tenían varias líneas de indagación abiertas, pero 12  años después, el caso sigue abierto.

A todo esto hay que añadir los muchos dimes y diretes que fueron vertidos por la prensa sensacionalista venidos de Londres. Y por si fuera poco, algunas contradicciones en los testimonios de los padres en aquella noche de mayo de 2007, tanto es así que se les llegó a considera sospechosos.

Uno de los personajes más enigmáticos de esta historia digna de una película de Hollywood es Gonzalo Amaral. Él fue uno de los policías lusos que participó en la investigación y que, pasado un tiempo, escribió un libro sobre el caso. Una obra que fue denunciada por los padres de Madeleine, ya que la teoría de este hombre es que la niña murió en aquellos días en un accidente de circulación y que los padres montaron esta argucia para tapar aquello. El caso entre los McCann y Amaral sigue judicializado ocho años después y aún sigue vivo nada menos que en el Tribunal de Derechos Humanos de la Unión Europea.

 

El policía Gonzalo Amaral participó en las investigaciones y después ha escrito un libro con su hipótesis del caso.

Como hemos mencionado, las líneas de investigación que llevaron los cuerpos de Portugal y de Reino Unido fueron totalmente distintas. Mientras que en el Algarve se investigaba a muchos turistas de la zona y se llegaron pedir la fotografías de aquellos días para buscar posibles sospechosos, también se llegaron a registrar viviendas de algunos personajes con indicios superficiales que podrían estar detrás de aquella desaparición, como un ciudadano ruso llamado Sergey Malinka, al que se le relacionó con delitos de pornografía infantil. De hecho, en uno de los registros que se le realizó, se encontraron algunos archivos de este tipo en su ordenador. Sin embargo, se le descartó porque nada indicaba que podía estar involucrado en este caso.

Otra ciudadana  inglesa fue relacionada con el posible secuestro, fue el caso de Jennifer Murat, cuya vivienda fue inspeccionada pocas horas después de la denuncia. La Policía judiciaria llegó a drenar la piscina de esta en busca de algún resto de la pequeña. También fue tenido en consideración Robert, el hijo de Murat, el cuál fue investigado a fondo y con el tiempo descartado totalmente.

Robert Murat, el británico también investigado durante este caso.

Por otro lado, los ingleses mantuvieron otras teorías de lo sucedido. Al ver contradicciones en las declaraciones de los demás huéspedes del hotel donde estaban los McCann, pronto desembarcó Scottland Yard para incluso hacer su indagación en paralelo. Llegaron a traer perros para buscar restos en la habitación y analizaron con detalle el vehículo utilizado por los padres aquellos días.

Los padres de la pequeña Maddie, sospechosos e investigados

Poco después, una vez que los portugueses abandonaran las líneas antes descritas y se descartaran algunos avistamientos de la niña en otros sitios de Portugal, fue la propia institución lusa quien se centró en los progenitores. Viendo el revuelo, se marcharon a Reino Unido y empezaron una feroz recogida de fondos para financiar la búsqueda de su hija que se ha puesto en duda por muchos. Y motivos no faltan, ya que con ese dinero se compraron una mansión donde ahora residen. A partir de entonces, todos son interrogantes y teorías que están encima de la mesa, algunas con más bases que otras, de un caso que sigue latente.   

Tras mucho tiempo sin tener protagonismo, el caso Madeleine vuelve a la palestra informativa gracias un documental producido por Netflix que se dividirá en ocho episodios el primero de los cuales se ha estrenado este viernes. Sin embargo, antes de que se pueda ver, la pieza cinematográfica y documental, ya ha sido protagonista en los tabloides británicos y en la prensa portuguesa. Ya que la plataforma de contenido a la carta ha realizado un pase privado con personajes que tuvieron que ver con el suceso y sus testimonios han sido una auténtica bomba a la hora de vender el producto.

Entre los titulares que más han llamado la atención ha sido el protagonizado por Jim Gamble, uno de los detectives británicos que participó en las pesquisas, que ha hablado para ‘The Sun’ manteniendo que las nuevas técnicas de investigación apoyados por los avances tecnológicos de la ciencia forense podrían ayudar a resolver el caso próximamente. Gamble defiende la teoría de algunos actores en esta historia de que la niña podría estar viva todavía y podría haber sido secuestrada por encargo por una banda organizada de trata de menores. Una posición que sostiene también Ernie Allen, del Centro Nacional para Niños Desaparecidos y Explotados para EEUU, que también ha sido entrevistada en el reportaje. Allen ha puesto como ejemplo otro sonado secuestro de otra menor en California que volvió años después a su casa.  Este planteamiento, según lo poco que se ha podido ver y leer sobre este filme, también es la línea más fiable del investigador privado contratado por la familia para esclarecer lo sucedido.

Este tipo de documentales, que se sostienen en una larga investigación (que llega a durar años) y que para ella es necesaria una fuerte labor de producción, sirven para mantener viva la llama de la esperanza. En España, recientemente ha se ha vivido algo parecido y quién sabe si próximamente se pueden ver resultados contratados.

Hotel de Praia da Luz donde Madelein McCann desapareció mientras dormía en su cama.

Es el caso de la investigación llevada a cabo por Genar Martí y Jorge Saucedo sobre la vibrante y misteriosa huida de Antonio Anglés, uno de los sospechosos de la desaparición de la niñas de Alcasser. Años de trabajo, que llevaron a los periodistas de ‘Equipo de Investigación’ de LaSexta a dar con el capitán del navío donde se fugó este personaje y se escabulló definitivamente cerca de las costas de Dublín. Este reportaje sirvió para reabrir en cierta manera el caso.

Quién sabe si el de Madelaine McCann podrá ser resuelto en un futuro, lo que se sabe es que ahora la niña tendría 15 años. ¿Es la teoría del encargo del secuestro por parte de un banda de trata de menores la más sólida y existen indicios para ello? Eso son algunos de los interrogantes que quedan por resolver.

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