04 de diciembre de 2022
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FIN DE SEMANA

El longevo edil de 70 años fundador de la formación política CUT-BAI y del Sindicato Andaluz de Trabajadores se retira ante su deterioro por un ictus

Sánchez Gordillo deja la alcaldía de Marinaleda tras 44 años: El fin de un singular personaje

El Cierre Digital en
/ Sánchez Gordillo
El popular líder Juan Manuel Sánchez Gordillo dejará en mayo de 2023 la alcaldía de Marinaleda tras 44 años de gobierno. El emblemático edil se reconoce desmejorado tras sufrir un ictus en 2019 y quiere cerrar etapa al frente de una localidad que tiene un paro de apenas el ocho por ciento mientras que en Andalucía ronda el 19 por ciento.

Suenan tambores de cambio en Marinaleda. Los ciudadanos de esta emblemática localidad sevillana que ronda los 2.600 habitantes han elegido hasta en once ocasiones por voto popular a Juan Manuel Sánchez Gordillo, que cerrará con orgullo haber comandado una localidad a la que ha llevado a tener una de las tasas de paro más bajas de Andalucía: el ocho por ciento frente al 19 por ciento autonómico. 

Clave en este éxito laboral son las cooperativas promovidas por el Ayuntamiento de estética revolucionaria que se nutren de las frutas y verduras que provienen de la finca El Humoso, de la que fueron expropiadas más de 1.000 hectáreas por la Junta de Andalucía en 1987. 

En 1991, tras años de lucha de Sánchez Gordillo y su equipo, las fincas pasaron a titularidad municipal tras haberlas adquirido el extinto Instituto Andaluz de Reforma Agraria a los herederos del duque del Infantado.

El adiós

Sánchez Gordillo se marchará de la política al verse afectado por el ictus que sufrió poco antes de las elecciones de 2019. El edil, fundador de la formación política CUT-BAI y del Sindicato Andaluz de Trabajadores, sufre problemas en el habla por el citado accidente cardiovascular. 

Y a sus 70 años enfila la puerta de salida con crecientes críticas a su gestión, tal y como se vio en las elecciones de 2019 en las que ganó por apenas 34 votos. Lejos quedan las arrolladoras mayorías de antaño. 

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Sánchez Gordillo, alcalde de Marinaleda. 

Algunas fueron fruto de aguerridas campañas en las que la CUT-BAI exhibía un independentismo andaluz: "No nos falta historia, nos falta conocimiento de nuestra historia. Andalucía no es España, existió antes de que se configurara el Estado español y seguirá existiendo tras su caída. La conquista española, que duró ocho siglos, truncó el renacimiento cultural andaluz y generalizó el latifundismo, que sigue representando hoy una de las grandes trabas para el progreso de Andalucía".

Es cierto que los tics autoritarios del Ayuntamiento (que despidió en 2021 a una trabajadora municipal por cogerse vacaciones tras años sin hacerlo) o su guerra contra las empresas privadas (como la sociedad Agroalimentaria Los Lugares, que se marchó este año de la localidad tras acumular una deuda de más de 90.000 con el consistorio) han conllevado que la prensa estatal le trate, por norma general, con mano dura. 

Críticas a la izquierda

Sánchez Gordillo no se casa con la izquierda hegemónica en el Estado y sobre la reforma laboral amadrinada por Yolanda Díaz no se cortó: "Hemos hecho manifestaciones contra la reforma laboral como hicimos en su momento contra el decretazo del PP. Esta reforma, como las anteriores, significará que los ricos sean más ricos y que los pobres tengan menos derechos. Los despidos serán más baratos que nunca y a los empresarios se les bajarán sus cotizaciones a la Seguridad Social". 

"Nunca la banca obtuvo mayores beneficios en la historia de este país como en estos momentos. Ellos dicen que si ganan mucho dinero van a invertir más y van a generar empleo, eso es una gran mentira. Esta reforma laboral es propia de un gobierno que se reclama de izquierdas pero que está siguiendo una política de derechas mientras acepta el capitalismo", opina Sánchez Gordillo. 

Tampoco fue más suave con Pablo Iglesias: "La casa de Galapagar es un síntoma, ya no puede hablar de lucha social. ¿Cuándo un obrero va a tener ese nivel de vida? Él no debería tener algo que no tengan sus iguales. ¡Piscina y dos mil metros cuadrados! Eso le ha hecho mucho daño porque se le ha caído el discurso".

El alcalde de Marinaleda asegura que "hay que vivir como se piensa y pensar lo mismo que se dice. Él vive como los ricos, pero habla de los pobres. Lo siento mucho, pero es lo que pienso de Pablo Iglesias, Si no hace una revolución contra el sistema se deberá ir. Una de dos, o se va o se somete. No hay términos medios".

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