24 de septiembre de 2022
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FIN DE SEMANA

Los restos de la monarca están protegidos en un ataúd de roble inglés forrado en plomo similar al que se utilizó para enterrar al príncipe Felipe

Así será el protocolo para el funeral de la Reina Isabel II: Controles exhaustivos y lavabos portátiles para los que hacen cola

El Cierre Digital en
/ El féretro de la Reina Isabel II a su llegada a Londres.
El próximo lunes se celebrará el funeral de la Reina Isabel II y más de dos mil asistentes asistirán al sepelio. El ataúd en el que descansan los restos de la monarca está forrado en plomo y no es de oro como se ha dicho en redes sociales. Las autoridades han estimado unas treinta horas de cola para poder despedir a la soberana en la capilla ardiente y por ello se han instalado lavabos en la calle en dirección a Westminster y exhaustivos controles de seguridad.

Ya se encuentran en Londres los restos mortales de Isabel II, fallecida el pasado jueves en el castillo de Balmoral, Escocia. El ataúd de la soberana fue trasladado en un avión militar desde Edimburgo a una base militar a las afueras de Londres. El féretro ha volado en un Boeing C-17A Globemaster, el mismo modelo utilizado en los últimos meses para entregar armas a Ucrania y evacuar a personas de Afganistán.

El ataúd de la reina

En Twitter corrió como la pólvora la imagen de un féretro de oro, asegurándose que era el de Isabel II. En pocas horas se desmontó el fake, ya que el ataúd de la soberana está realizado en roble inglés (un material muy difícil de conseguir en la actualidad, se utiliza el roble americano) y forrado en plomo.

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El ataúd de la Reina Isabel II siendo transportado.

Durante siglos se han utilizado féretros revestidos con plomo para conservar durante más tiempo los cuerpos. Al ser un material hermético, el plomo retrasa la descomposición porque no deja penetrar la humedad.

Según detalla el diario The Times, este féretro es similar al que se utilizó para enterrar al marido de la reina, el príncipe Felipe, el pasado mes de abril de 2021. Ni siquiera la empresa funeraria 'Leverton and Sons', proveedores oficiales de la Casa Real, sabe quién fabricó este ataúd, que fue confeccionado hace treinta años.

El protocolo de la ceremonia

El funeral de Estado tendrá lugar el lunes 19 a las 11.am (12 del mediodía hora española). El féretro de la reina será trasladado por 142 marineros de la Royal Navy desde el palacio a la abadía de Westminster. La ceremonia concluirá con dos minutos de silencio que se celebrarán de manera conjunta en todo el país.

A las 16 horas está previsto un servicio religioso en la capilla de San Jorge del castillo de Windsor y a las 19.30, otro de carácter íntimo para la familia. La reina será enterrada en una ceremonia privada junto a su marido, el duque de Edimburgo, en el castillo de Windsor.

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Capilla de San Jorge del castillo de Windsor.

Se espera que asistan unos dos mil invitados al funeral de Estado. Este mismo jueves ha sido la fecha límite para aceptar la invitación. Aunque el Gobierno inglés no va a proporcionar, por motivos de seguridad, la lista de invitados de todos líderes extranjeros asistentes, ya se ha confirmado la presencia de varias casas reales, como la española, la belga y la de los Países Bajos. También asistirán la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, la primera ministra de Nueva Zelanda, Jacinda Ardern, y el presidente de la India, Droupadi Murmu. El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, y el presidente francés, Emmanuel Macron, también han confirmado su concurrencia.

Reino Unido ha evitado invitar a los dignatarios de Rusia y Bielorrusia, Venezuela, Siria, Myanmar y Afganistán. En el caso de Corea del Norte y Nicaragua, tan solo han recibido la invitación los embajadores residentes en el país.

El mismo lunes, la primera ministra del Reino Unido, Liz Truss, se reunirá con el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, según informa el diario británico The Times. Truss va a aprovechar la presencia de diferentes mandatarios mundiales para programar reuniones bilaterales con aliados clave como el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, el jefe de estado francés, Emmanuel Macron y el primer ministro australiano, Anthony Albanese.

Por su parte, el rey Carlos III será el encargado de recibir a los líderes mundiales antes del funeral de su madre. Los monarcas, presidentes y primeros ministros presentes en el funeral asistirán el domingo a una recepción en el Palacio de Buckingham. También serán invitados a visitar la capilla ardiente de la soberana. Se ha indicado a los mandatarios extranjeros que se reúnan en el Royal Hospital, un hogar de retiro para soldados veteranos en el oeste de Londres, y se espera que viajen en grupos, transportados en autocares, a la Abadía de Westminster.

También se ha solicitado que viajen en vuelos comerciales para evitar bloquear los aeropuertos de Londres. Después del funeral, el ministro de Relaciones Exteriores de Gran Bretaña, James Cleverly, organizará una recepción para los invitados en la Casa de la Iglesia, mientras los miembros de la familia real se dirigirán a Windsor para enterrar a la monarca.

Aunque no hay un código de vestimenta definido, los diplomáticos británicos están aconsejando que se use ropa formal oscura aunque también se puede usar vestimenta nacional. El personal militar en activo podrá usar su traje ceremonial, con o sin espadas.

La capilla ardiente

En Londres, una larga cola de personas se extiende a lo largo de la ribera sur del río Támesis; se cuentan por miles los ingleses que quieren acceder a la capilla ardiente de la reina, en el Westminster Hall, que permanecerá abierta hasta el lunes.

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Isabel II.

Las autoridades estiman que desde el final de la cola actual (no se descarta que siga aumentando su longitud según se acerque el día del entierro), tardarán unas nueve horas en recorrer los siete kilómetros hasta Westminster Hall. De hecho, la secretaria de Cultura, Michelle Donelan, ya avisó que no se acuda con niños ya que algunos ciudadanos tendrán que esperar hasta 30 horas para llegar a la capilla ardiente.

En la ciudad se ha desplegado un operativo de diez mil miembros de seguridad que van a velar por el correcto funcionamiento de este recorrido hasta Westminster Hall. También se han instalado numerosos lavabos portátiles a lo largo del recorrido. Y en los alrededores de la capilla ardiente un dispositivo, similar al que existe en los aeropuertos, evitará que se introduzcan objetos peligrosos y posibilitará que las personas puedan ser cacheadas.

De hecho, no dejan entrar a nadie con bolsas grandes, flores ni ningún tipo de ofrendas. Se han movilizado a 1.500 efectivos del Ejército para colaborar en la organización del recorrido, numerosos voluntarios de la Cruz Roja y cerca de 600 profesionales sanitarios. También hay unos 180 miembros de la organización Samaritans para ofrecer apoyo emocional psicológico a los ciudadanos afligidos.

Westminster Hall es una sala majestuosa del siglo XI que se encuentra en la sección más antigua del edifico que acoge el Parlamento británico. El palacio de Westminster es uno de los cuatro lugares Patrimonio de la Humanidad de la ciudad de Londres, declarado por la Unesco en 1987.

Este salón, construido en el año 1097, ha acogido otros funerales de Estado. Tan solo dos hombres que no pertenecían a la realeza tuvieron el honor de ser velados allí: el primer ministro Winston Churchill y el mariscal de campo Frederick Roberts.

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