01 de abril de 2020
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FIN DE SEMANA

Los trabajadores denuncian el supuesto pago de la prima del 20% para encubrir el sobreesfuerzo de horas estos días,"pero Juan Roig no nos regala nada"

La otra cara de Mercadona en la crisis del coronavirus: Plantilla sobrepasada de horas de trabajo y fracaso de su tienda online

Sin lugar a duda Mercadona ha sido una de las grandes protagonistas de la grave crisis sanitaria que vive España. Las largas colas, las estanterías vacías o la supuesta prima que la cadena de Juan Roig va a dar a los empleados por su sobreesfuerzo llenan noticias y redes sociales. Pero tanto clientes como los propios empleados, guardando el anonimato para evitar posibles represalias, cuentan una realidad totalmente distinta a la que algunos medios afines publican.

El pasado martes, 10 de marzo, Juan Roig presentaba los resultados de Mercadona. Horas antes la Comunidad de Madrid como también el País Vasco (con las ciudades de Vitoria y Labastida) habían decretado el cierre de colegios por la propagación de la epidemia del coronavirus. A pesar de ello, Mercadona mantuvo su cita.

Uno de los puntos importantes de esta reunión fue el comercio online. Tres años antes el propio Juan Roig había señalado que su web “era una m…”, prometiendo una importante inversión liderada por su hija, Juana Roig, licenciada en Administración y Dirección de Empresas por ESADE, para mejorar su comercio electrónico.

Tres años después sorprenden sus nulos resultados y su enorme lentitud. Si en 2017 suponían el 1% del total de ventas, en 2020 supone lo mismo: el 1% del total de ventas. A pesar de estos datos negativos en su comercio online, Juan Roig no dudó en sacar pecho y decir que había dado un fuerte salto, olvidando que solo había implementado durante todo este tiempo su nuevo modelo en Valencia y Barcelona, y anunciando que ahora le tocaba el turno a Madrid, donde llegaría su tienda de compra por Internet en las próximas semanas. Pero la realidad ha mostrado que cuando más se necesitaba, cuando miles de personas con riesgo dependían de mandarles su compra a casa, ha fracasado estrepitosamente cerrando su servicio.

Los problemas de una plantilla que “vale para todo”

La verdad, aunque otros medios la ocultan, es que Mercadona no sirve alimentos on line en Madrid. La excusa, la pueden ver en la siguiente captura: “Debido a la gran demanda de pedidos que tenemos, no podemos garantizar dar un buen servicio. Por este motivo temporalmente no vamos a realizar reparto”.

Comunicado de Mercadona del cierre de su tienda online

¿Cómo es posible que la cadena más importante en número de supermercados y con la mejor cobertura de Madrid puede fallar en esto, en un momneto clave en la capital de España? La respuesta está en la estructura organizativa ad hoc del personal. A diferencia de otros supermercados, en el que existe una especialización de funciones, en Mercadona un pescadero, por ejemplo, puede además de realizar esta función, limpiar, reponer o incluso hacer de cajero.

Esta versatilidad supone que, aunque pueda redundar en la calidad del servicio, se consiga adecuar muy bien los tiempos de trabajo -especialmente cuando hay menos volumen de clientes- como también los costes, para así promocionar sus sueldos altos y conseguir una rentabilidad por tienda elevada.

Pero, ahora, en momentos de crisis, ha demostrado grandes carencias. Una de estas ha sido el fracaso del reparto online frente a otras cadenas. Todas han sufrido problemas y los tiempos de entrega se han disparado. De hecho, algunas como Carrefour han restringido los envíos solo a personas mayores o con necesidades especiales. Pero el cierre de la tienda online de Mercadona en este duro momento que vive la distribución en un Estado de Alerta en España deja al descubierto claramente muchas de las carencias de la empresa de Juan Roig.

Más de 10 horas diarias: “No nos regalan nada”

Y es que no solo ha sido este aspecto negativo de Mercadona mostrado durante este crisis del coronavirus. Ante una influencia inusual, masiva y continua de clientes, el modelo de “trabajador polivalente” ha mostrado todavía más sus carencias. Si de forma prolongada se necesita reponer, limpiar, hacer de cajero y vender productos perecederos, el resultado es que los trabajadores no pueden cubrir ahora todo a la vez y se originan graves problemas de organización.

Así, por ejemplo, la conocida y viral falta de productos en Mercadona, según avanzaban las jornadas, no se debía solo a la gran afluencia de público (similar en otros supermercados de Madrid donde los problemas de suministro han sido más puntuales) sino a la incapacidad de cubrir todas las funciones como se debe. Si se cobra no se repone igual, y si se centran en reponer productos las colas en caja se hacían interminables.

Aglomeración de clientes a la entrada de un Supermercado Mercadona

Todo ello ha conllevado un incremento importante en las jornadas de trabajo. Como nos cuenta M.S.R., que trabaja en un supermercado de una localidad del sudoeste de Madrid, "todos los días hemos trabajado más de 10 horas sin apenas tener tiempo para comer. No nos regalan nada. Qué nos den una prima del 20% de nuestro salario no es un regalo, tal y como han publicado muchos, porque no nos cubre ni lo que hemos trabajado más estos días. Estamos físicamente destrozados”, afirma a elcierredigital.com.

“Esperemos que no caiga enfermo nadie, porque sabemos que ese puesto no se va a poder cubrir, nuestra única esperanza es que empiece a bajar el flujo de ventas porque estamos al límite”. Alguna cadena alimentaria ya ha comenzado a dar permisos a sus trabajadores y a eximirles de prestación de servicios, como si fuera un permiso retribuido, por ser "personal especialmente sensible" al coronavirus.   

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