19 de noviembre de 2019
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FIN DE SEMANA

Así lo reflejan las conversaciones grabadas entre los considerados testaferros del exministro del PP de Aznar entre marzo y abril de 2018

Zaplana quiso vender un solar en Villajoyosa al grupo Baraka de Trinitario Casanova para lavar dinero del caso Erial

El exministro Eduardo Zaplana.
El exministro Eduardo Zaplana.
Las conversaciones grabadas por la UCO de la Guardia Civil en el caso Erial muestra cómo la trama liderada por Eduardo Zaplana quería supuestamente lavar dinero obtenido por las comisiones pagadas por Sedesa, empresa de la familia Cotino, vendiendo parcelas edificables al grupo Baraka, del empresario Trinitario Casanova. Desde Baraka aseguran desconocer absolutamente nada de este asunto.

El expresidente de la Comunidad Valenciana y exministro de Trabajo Eduardo Zaplana intentó dar un "pelotazo" urbanístico en la población alicantina de Villajoyosa vendiéndole al presidente del Grupo Baraka, Trinitario Casanova, unos terrenos que había comprado antes. El nombre del polémico empresario murciano sale en hasta seis ocasiones en las escuchas del caso Erial, realizadas en torno a Eduardo Zaplana, siempre en conversaciones de Joaquín Miguel Barceló, Francisco Grau, Juan Carlos Mayor Carbajal y Ángel Salas Gallardo y ordenadas por el Juzgado de Instrucción número 8 de Valencia.

Parte del sumario donde aparece Baraka.

Zaplana pretendía de esta manera blanquear parte de las supuestas comisiones ganadas por adjudicaciones públicas, unos 10,5 millones de euros, parte de los cuales se blanquearían vendiéndole a Casanova y su grupo Baraka unos terrenos en la localidad alicantina de Villajoyosa, según consta en las conversaciones telefónicas interceptadas por la Guardia Civil y recogidas en el sumario del caso Erial.

Joaquín Barceló y Francisco Grau, presuntos testaferros de Zaplana.

Los agentes especialistas de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil sostienen en su informe elaborado y que sirve de acusación fiscal que el exministro Eduardo Zaplana cometió varios delitos económicos y fiscales, que varias sociedades mercantiles fueron creadas para optar a contratos públicos del Plan Eólico de Valencia y de las ITV. Gracias a esas adjudicaciones se habrían cobrado comisiones desviadas a otras sociedades y ese dinero se trajo a España. Para blanquearlo se usaron dos formas, la compraventa ficticia de participaciones de sociedades y la facturación a terceros por la prestación de servicios inexistentes. 

Alguna de las conversaciones interceptadas.

Los investigadores pudieron seguir el rastro de los 6,4 millones de euros que habrían vuelto a España. Así, el fiscal Anticorrupción Pablo Ponde dice en su informe que “se ha creado un entramado societario para posibilitar el retorno a España de los fondos a través de sociedades como Costera del Glorio, Medlevante, Gesdesarrollos Integrales y Turnis Sylvatica”. Precisamente ésta última empresa es que la que intentó vender unos terrenos a Trinitario Casanova.

Conversación recogida en el sumario del caso Erial.

Joaquín Miguel Barceló Llorens, amigo íntimo de Zaplana, es considerado por la Guardia Civil el principal testaferro del exministro y administraba junto con su mujer hasta 10 sociedades mercantiles por valor de 9 millones de euros. Francisco Grau Jornet, contratado como asesor por Zaplana, pero considerado por los investigadores de la UCO de la Guardia Civil el auténtico cerebro y artífice de la ingeniería financiera del caso Erial. Ambos fueron grabados hablando de la operación que estaban preparando para vender esos terrenos a Trinitario Casanova, un negocio que no llegó a realizarse por motivos desconocidos.

La trama de testaferros de Zaplana habría adquirido las parcelas (una residencial y otra hotelera) con el dinero que habrían obtenido de las comisiones pagadas por Sedesa, empresa de la familia Cotino, a cambio de adjudicaciones públicas millonarias, según Anticorrupción.

Conversaciones entre marzo y abril de 2018

Las conversaciones tuvieron lugar entre los meses de marzo y abril de 2018. Zaplana fue detenido en mayo de aquel año, aunque sería excarcelado después por motivos médicos. Uno de los "clientes" de la trama era Trinitario Casanova, el empresario natural de Orihuela que preside el Grupo Baraka y que se ha hecho especialmente conocido en España tras la compra del Edificio España de Madrid, entre otras operaciones.

Otra parte de las conversaciones.

Barceló comenta la operación con otro testaferro de Zaplana, Francisco Grau, en otra grabación. En las conversaciones del testaferro con un arquitecto se alude a otro posible comprador. Joaquín Barceló pregunta si éste último viene "de la mano de los de El Pozo" y su interlocutor le responde que sí.

En el informe de estas conversaciones interceptadas por la Guardia Civil entre "Carlos" y Joaquín Barceló se refleja que "seguidamente Carlos le informa que acaba de hablar con Antonio y éste le ha pedido que justifique por escrito el proyecto de la edificabilidad del hotel y que ha propuesto que se reúnan directamente Baraka con el vendedor, a lo que Joaquín Miguel le dice que le parece perfecto".

Trinitario Casanova.

Desde Baraka sin embargo aseguraron a elcierredigital.com que "el señor Casanova nunca conoció de ningún proyecto del que se menciona, ni tuvo jamás documentación al respecto y que ni siquiera conoce al señor Zaplana", además dicen que Trinitario Casanova "desconoce si ha salido en alguna escucha porque no forma parte de este procedimiento judicial. El señor Casanova no tiene nada que ver con el supuesto proyecto ni mucho menos con el juicio".

En otra conversación grabada el 4 de abril de 2018 Barceló llama a Juan Carlos Mayor: "Y éste le cuenta que tal ha ido la reunión con el grupo Baraka, le comenta que si al final les van a pedir doscientos mil euros de señal y cuatro cientos cincuenta mil euros de penalización".

El nombre de grupo Baraka y de Trinitario Casanova aparecen en al menos seis ocasiones en las conversaciones interceptadas por la UCO, aunque es cierto que esos nombres aparecen siempre en boca de terceros.

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