29 de septiembre de 2022
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FIN DE SEMANA

Según la andorrana, multada con 601 euros, se negó a eliminar la imagen "después de las malas formas del policía, que además no tenía orden judicial"

Los restos de la Ley Mordaza: Sanción a la fotoperiodista Mireia Comas por no borrar una foto de los Mossos

Un agente de los Mossos d'Esquadra agarrando a Mireia Comas. /Emili Puig
Un agente de los Mossos d'Esquadra agarrando a Mireia Comas. /Emili Puig
La fotoperiodista Mireia Comas ha sido multada con 601 euros por negarse a borrar una fotografía en la que aparecían unos agentes de los Mossos d'Esquadra. Comas lleva a cabo un reportaje documental donde muestra la criminalización por parte de los cuerpos de seguridad, el Gobierno y los medios de comunicación con los migrantes en situación irregular. La sanción interpuesta por los Mossos se ampara en la Ley Mordaza, que Unidas Podemos y PSOE prometieron derogar.

Siete meses después de la advertencia por parte de los policías de la ARRO (Área Regional de Recursos Operativos), la fotoperiodista Mireia Comas ha sido multada a pagar 601 euros. ¿El motivo? El pasado 30 de junio de 2021 se negó a borrar una fotografía en la que aparecían algunos agentes de los Mossos d’Esquadra durante un control a unos chicos marroquíes en coche en el barrio de Ca n’Anglada, en Terrassa (Barcelona).

Según la notificación, se le aplica el artículo 36.6 de la Ley Mordaza –que PSOE y Unidas Podemos prometieron derogar, algo que sigue pendiente–, que recoge “la desobediencia o la resistencia a la autoridad o a sus agentes en el ejercicio de sus funciones, cuando no sean constitutivas de delito, así como la negativa a identificarse a requerimiento de la autoridad o de sus agentes o la alegación de datos falsos o inexactos en los procesos de identificación”.

Comas insiste en que facilitó a los agentes de los Mossos d’Esquadra tanto el DNI como el carné del Sindicato de la Imagen UPIFC, además de llevar puesto el brazalete de prensa. Siendo así, la sanción no podría achacarse a una negativa en la identificación. La fotoperiodista cuenta que no tiene más detalles, puesto que no se especifican los hechos concretos que se le imputan.

El relato de los hechos

La fotoperiodista relata de esta forma lo sucedido: “Hubo un control, como muchas tardes, pasa la ARRO y monta controles porque sí, y paran siempre a los chicos marroquíes”. Cuenta también que normalmente trabaja en el barrio de Ca n’Anglada de Terrassa, y que al estar “siempre en el mismo barrio”, los policías “te acaban conociendo, saben quién eres”.

Comas, que tuvo problemas ya en el año 2020 cuando la detuvieron por atentado contra la autoridad durante un desahucio –pese a ser absuelta de los cargos que se le imputaban a finales del mismo año–, asegura que ya “iba con la documentación en la mano” porque ya sabe que lo primero que hace la policía es identificarla. Según cuenta la fotoperiodista, el agente que fue a identificarla “lo hizo de muy malas maneras, gritando que borrara la foto, con un tono amenazante e intimidatorio”. Ella respondió que “no iba a borrar la foto, porque para eso se necesita la orden de un juez”.

La fotografía que el agente de los Mossos d'Esquadra solicitó que fuera borrada. /Mireia Comas

La mujer grabó un vídeo que posteriormente haría público en sus redes sociales en el que se puede observar cómo uno de los agentes la amenaza: “Me dijeron que o me iba por mi propio pie o me iba detenida por atentado a la autoridad, y evidentemente me marché, y no me dejaron hacer ninguna foto más”. Mireia Comas afirma: “Se amparan en que tengo antecedentes judiciales y dicen que no les da la gana que les haga fotos, aunque, incluso así, no es ningún argumento, porque fotos podemos hacer todos. En todo caso te identifican y ven si haces un mal uso de ellas”.

En la archiconocida como Ley Mordaza se contempla “el uso autorizado de imágenes o datos personales o profesionales de autoridades o miembros de las fuerzas y cuerpos de seguridad” y su publicación, que pueden conllevar una infracción grave “si puede poner en peligro la seguridad personal o familiar de los agentes y las instalaciones protegidas o poner en riesgo el éxito de una operación” en el artículo 36.23, pero en ningún caso la toma de imágenes.

El proyecto

Mireia Comas se dedica, desde hace tiempo, a documentar fotográficamente la criminalización hacia los jóvenes migrantes por parte de los cuerpos de seguridad. “Estoy haciendo un reportaje documental en mi ciudad, Terrassa, sobre los chicos en situación irregular”, cuenta, y añade que lo hace, sobre todo, “en un barrio muy estigmatizado por la inmigración, Ca n’Anglada, donde está la policía cada día y montan controles porque sí, parando siempre a los chicos marroquíes”.

Aclara, además, que ella no está “cubriendo noticias”, sino que se está dedicando a su proyecto, así que, dice, normalmente es “la única fotógrafa”. Por ese motivo, los agentes de los Mossos d’Esquadra la conocen y, según ella, no es la primera vez que tienen un encontronazo.

Agentes de la ARRO, de los Mossos d'Esquadra, custodiando el Palau de la Generalitat.

En su proyecto, Mireia Comas intenta “documentar esta criminalización, que a veces es por parte del Gobierno o de los medios de comunicación, pero no es real”. La fotoperiodista lamenta el trato recibido continuamente por parte de los cuerpos de seguridad, y afirma que “sería más fácil que, si hay policías que hacen las cosas mal, o les enseñen a hacerlas bien o los destituyan, pero deberían hacer algo porque si no, se hace daño al cuerpo entero de Mossos d'Esquadra”.

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