08 de diciembre de 2019
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FIN DE SEMANA

El Juzgado número 1 de Palma de Mallorca pidió a Facebook que le diese acceso al perfil de la joven desaparecida pero la empresa americana se lo negó

El caso de la desaparición en Mallorca de Malén Ortiz se archiva al no tener vías abiertas para continuar la investigación

Malen Ortiz.
Malen Ortiz.
El Juzgado de instrucción número 1 de Palma de Mallorca archivó provisionalmente la desaparición de Malén Ortiz el pasado mes de septiembre, justo tres meses antes que se cumplan seis años de su desaparición. El archivo provisional de este caso llegó unos días antes de que la joven cumpliese 21 años, el pasado 28 de octubre. La investigación no encuentra ya hilos de los que tirar para buscar a la joven, que tenía 15 años cuando desapareció.

La madre de Malen, Natalia Rodríguez, se quejó el pasado domingo en un acto público de que todavía no tiene acceso al sumario sobre la desaparición de su hija, ocurrida el 2 de diciembre de 2013. Hace cinco años, el juzgado de Instrucción 1, que investigó la desaparición de Malén, se dirigió a Facebook para poder entrar en su perfil y acceder a todos sus datos.  El juzgado contaba con permiso de los padres, pero Facebook rechazó dar acceso al perfil de una menor desaparecida "para proteger su intimidad" y remitió a las autoridades españolas a iniciar un procedimiento legal a través de Estados Unidos.

Malén Ortiz.

El magistrado remitió entonces una comisión rogatoria que llegó a un tribunal de Washington, encargado de ejercer labores de enlace y de cooperación internacional. La respuesta volvió a ser negativa, ya que Estados Unidos sólo permite ese tipo de invasiones de la privacidad cuando el juzgado que investiga cuenta con un sospechoso viable del crimen. En el caso de Malén nunca ha existido un sospechoso como tal, ya que tampoco hay indicios de delito en todo el caso, aunque la desaparición voluntaria fue descartada. El juzgado repite la petición cada tres meses de manera automática.

Intensa actividad en redes

Malén Ortiz mantenía una actividad intensa en las redes sociales, como los jóvenes de su edad y el resto de páginas en las que tenía perfil sí respondieron afirmativamente a los requerimientos judiciales para inspeccionar el contenido de posibles mensajes, en Facebook se examinaron los contenidos que mantenía en público, pero el perfil podría tener restricciones y contener elementos que pudieran haber sido borrados e incluso mensajes privados a través de Messenger.

El juzgado de Instrucción 1 de Palma mantiene ahora la investigación en un archivo provisional hasta que aparezcan nuevas pruebas. El juez incluso autorizó una serie de intervenciones telefónicas a una amistad de la familia, denunciado por intentar secuestrar y abusar de una adolescente años después de la desaparición de Malén. Sin embargo, no aparecieron pruebas suficientes contra él y se tuvo que cerrar esa nueva vía de investigación.

El día 2 de diciembre de 2013 Malén Zoe Ortiz Rodríguez, de 15 años, pasaba a engrosar el trágico listado de menores desaparecidas en España. Eran las tres y media de la tarde cuando una cámara de seguridad de los viveros de Sa Porrassa, en Magaluf (Mallorca), la grababa montando en su monopatín verde. Se dirigía a casa de su novio, Daniel Alba, para comer con él, ya que su padre, Alejandro, y su hermano, Bruno, con quienes convivía, no se encontraban en casa a aquella hora. Es su última imagen.

Alejandro Ortiz, padre de Malén.

Malén vivía con su padre, Alejandro Ortiz, un pequeño empresario a cuya casa se trasladó en 2012, después de que un juez concediese la custodia de ambos hermanos al padre, tras denunciar el supuesto abandono de la madre, Natalia Rodríguez, que se fue a trabajar a Tailandia. A principios de 2013, Malén se desahogaba en la red social Ask.fm: “Mi vida no es de color rosa, tengo una situación familiar muy difícil”. Por estos hechos la Guardia Civil consideró en el primer momento una desaparición voluntaria, que descartó tras ver las imágenes grabadas por las cámaras de seguridad de un vivero.

Natalia Rodríguez, madre de Malén.

Tras su desaparición, los padres se acusaron mutuamente de abandono y malos tratos. La policía buscó e investigó entre los familiares y amigos después de que la joven cargase contra su padre en la red social Ask.fm, además tenía cita con el psicólogo para contar “algo grave” un día después de su desaparición. La madre de Malén, Natalia Rodríguez, puso dos denuncias por malos tratos contra su exmarido, Alejandro, pero ambas fueron archivadas.

Trescientos metros no vigilados

La última imagen que se conserva de la niña fue grabada en la fachada de los viveros, hasta salir de pantalla, justo donde comienza un camino semipeatonal que desdobla la carretera a Cala Figuera, en el pico oeste de la bahía de Palma, hasta cruzarse de nuevo con la carretera y la calle Tudó, recorrido que siempre hacía para llegar a casa de su novio. Ella se bajó en la parada de Cala Vinyes, cerca de su casa y, como su padre no estaba en el domicilio, llamó a su novio por teléfono para ir a casa de este, en Son Ferrer.

Sólo son trescientos metros de camino asfaltado y carril bici hasta el cruce plagado de coches. En ese trayecto solo hay dos casas, una finca habitada y lujosa y otra abandonada. Nadie vio nada. “Ya no sé qué pensar. Está claro que no se fue por voluntad propia”, contaba su padre, Alejandro Ortiz en 2014, dos meses después de la desaparición.

Malén Zoe Ortiz.

Alejandro Ortiz ofreció 30.000 euros a quien aportase alguna pista sobre el caso, que pronto suscitó la simpatía popular de los mallorquines, que se manifestaron pidiendo seguridad y más medios para buscar a Malén. Quince días después del suceso, tres desconocidos quisieron meter en un todoterreno a una joven magrebí, de 18 años, en Sa Pobla, pero la muchacha se resistió e hizo desistir a sus asaltantes.

La Guardia Civil rastreó la zona por tierra, mar y aire en el mayor despliegue realizado en la isla. Trajeron buzos especializados y cientos de voluntarios ayudaron en estas tareas, pero Malén parecía haberse hecho invisible en esos 300 metros.

 Los agentes encargados del caso también usaron perros especializados en olores de cadáveres y los llevaron a casa de Dani Alba, el novio de la niña, que declaró: “No me importa. Eso supone que siguen investigando”. Además, los policías cruzaron este caso con el de Nora, una joven de 16 años que murió después de que sus proxenetas la dejaran agonizando a la puerta de su casa, tras haber sido drogada y prostituida durante dos años.

 

Para añadir más misterio al caso, el 11 de agosto de 2015 la Guardia Civil encontraba al empresario italiano Massimiliano Rossi calcinado en el interior de la furgoneta donde vivía y con un cuchillo clavado en el pecho.

 

El informe concluyó que fue un suicidio, pero la madre del fallecido, Daniela Faldani, acudió a un programa de la televisión italiana para desvelar el último mensaje de móvil que Rossi envió a un amigo, antes de morir: “Teniendo en cuenta lo que le pasó a la chica que desapareció en Magaluf hace dos años… secta satánica en Mallorca y creo saber dónde hicieron la misa negra… si muero, ya sabes por qué”. La Guardia Civil nunca dio veracidad a este testimonio. Trescientos metros esconden todavía la respuesta sobre Malén.

 

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