21 de agosto de 2019
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EDICIÓN VERANO

El teléfono móvil de Pedro Nieva, supuesto autor intelectual del asesinato, contenía todas las claves para tirar del hilo

Así llegó la Guardia Civil hasta los sicarios que mataron al concejal Ardines

Pedro Luis Nieva, detenido por la Guardia Civil el 19 de febrero.
Pedro Luis Nieva, detenido por la Guardia Civil el 19 de febrero.
La pieza clave para dar con Jesús Muguruza, intermediario y presunto cómplice de Pedro Nieva, que contrató a los dos sicarios encargados de matar a Francisco Javier Ardines, está en el viaje que Nieva, presunto autor intelectual del asesinato, realizó el 27 de julio de 2018, desde su residencia de Amorebieta, en Vizcaya, a Belmonte de Pría, en Asturias, para preparar el asesinato del concejal. El rastreo de este teléfono móvil condujo al de Jesús Muguruza y después al de los sicarios.

El sumario sobre el asesinato de Francisco Javier Ardines, de 500 folios y que todavía sigue abierto, contiene numerosas pruebas obtenidas por los investigadores de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil de la guardia civil de Gijón ,durante los seis meses que duró la investigación. La pieza clave para dar con el cómplice de Pedro Nieva y los dos sicarios contratados por éste para matar a Francisco Javier Ardines, concejal de Llanes, la dio el viaje que el Nieva, presunto inductor del asesinato, realizó el 27 de julio de 2018 desde su residencia de Amorebieta, en Vizcaya, a Belmonte de Pría, en Asturias, para preparar el asesinato del concejal.

La casualidad hizo que Pedro Nieva llevase su teléfono móvil a arreglar en octubre de 2018 a una tienda. De esta manera, y con un mandato judicial, los guardias civiles pudieron acceder al teminal. Nieva era el único sospechoso con un motivo claro para matar a Ardines, después de que la familia del concejal pusiese sobre la pista del primo político a la Guardia Civil, que comenzaron a trabajar con un móvil sentimenta en el asesinato, tras enterarse de que la esposa de Nieva, Katia Blanco, mantenía relaciones esporádicas con el fallecido.

Ya con el IMEI de Nieva, el número de modelo y todos los datos, los agentes pudieron descartar el resto de teléfonos móviles de la familia Nieva y centrarse soo en el de Pedro Luis. El IMEI es un identificador único de cada teléfono móvil. Con los registros dejados por el teléfono móvil, un iPhone X,  la Guardia Civil comenzó a comprobar los movimientos y llamadas que había hecho Nieva, buscaban concretar si el terminal había emitido alguna señal desde Belmonte de Pría el día del asesinato.

Pedro Nieva y Katia Blanco en una foto de una red social.

Pero estas primeras pesquisas fueron negativas, ya que se comprobó que el móvil de Nieva había estado en Amorebieta toda la noche. Aquello desconcertó un poco a los investigadores, aunque los mensajes de whatsapp intercambiados por Pedro Nieva y su esposa, Katia Blanco, reafirmaron más a la Guardia Civil en que iban tras la pista buena, sobre todo al preguntar Katia a Pedro Luis "Pedro, qué has hecho", tal y como contó el sábado Elcierredigital.com.

Intenso rastreo a partir del teléfono móvil

Lejos de desistir, los agentes comenzaron una ardua y concienzuda labor de seguimiento del terminal desde el 16 de agosto de 2018, fecha del asesinato de Ardines, hacia atrás y hacia delante. Así comprobaron que el 27 de julio de 2018 Pedro Nieva se había trasladado con su vehiculo desde Vizcaya hasta Asturias y que había parado en Pármanes (Cantabria). Desde allí tuvo que llamar a una grúa porque su Audi A6 se había estropeado. Su compañía de seguros le mandó un taxi para tres personas, que lo llevó hasta el aeropuerto de Santander, donde alquiló otro vehiculo para continuar el viaje.

Esta obsesión por llegar a Asturias como fuese llamó la atención de los investigadores, además de que Pedro viajase con otras dos personas y ninguna fuese su esposa. Todos estos hechos fueron confirmados por la mecánico que hizo el traslado en grúa del vehículo averiado, así como el taxista que los llevó hasta el aeropuerto de Santander y la compañía de alquiler de vehículos. Por fin, pudieron ubicar a Nieva, en un coche alquilado, cerca del lugar en días cercanos a la muerte de Ardines y, además, en compañía de otros dos hombres.

Entonces, los investigadores de la Guardia Civil comenzaron a cotejar todos los números de teléfono móvil que aparecían en la memoria del teléfono de Pedro aquel dia y además en los mismos repetidores que se situaba el terminal de Nieva a la misma vez,  es decir en los CGI-TA del País Vasco, Cantabria y Asturias.

De esa manera, encontraron otros dos números, uno que resultaron estar a nombre de Jesus Muguruza Butrón y de su esposa, Fátima, y otro cuya titularidad no pudieron identificar entonces. El CGI o Cell ID and Timing Advande es un método basado en redes y permite localizar la ubicación de un teléfono un móvil con una precisión de entre 300 y 1000 metros. Con lugares donde hay más repetidores, ciudades grandes por ejemplo, se obtiene mayor precisión.

"Que no se cebaran, que le repartieran unas hostias"

El 10 de diciembre de 2018 la Guardia Civil  llamó a declarar a Muguruza en calidad de testigo para preguntarle por qué fue con Nieva a Asturias y éste se derrumbó confesando parte de la verdad a los investigadores. Señaló a un tal Yilali como el tercer acompañante. Explicó cómo Pedro Nieva le había pedido en junio que diese una paliza al hombre que se acostaba con sus esposa, pero Muguruza le dijo que no, aunque conocía a alguien que sí podía hacerlo y concertó una entrevista con Yilali y Nieva en una cafetería del barrio bilbaíno de Orchacoaga.

Djilali Benatia, conducido por la Guardia Civil tras ser detenido en Bilbao.

Jesús Muguruza conoció a Pedro Nieva dos años atrás, cuando los presentó "mi cuñado César", dijo en su declaración y añadió que "Pedro me daba trabajo de vez en cuando, la última vez en una obra en julio para descargar escombros". Muguruza conocía a Yilali de pescar juntos en la zona de Ondarroa, según su declaración ante la Guardia Civil.

También dijo a los agentes que "se sentía muy mal" desde que se enteró que la víctima era Francisco Javier Ardines y que había muerto y que supuso que era el objetivo de Yilali porque había estado con ellos en la misma zona de Belmonte de Pría. Preguntado sobre las conversaciones de vuelta a Bilbao, Muguruza recordó una conversación entre Yilali y Pedro en que éste preguntaba si quería que "le dieran duro" a lo que Nieva le contestó "que no se cebara" y que "le repartieran unas hostias", que "le dieran por abajo, no por arriba".

Sin embargo, Muguruza no pudo aportar el número de teléfono de Yilali, ya que, según él, lo había borrado tras enterarse de la muerte de Ardines. No hizo falta porque los investigadores de la UCO accedieron al terminal de Muguruza y descubrieron que entre el día 16 y 17 de agosto éste había recibido 32 llamadas del mismo número, que pertenecía a Djilali (Yilali) Benatia, un argelino con numerosos antecedentes policiales. Siguiendo este rastro también obtuvieron los agentes un número que pertenecía Maamar Kelii, cómplice habitual de las fechorías de Benatia desde 1999. Ambos terminales fueron ubicados en el lugar de los hechos durante la madrugada del día 16 de agosto cuando mataron a Ardines, entre las 5 de la madrugada y las 9 de la mañana por el sistema de tráfico de móviles Handover, la última tecnología sobre seguimientos con un ínfimo margen de error. Además, el coche de Djilali fue captado por una cámara de tráfico en la autopista, entrando en Cantabria, dirección Asturias, a las 3 horas y 24 minutos de aquella madrugada con dos personas a bordo.

Tras su detención el 19 de febrero Djilali Benatia declaró que conoció a Muguruza hacía tres años y a Pedro Nieva hacía ocho meses por mediación del primero. Según su relato, “en el mes de junio aproximadamente se encontró con Jesus Muguruza en la calle San Francisco de la ciudad de Bilbao. Fue a buscarme porque sabe que yo frecuentaba dicha calle. Jesús me dijo que tenía trabajo para mí, pegarle una paliza a una persona. Jesús afirmó que el trabajo era por encargo de una tercera persona, amigo suyo con mucho dinero y me iba a pagar muy bien. El aceptó y dijo que lo haría con una amigo suyo".

Coche de Djilali Benatia el día 16 de agosto en el peaje dirección a Bilbao.

Después de esta cita, hubo otra, en julio, en un bar del barrio bilbaíno de Ocharcoaga. “Jesus llamó para citarse los tres. Estuvimos Jesús, Pedro Luis y yo. Tras tomarnos algo salimos a la calle y Jesús me pregunto si podían matar a una persona en vez de pegarle una paliza a lo que él contestó que no, instante en el que Jesús se dirigió a Pedro asintiendo que ya le había dicho que no, que ellos no hacen eso”. Djilali Benatia confesó que “cree que la primera intención era matarlo, ya que la primera propuesta que le hizo a través de Jesús era matarlo y no pegarle una paliza”.

Tres días después, el 27 de julio, los tres  fueron a Belmonte de Pria y Pedro enseñó el lugar a Benatia, mostrándole además el barco donde trabajaba el concejal Ardines. En ese momento, Djilali pidió 20.000 euros, luego 15.000 euros y finalmente 12.000 a lo que Pedro contraofertó con 11.000 euros, cantidad que aceptó Benatia. Luego solicitó un adelanto y Pedro Nieva se dirigió a su coche, tomó su riñonera y le dió 5.000 euros, según la declaración de Benatia.

El primer intento de los sicarios fracasó

Tras cerrar el trato Djilali llamó a Maamar Kelii, que previamente había aceptado el encargo. El día 1 de agosto intentaron agredir a Ardines, poniendo una valla en medio de la carretera, pero éste sorteó la valla por la izquierda, sin detenerse ni bajarse de vehículo. Aquel día fallaron. Este incidente fue comentado por Ardines a su esposa Nuria, sin darle demasiada importancia en ese momento, aunque tras el asesinato Nuria lo recordó y se lo relató a los agentes. Quince días después los sicarios regresaron. Djilali recogió en su Citroën Picasso a Maamar Kelii en Recalde (Vizcaya) el día 15 y fueron a comprar un bate de béisbol a un bazar chino por 8 euros. "Maamar bajó de su casa con dos botes de gas pimienta", reconoció Benatia, que iba armado con el palo de un pico.

Después fueron hasta Belmonte de Pría y esperaron. A las 6.15 horas del día 16 escucharon que se encendía el motor del coche de Ardines, "por lo que inmediatamente tiramos las dos vallas que habíamos llevado tumbadas de forma transversal a la carretera, de forma que ocuparan toda la calzada,  y nos escondimos tras el muro de una finca que hay pocos metros antes de la casa de Ardines, junto al lugar en el que tiramos las vallas", según la confesión de Benatia.

Al llegar el concejal con su vehículo al lugar, Ardines se bajó sin parar el contacto del coche y quitó la primera de las vallas, cuando quitó la segunda ambos hombres salieron de su escondite y lo abordaron.  "Ardines cogió la valla en forma de escudo para defenderse, entonces Djilali le rocío con gas pimienta, si bien refiere que el chorro de gas pimienta no salió bien y cayó casi todo en la valla y en el suelo, instante en que Ardines gritó "socorro", tiró la valla y echó a correr por la carrertera en sentido contrario a su vivienda", según relato de los hechos escrito por la Guardia Civil.

"Djilali Benatia salió corriendo detrás de Ardines y cuando lo alcanzó le intentó dar con el palo que llevaba a la altura de los gemelos para que cayera, si bien refiere que solamente le rozó y Adines continuó corriendo", según recoge el sumario. Después de aquello continuaba el sicario en su declaración "vi como Maamar, que venía detrás corriendo, le dió un golpe con el bate de béisbol por detrás, creo que en la espalda y Ardines cayó al suelo de frente. Cayó a plomo, como si se hubiera desmayado, sin ni siquiera mover los brazos para frenar la caída".

Luego Djilali Benatia se cayó y se levantó y le golpeó las piernas con el palo, después dijo en árabe: “Venga Maamar, vámonos, vámonos”, pero Maamar no le hizo caso, por lo que en ese instante "eché a correr al vehículo, observando como Maamar daba la vuelta a Ardines hasta ladearlo y cuando iba corriendo escucho otro golpe". De regreso a Bilbao Benatia preguntó a Maamar y éste le dijo que "le había golpeado en la rodilla y se veía el hueso", según la declaración. El paso de su vehículo por los peajes de la autopista que une el País Vasco con Asturias quedó reflejado y fotografiado por las cámaras de tráfico. Estos documentos fueron también adjuntados al sumario. Un vecino, que sacó a pasear el perro, se encontró con el cadáver de Ardines a las 8 de la mañana.

Benatia llamó después a Jesús Muguruza, hasta en 36 ocasiones, según la Guardia Civil, quedando citados en un parking el 17 de agosto. Unos días más tarde, Djilali llevó a Maamar al aeropuerto de Barcelona porque quería irse a Argelia, ya que "estaba muy nervioso" al enterarse de la muerte el concejal. Finalmente, Maamar Kelii fue encontrado en Suiza, donde se encontraba detenido por otros delitos. Ya se ha solicitado su extradicción y se está a la espera de que las autoridades suizas lo concedan.

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