04 de junio de 2020
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FIN DE SEMANA

Esta pérdida de libertad ocasionada por la pandemia les ha obligado a mostrar "su sensibilidad, su aceptación y su comprensión con la sociedad2

El psicólogo Javier Urra: "Los adolescentes nos están sorprendiendo positivamente durante el confinamiento"

Javier Urra explica como los adolescentes pueden sorprender durante esta etapa de pandemia
Javier Urra explica como los adolescentes pueden sorprender durante esta etapa de pandemia
En estos tiempos de cuarentena, el psicólogo forense y el exDefensor del Menor en la Comunidad de Madrid, Javier Urra, analiza en este artículo de elcierredigital.com el comportamiento de los adolescentes esta dura etapa de su vida, como afrontan las adversidades, como la sociedad debe enseñarles y a su vez aprender de ellos. Los adolescentes están cuestionando durante este confinamiento algunas prácticas realizadas por sus antecesores, algo que nos sorprende, como explica Javier Urra.

Una vez más, el psicólogo forense y exDefensor del Menor, Javier Urra, deja su sello de calidad en un texto para elcierredigital.com. En este caso habla del mundo adolescente. Una etapa de la vida que está inmersa en constantes cambios y que, por desgracia, ahora mismo le toca vivir un tiempo duro de confinamiento en el hogar por culpa del coronavirus (COVID-19).

En el siguiente artículo, el profesor doctor Urra detalla, palabra por palabra, los pasos que debe seguir y mantener la sociedad con los adolescentes, por ejemplo, cómo cuidarles, cómo enseñarles y cómo guiarles en la vida, ya que ellos serán los que cuiden a sus respectivos mayores cuando estos no puedan conducir su exitencia por ellos mismos.

Adolescentes en el confinamiento del COVID-19

Para los adolescentes no salir supone inicialmente una privación grave de libertad. Uno piensa en los adolescentes como esos personajes que habiendo dejado de ser niños no alcanzan a ser adultos, que tienen dificultades para expresar sus sentimientos y también problemas de relación con sus progenitores.

Este confinamiento obligado va a mostrar su sensibilidad, su aceptación y su comprensión. Es verdad que los adolescentes requieren, precisan, necesitan de su espacio, y también de su intimidad. Ellos precisan de estar conectados con su grupo de iguales, con su grupo de referencia, y no solo con el de pertenencia.

Esta situación sorprendente les obliga a redecorar su existencia, a plantear: ¿Quién soy?, ¿dónde estoy?, ¿con quién me relaciono? Hoy, en los hogares del mundo hijos y padres comparten ansiedades, frustraciones, impotencias, angustias, anhelos y esperanzas.

A los adolescentes, que en una sociedad sobreprotectora no les son común los límites y las prohibiciones les ha dejado perplejos, y quizás al inicio cariacontecidos, un momento de prohibiciones extremas que no han sido impuestas por sus padres, sino por los distintos Estados. Ante ello a los adolescentes no les va a ser fácil expresar con palabras lo que sienten, lo que elaboran: van a sorprender positiva y mayoritariamente van a reconvertir el egoísmo en solidaridad, en generosidad.

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El psicólogo Javier Urra describe como pueden sorprender los adolescentes

Los adolescentes son tiernos, son emocionales, y cuando vean a sus padres derrotados ante la debacle económica serán ellos quien poniéndose en su lugar los apoyen. Hay que dar a los adolescentes la posibilidad de ayudar, de comprometerse, de mostrarse responsables, de mostrar lo mejor de ellos mismos, de compartir. Usar el sentido del humor, a los adolescentes les encanta, se ríen a veces de todo, también de la sociedad misma. Es verdad que en otros momentos están picajosos y parecieran distintos, o diferentes, o distantes. No lo están. Y es que a los padres les gusta decir que adoran a sus hijos, que darían la vida por sus hijos, y por contra, los hijos no lo dicen, pero también lo sienten.

Hay que ser con los adolescentes flexibles en los tiempos que precisan para su conexión social con los iguales, con los amigos, con los colegas, con los compañeros. Para ellos, las redes sociales aquí y ahora son como verdaderos nutrientes.  Los progenitores han de estar operativos para cuando los adolescentes emitan señales, y recuerden que muchas veces estas son indirectas. Hay que apoyar junto a los adolescentes el mantenimiento de la salud física, la psicohigiene, la correcta alimentación. Eso sí, en una situación como esta, que es extraordinaria y permitirse algo extraordinario, algo que sea fuera de la norma.

Hay que transmitir a los adolescentes confianza, supervisada, pero confianza en el reparto de las horas del día. Para la higiene, para estudiar, para participar en actividades domésticas, en juegos grupales, etc. Eso sí, se tendrá que estar atentos a algunos riesgos. A algunos riesgos de consumos, por ejemplo, los que puedan conducir a la ludopatía, o el consumo también de una pornografía vejatoria que atenta contra la dignidad.

Por otro lado, los adolescentes van a observar, van a supervisar nuestras conductas de adultos, y lo van a hacer de cerca. Ellos también van a conocer más a los demás. Son los adolescentes, sí, los adolescentes quien junto a los científicos están clamando contra el cambio climático, que piden respeto por las generaciones futuras. Se precisa un Defensor. Yo lo fui, el primero, del menor, ahora, no se dude, se precisa un Defensor, un Defensor del futuro.

Se vive un momento de debate público. Este no es momento de "caza de brujas", este es un tiempo para controlar los instintos. No, no se trata de señalar chivos expiatorios, pero sí de trabajar con nuestros adolescentes en el entendimiento, en el entendimiento más allá de las fronteras, en el espíritu solidario.

Hablar, hablar con los adolescentes, pensar en las generaciones futuras. Comentar sobre la globalización, que naturalmente puede ser repensada, pero no sin agradecerle sus múltiples virtudes. Las pandemias pasadas, y las que no hay que engañarse, llegarán, amenazan las sociedades, las de hoy, las que serán de los adolescentes.

En estos días que se confunden, se está viendo la épica ciudadana. Este es un tiempo para pensar, y hacerlo como no con nuestros adolescentes. Para repensar, todo un reto. Rodeados de una sensación de irrealidad ante algo que es bien real. Este no es tiempo para el “Yo”, sino para el “Nosotros”, un “Nosotros” que es inclusivo de la humanidad.

Adolescentes, que se caracterizan por un alto grado de imaginación, de fantasía, de creatividad. Adolescentes, a los que se les ha de permitir estar tristes. Es a ellos a quienes deben de plantear dilemas tan vitales como el de dejar morir a los más mayores. Y la pregunta a ellos es: "¿también a tus abuelos?".

Puede que uno tenga la penosa impresión de que el Gobierno, a los ciudadanos, a los adultos, los trata como a niños pequeños, que no alcanzan a ser ni adolescentes. Prorroga el confinamiento por fascículos, amenazan con multas si uno sale a la calle, es, o pareciera que es que no se fían de la madurez cívica que uno tiene. Por contra, uno mismo sí ha de confiar en los adolescentes, ha de debatir con ellos.

Por ejemplo, cabe preguntarse lo siguiente: tras la pandemia, ¿de verdad que cambiará el mundo, o por contra, la gente se olvidará del coronavirus? Plantear si las prioridades de la política y las doctrinas de la economía de verdad cambiarán.  Otra pregunta: la ciencia, las aportaciones sanitarias, ¿pasarán a valorarse más?  Y otra: ¿quién asumirá los daños económicos? Para ir terminando con… ¿desaparecerá la desigualdad intolerable?

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Javier Urra explica la situación de los adolescentes durante el confinamiento

Compartir con los adolescentes que hay que construir el futuro mirando a largo plazo. Que como dijo Nietzsche: “Quién tiene un porqué para vivir, puede soportar cualquier cómo”. Sí, hay que ilusionarse con el futuro, si bien por ahora con objetivos concretos, a los que no hay fecha todavía.

Los adolescentes se sorprenden a sí mismos

Los adolescentes, como todos, sufren de lucha interior. Hay que enseñarles a no alimentar las propias dudas. En un momento en que el pensamiento colectivo tiende a un pronunciado riesgo de muerte. Hoy, y hablarles, de que todos son iguales. No hay famosos, no hay referencias, el aburrimiento se agolpa ante todos como un verdadero peligro. En este tiempo de espera, el teléfono móvil quizás sea uno de los mejores compañeros, del cual ni adolescentes ni adultos se atreven a prescindir, pues acucia el miedo al extravío en la nada, en el vacío existencial, en el “Yo”.

Son tiempos en que los adolescentes, como todos, van a comprender la importancia de la entereza de ánimo, del sentido del deber, de la camaradería, del servicio público de todos y para todos. Se está en un mundo contra un virus, y ahí con la percepción en los hogares de desmovilización uno ha de preservar al máximo las libertades civiles y conducir desde el imperativo ético.

Los adolescentes y como siempre no son escuchados por los medios de comunicación, no se les formulan preguntas, no saben qué piensan. Pero los adolescentes están en comunicación con otros adolescentes del mundo, que no son amigos, pero sí componen la misma familia, la de la especie humana.

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Javier Urra detalla la implicación que tienen los adolescentes con la sociedad

Y son los adolescentes los que se preguntan qué va a pasar con los países de África o del Salvador o de Haití. Algunos países que no tienen estructura sanitaria ni estructura social, que no son casi un Estado como es el caso de Haití.  Si el coronavirus golpea a todos, ¿qué ocurre con los mendigos de las ciudades?, ¿qué ocurre con los más desfavorecidos?, ¿qué ocurre con los miles de millones de personas que por su situación no están ni confinados?

Estas son las preguntas de los adolescentes

¿Qué se preguntan? Como no, por las Administraciones, por la capacidad que tendrán en el futuro para recoger, para procesar, para difundir información estadística, que se ha demostrado en esta crisis como una importante herramienta contra una epidemia, pues son la base para detectar focos, medir su profundidad, seguir su ritmo, actuar deprisa. Los adolescentes son el presente, pero son ya un inmediato futuro. 

A los adolescentes el confinamiento les permite también, aunque sea desde la red, el contacto con los amigos. Un encuentro muy gustoso a veces con los propios hermanos. Es más, a muchos de ellos les relaja porque son más caseros de lo que se atreven a decir a sus amigos. Están aprovechando también para escribir, para dibujar. Esta es una novedad. A los adolescentes y durante un tiempo les gusta el reto.

Es seguro que aprenderán que la lucha contra las pandemias se apoya en el altruismo de todas las personas, sin diferencia por ideologías, nacionalidades, género o edades. Afrontar este problema da fuerza. A padres y a hijos permite compartir emociones.

Todos buscan y aportando acompañamiento emocional. También los adolescentes percibirán que las personas, ellos también, tienen una gran capacidad para adaptar y para superar las adversidades.

De una situación tan inesperada, tan trágica, tan dolorosa, se puede sacar algún aspecto positivo. Por ejemplo, que también los adolescentes están sorprendiéndose al reconocerse herramientas de afrontamiento, tales son la autoayuda y la ayuda para tolerar la incertidumbre. Y desde luego, la paciencia, la sobriedad, la austeridad.

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Javier Urra señala como se pueden ayudar a los adolescentes durante esta etapa

La verdad es que en general, en general, la sociedad vive en un bienestar que le aleja del estar bien. Es ahora cuando uno se da realmente cuenta de que es un ser en el mundo, con los demás y por los demás. También apreciar cómo se ha de mantener el vínculo con la vida. 

Dado que tienen un destino común, habrán de darse unos derechos como especie. Porque no hay que olvidar, que el virus participa de la globalidad. Un virus que es la muerte en la vida. Muchos adolescentes están aprendiendo a una cierta regulación emocional, un manejo del estrés y, desde luego, una aceptación de la realidad tal y como es.

Muchos adolescentes en sus hogares y en la red están compartiendo noticias positivas, están ampliando la gratitud, están planificando actividades placenteras, evocando ya recuerdos positivos, anticipando actividades que se llevarán a efecto de manera agradable en el futuro. Algunos, además, están escribiendo un diario.

Cuando hay un fallecimiento, a los hijos hay que explicárselo lo antes posible, de forma clara, honesta, permitiéndoles también participar en los ritos que puedan llevar a efecto y en el duelo. Esta situación de confinamiento, cuando no de pérdida de seres muy queridos, va a permitir a los adolescentes y a quienes no lo son a darse cuenta de cuando son felices. También de la utilidad, casi terapéutica del sentido del humor.

Los adolescentes están teniendo que estructurar por ellos mismos sus horarios. Los adolescentes que han salido a la calle en tiempos no tan pasados, han señalado que la sociedad está devorando el planeta, y ahora este golpea de manera hostil. Esta situación enseña también que no es tan cierto que el mundo lo controlan los humanos.

Los adolescentes cuestionan a la sociedad sobre el maltrato al planeta

Muchos adolescentes tienen la ocasión de preguntarse si el enemigo es la sociedad, si genera más y más pandemias, con un capitalismo, con una forma de conducir a todos absolutamente desbordada, devastadora e injusta.

Sí, nuestros adolescentes hace tiempo que han llegado a la conclusión de que el crecimiento infinito no es posible en un planeta que es finito, un planeta agredido climatológicamente, dañado en sus bosques, en sus aguas, que posiblemente mostrará que no para todo hay antídotos ni vacunas.

Pareciera que esta generación va a transmitir a la siguiente que han descubierto que hay un mundo más allá del que existe. Que extingue a otras especies, y no se da cuenta de que se autoextingue. En esta etapa de la Historia sobreconectada, y ahora que plantea que está ante un génesis o un apocalipsis, cabe reinventar el futuro como sociedad, pero desde luego no se puede seguir agotando los llamados recursos naturales.

Se parte de algo esencial. En estos días, en estas semanas, en estos meses, uno está en un gran acercamiento social, aunque haya un aislamiento físico. Los adolescentes también están socializando y mucho, y captando e interiorizando que los otros, más allá del propio grupo, existen, y son todos parte de ese macrogrupo planetario. 

En estos tiempos en que la realidad se halla más allá de la ficción, en que no se puede cambiar la situación, en el que todos están aprendiendo que quizás en algo ha de cambiar la sociedad. Ahora se vive en tiempos vertiginosos, aunque uno esté hibernando. Posiblemente los niños, los adolescentes, los jóvenes, se estén dando cuenta y aprecien en el futuro que esta parada biológica para todas las especies es agradecida por estas, y por el propio planeta.  En muchos hogares los adolescentes demuestran con la práctica del deporte que este reduce los síntomas de ansiedad y depresión, si bien no todos los adolescentes son muy deportistas.

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Javier Urra detalla como se implican los adolescentes con el planeta

Por otro lado, se observa a los menores que no consumen tabaco ni alcohol ni otras drogas. Y en cambio, sí lo hacen cuando están en la calle. Por lo tanto, ¿es un problema de adicción o es un problema de presión social? Ellos y la sociedad, todos tendrán que hablar del asertividad para saber decir que no a lo que no le conviene a la sociedad.

Otro tema en relación con los adolescentes es el de los cronotipos del sueño. Todos están acostumbrados a que entre semana se acuesten a buena hora aunque muchas veces están despiertos, comunicándose con los amigos. Pero los fines de semana en España, en el Mediterráneo, se utilizan unos horarios absolutamente anormales, que es salir a divertirse a las 00:00 de la noche para regresar a las 4, las 5 o las 6 de la mañana.

Sin embargo ahora, en el hogar, han de mantener, y esperar que así sea la regularidad y la diferenciación lógica y natural entre el día y la noche. En algunos medios de comunicación, en televisiones en las que he participado estas fechas se escucha "los niños, los adolescentes están sorprendiendo positivamente". Sinceramente no, porque uno mismo no les conoce bien. En estas fechas han dedicado también tiempo a su propia intimidad, tiempo de soledad, de silencio, de compartir, pero también de oxigenarse individualmente.

Creo que los adolescentes perciben que la sociedad debe ser la sociedad del cuidado. Una sociedad más femenina, menos bélica. Hablar de enfermeras, de psicólogas, de médicas, claro que también hay hombres, que no solo ayudan, sino que cuidan.  Sí, lo he dicho en el Congreso de los Diputados, como experto, en el Pacto de Estado contra la violencia de género.  Hay que feminizar la sociedad por mujeres y hombres.

Miren, los adolescentes aprenden y dan lecciones. Saber ya todos que hay que hacer cosas que se interpreten como importantes. Que hay muchas circunstancias a resolver. Que hay que agradecer y valorar lo que uno tiene. Que hay que ser la mejor persona que pueda ser. Que la actitud lo es casi todo, y la actitud, con "C", se elige.

Estas fechas han enseñado a reivindicar la pausa, y a percatar a uno de que da muchas cosas por hechas. Los adolescentes han aprendido que la sociedad no puede cambiar las circunstancias, pero sí las actitudes. Hay que darles las gracias adolescentes, por ser como son.

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