08 de diciembre de 2019
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FIN DE SEMANA

Controlaba las finanzas del cártel de Tijuana y poco a poco fue escalando lugares tras la caída de sus hermanos hasta liderar la organización criminal

Enedina Arellano Félix, la “Narcomami” mexicana por quien se mataban los jefes de los cárteles y que acabó como jefa

Única foto de Enedina
Única foto de Enedina "La Narcomami".
En el imaginario colectivo, narco se escribe en masculino. Aunque el narcotráfico es un negocio donde predominan los hombres, la historia nos deja varias mujeres que lideraron grandes organizaciones y que pusieron a tambalear a figuras como “El chapo Guzmán”. Tal es el caso de Enedina Arellano Félix, la mujer prohibida de los Arellano Félix que se convirtió en una auténtica reina de las drogas.

En el mundo delictivo, los conflictos en los que aparecen  mujeres suelen, por lo general, tener relación con las parejas de narcos importantes. No obstante, el caso de Enedina, “la narcomami”, que más que un premio para otros delincuentes, era el terror de los federales y del noroeste de México.  Por desgracia así lo descubrió Armando López ‘El Rayo de Sinaloa’, íntimo amigo de Joaquín “el chapo” Guzmán, que murió por enamorarse de la mujer equivocada.

Armando López era uno de los sicarios del cártel de Sinaloa, dirigido por “el chapo”, más conocidos del noroeste mexicano. La guerra entre el cártel de Tijuana y el cártel de Sinaloa marcó centenares de titulares durante los 2000. El inicio del conflicto estuvo en el asesinato de Armando, el compadre de “El Chapo”.

Aunque los asesinatos entre bandas son comunes en Norteamérica, la de Armando tenía un componente poco usual. Su muerte estuvo marcada por sus pretensiones de enamorar a Enedina Arellano Félix, líder del cártel de Tijuana.

Los hermanos Arellano Félix.

La historia de crimen y pasión se remonta a la fundación misma de los cárteles. En 1989, después del encarcelamiento de sus líderes, el Cártel de Guadalajara se dividió en dos: el cártel de Sinaloa, liderado por los hermanos Arellano Félix y el cártel de Sinaloa, liderado por Joaquín Guzmán, alias “el chapo”.

Desde su creación, las bandas siempre han tenido rivalidad por su cercanía teritorial. Aunque el control de la venta de drogas no había supuesto grandes atentados, según varios medios locales, el amor de “el rayo de Sinaloa” rompió con la relativa paz entre los cárteles.

Los hermanos Bejamín, Javier y Ramón Arellano Felix, fueron quienes comenzaron la ola de asesinatos de cercanos a “el chapo”. Entre ellos, Armando López, a los hermanos de Tijuana no les convenció la idea de que uno de los principales sicarios de su enemigo se relacionase con su hermana. Años después, se descubrió que para esa época, Enedina ya controlaba parte de las finanzas de la red delincuencial de los Arellano Félix.

Armando murió por amor y abrió la lista de los hombres de Guzmán asesinados. En 1987, se reunió con “El Azul”, líder del cártel de Guadalajara, que le autorizó a eliminar a los hermanos Arellano. Desde entonces las dos facciones comenzaron una brutal guerra, que dejó miles de muertes y que marcó los años 90 en el noroeste mexicano.

"EL Rayo de Sinaloa" fue asesinado por los hermanos Arellano Félix después de enamorarse de Enedina.

El pico del conflicto tuvo lugar el 24 de mayo de 1993, cuando pistoleros del Cártel de Tijuana irrumpieron en el aeropuerto internacional de Guadalajara y abrieron fuego contra la multitud, asesinando al cardenal  Juan Jesús Posada Campos, a quien confundieron con “El Chapo” Guzmán.

Este episodio marcó el inicio del fin. Las autoridades del país norteamericano no podían tolerar un episodio de violencia tan grave en un aeropuerto internacional. La persecución comenzó y uno a uno los hermanos Arellano y los líderes de Sinaloa, incluyendo a “El Chapo” fueron cayendo en manos de la Policía Federal.

Benjamín, la cabecilla del grupo fue detenido en 2002, Francisco Javier, fue capturado en 2006 en Estados Unidos y finalmente Francisco Rafael fue asesinado en el año 2013, un sicario disfrazado de payaso, le asesinó en una fiesta infantil. Con los líderes del cártel en prisión, Enedina dejó su puesto de contadora y se puso al frente de la organización criminal de la mano de su sobrino, Fernando Sánchez Arellano.

En el momento en que Enedina puso un pie en el máximo cargo de la organización, también lo puso en la lista de los más buscados por la DEA. Los informes de la investigación contra ella en Estados Unidos la describen como el “cerebro financiero” de la organización y posteriormente, como líder máxima del Cártel de Tijuana, cuando en 2014 su sobrino fue capturado.

Cartel de búsqueda de los Arellano Félix.

Desde entonces, la organización ha bajado la guardia. La guerra que una vez se inició por el corazón de Enedina cayó por voluntad de ella. La también conocida como “La Jefa” ha llevado una vida y actividad bastante discreta en comparación con otros miembros del narcotráfico. Buscada en México y Estados Unidos, la nueva política del cártel de Tijuana ha evitado la localización de su lideresa.

Según un informe de la fiscalía mexicana, actualmente, el Cártel se limita a operar en Tijuana, al noroeste del país. Se sabe que entabló relación con el Cártel del Golfo y continúa algunas hostilidades con el Cártel que presidió “El Chapo” hasta su captura definitiva. Jesus Blancornelas, un periodista que luego sería asesinado, la describió como una mujer “discreta, mecánica, escurridiza e inteligente”.

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