11 de agosto de 2020
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EDICIÓN VERANO

Fue íntimo amigo del expresidente Aznar, estuvo al frente de Telefónica y ahora está casado con la fotógrafo de la excompañera de Juan Carlos I

El confidente de Corinna, Juan Villalonga: Una vida de amores y escándalos empresariales

Juan Villalonga.
Juan Villalonga.
El empresario Juan Villalonga aparece y reaparece en la vida nacional constantemente. Ahora su nombre se vincula a Corinna. Una relación de cercanía que saltó a la luz cuando se conoció la conversación a tres entre el empresario, la comisionista y el excomisario Villarejo. La vinculación entre el que fuera presidente de Telefónica e íntimo amigo de Aznar hay que buscarla en su tercera esposa, Vanessa Von Zitzewitz muy introducida, al igual que la amiga del Emérito, en los ambientes cataríes,

Si hay un nombre vinculado a la mujer de moda, Corinna Larsen, ese el del empresario madrileño Juan Villalonga, un hombre que aparece y desaparece en la vida pública española siempre envuelto en polémicas.

El que fuera íntimo amigo del expresidente del Gobierno José María Aznar mantuvo una conversación a tres con la polémica examiga "entrañable" de Juan Carlos I y con el excomisario José Manuel Villarejo, otro singular nombre que lleva años enturbiando la vida nacional. En esa conversación grabada por Villarejo la comisionista germana aseguró su miedo a que el Rey la usara como testaferro. Una forma de ponerse el parche antes que la herida, tal vez sabedora de lo que estaba por venir. Por su parte, el empresario Villalonga hizo al excomisario revelaciones sorprendentes.

“A mí (el Rey Emérito Juan Carlos I) no me conocía de nada, solo coincidí con él en dos reuniones, y cuando voy a comer con él me dice: ‘Es que estoy así, me tiene (Corinna) atado completamente’”, relató el empresario Juan Villalonga. También Villalonga habla en essa conversaciones grabadas sobre el supuesto terreno ubicado en Marruecos que le dio el monarca aludí y que el Emérito español entregó a Corinna: “Sí, claro, es que el terreno ese se lo ha quedado ella, el de Marrakech”.

A muchos les ha sorprendido esta vinculación entre Corinna Larsen y Juan Villalonga. El nexo de unión entre ambos es la tercera esposa del empresario española, la fotógrafa germana Vanessa Von Zitzewitz muy introducida, al igual que también la ex "entrañable’ del Rey Juan Carlos I, en los ambientes cataríes. Pero, ¿Quién es realmente el empresario Juan Villalonga, el confidente español de Corinna Larsen?

El empresario íntimo de Aznar

Juan Villalonga Navarro nació en Madrid el 8 de abril de 1953 en el seno de una familia acomodada, cuyo patriarca es Juan Villalonga Monforte y la madre María Pilar Navarro. Es a su vez sobrino nieto de Ignacio Villalonga, fundador del Banco Central. Aunque pasó una corta estancia infantil en Valencia, estudió en el colegio de Nuestra Señora del Pilar, el centro educativo de la oligarquía empresarial y política madrileña, donde compartió pupitre con José María Aznar con el que desde entonces comenzó una gran amistad.

José María Aznar.

Ya por entonces demostraba una gran capacidad de liderazgo, lo que le llevó a ser delegado de su clase. Luego se licenció en Derecho y Ciencias Económicas por la Universidad de Deusto, formación que completó con un máster en Administración de Empresas por el Instituto de Estudios Superiores de la Empresa de Barcelona (IESE).

Su carrera profesional la comenzó en 1977 en el Banco Central, gracias a los contactos de su familia, y en 1980 se incorporó a la consultora financiera M Kinsey, donde estuvo nueve años. Posteriormente trabajó en el banco de Santander. Fue director general de la empresa inmobiliaria Fontir, filial de la financiera Cofir, donde compartió mesa con los primos Alberto Cortina y Alberto Alcocer, así como el financiero italiano Carlo de Benedetti, con quienes inició otra buena amistad mantenida en el tiempo. Más tarde, fue nombrado representante en Madrid del banco de negocios británico Wallace Smith. Para finalmente unirse a comienzos de los años noventa al despacho de negocios de sus amigos José María Mas Mollet y Miguel Blesa Parra, luego nombrado presidente de Caja Madrid.

Paralelamente a estos negocios, fue nombrado en 1993 consejero delegado para España del Crédit Suisse-Firts Boston y en octubre de 1995 presidente para España y Portugal del Bankers Trust norteamericano. Pero su gran salto profesional lo dio un año más tarde cuando fue nombrado presidente de la Compañía Telefónica, tras la llegada del Partido Popular al poder y de su íntimo amigo José María Aznar al Palacio de la Moncloa.

Durante su gestión al frente de Telefónica, donde sustituyó al socialista Cándido Velázquez-Gaztelu, primero tocó el cielo y después el infierno. Privatizó la compañía y creó un gran grupo multimedia, con Vía Digital, Antena 3 TV, Onda Cero Radio y el Grupo Recoletos bajo su control. Se convirtió en un modelo de joven empresario, audaz y con campañas financieras muy agresivas, a semejanza de los tiburones financieros norteamericanos. La División de Supervisión de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) descubrió en enero de 1998 en sus investigaciones que Juan Villalonga obtenía, junto a algunos amigos como el matrimonio Cortina-Cue, rápidas plusvalías ocultando su identidad y gracias a su información privilegiada.

Con Adriana Abascal. 

En julio de 2000 abandonó la compañía Telefónica por la puerta de atrás, pero con una indemnización supermillonaria de 24 millones de euros, entre sueldo y  stock-options. El Gobierno de José María Aznar había dejado de confiar en él. Fue tras la publicación del escándalo de los 500 millones de euros en concepto de opciones sobre acciones para directivos de Telefónica, conocido como “Rise”, y por las que Villalonga ganó en torno a 17 millones de euros. También tras conocerse el presunto uso de información privilegiada para obtener plusvalías durante las negociaciones de fusión con la multinacional americana MCI-WorldCom. La gestión de Juan Villalonga empezó a ser investigada por la Audiencia Nacional. En esos años, además, su vida privada le convirtió en protagonista de la prensa del corazón cuando se unió a Adriana Abascal.

Su matrimonio con la viuda de Azcárraga

En enero de 1998 la relación de pareja entre Adriana Abascal y Juan comenzó a formalizarse. En aquellas fechas, la ya viuda de Emilio Azcárraga se desplazó a Madrid en uno de sus muchos viajes que hacía para desaparecer de la escena pública mexicana mientras se deshacían las especulaciones sobre qué porción de la multimillonaria herencia le correspondería.

En la capital de España se hospedó en el hotel Miguel Ángel. Un problema con sus tarjetas de pago, hizo que llamara a Pedro Pérez. El ejecutivo acudió a recogerla y, conocedor de la fascinación que su jefe sentía por esta mujer, organizó esa misma noche una cena para ellos en un conocido restaurante de Majadahonda. Desde ese instante, Juan Villalonga y Adriana Abascal se convirtieron en una pareja inseparable. Primero mantuvieron una relación discreta y silenciosa, que no duró mucho ya que pronto rompieron los protocolos establecidos. Tanto que “la viuda” de Azcárraga empezó a hacerse presente en todos los actos privados y públicos a los que Juan Villalonga asistía por entonces. Dicen que Adriana llegó a estar presente en las reuniones de Telefónica. Incluso, se sentó en la primera fila del auditorio madrileño donde se celebró la Junta General de Accionistas de Telefónica, acompañada de su madre Nieves López Cisneros, con la que le unía una relación de confidencialidad.

El presidente de Telefónica cambió su vida por esta mujer. Así decidió abandonar su residencia, tras contarle a su mujer Concha Tallada Alarcón, que su relación amorosa se había roto definitivamente después de más de veinte años inseparablemente juntos. Como también se lo contó a sus íntimos amigos, los Aznar, con los que salían de paseo cuando eran novios. Fue en las Navidades de 1999 cuando Villalonga dejó en la estación de esquí de Baqueira a Concha Tallada, a sus tres hijos mayores y al matrimonio Aznar para volar a Miami para pasar la nochevieja con Adriana Abascal. Esta infidelidad matrimonial nunca se la perdonaron; sobre todo, Ana Botella, que tomó partido claro por su amiga Concha (por eso Juan, a pesar de ser el padrino de Alonso, el hijo menor de los Aznar, no fue invitado a la boda de Anita Aznar). Villalonga comenzó a pasar más tiempo en Miami que en Madrid, lo que no gustaba en absoluto a los dirigentes de Telefónica que despachaban con él por video-conferencia.

Por entonces, ya nadie dudaba que Villalonga estaba prendado de su nueva compañera en el amor. Tanto que en la primavera de 1999 nombró a Adriana Abascal como encargada de realizar un vídeo promocional que conmemorara los 75 años de existencia de Telefónica y por el que la compañía pagó 720.000 euros. La cinta, de dos minutos de duración (inicialmente el spot era de cuatro minutos), nunca se emitió dada su baja calidad y se guardó en un cajón para siempre.

Tras pasar unos años como pareja de hecho, Juan Villalonga Navarro y Adriana Abascal López Cisneros, 17 años más joven que él, decidieron dar un paso más en su relación. El 30 de junio de 2001 contraían matrimonio civil en Los Ángeles (California), en una íntima ceremonia oficiada por el juez Robert A. Ringles y celebrada en la parte posterior de su residencia, situada en el número 601 de North Faring Street, en la elitista zona de colinas de Bel Air a las afueras de la Meca del cine. La novia llevaba un diseño de Christian Lacroix, de corte romántico. La ceremonia fue fotografiada y filmada en exclusiva por la revista Hola. Tras ella, se celebró también en la misma mansión, que en su día perteneció al actor Cary Grant. Entre los invitados Salma Hayek, Elena Cue, Alberto Cortina o Luis María Anson.

Con su tercera esposa Vanessa, íntima de Corinna.

El matrimonio Villalonga-Abascal tuvo tres hijos: Paulina, que nació catorce meses antes de contraer la pareja matrimonio, Diego y Jimena que unen a los tres descendientes que el ex presidente de Telefónica tuvo cuando se casó en primeras nupcias con Concha Tallada Alarcon, la madre de sus primeros hijos: Juan, Jaime y Andrea.

El asalto al mundo del fútbol

Tras su “exilió” de España, Villalonga se instaló junto a Adriana Abascal en Estados Unidos, ubicando su residencia conyugal en Miami. En la ciudad costera americana compartía mesa y mantel con Julio Iglesias, Antonio Banderas, Melanie Griffith o Salma Hayek. Desde 2001 a 2003 fue consejero de la principal cadena de televisión de habla hispana de Estados Unidos: Univisión, que presidía su amigo el millonario californiano Jerrold Perenchio, quien le cedió la representación de sus acciones. En la cadena Univisión estaban representadas las dos grandes familias de poder de la América hispana. Por un lado, los mejicanos Azcárraga, con un 15 por ciento: y, por otro, los venezolanos Cisneros, propietarios a su vez de Venevisión. Paralelamente se hizo consejero de otras sociedades, como la empresa de telefonía estadounidense McLeod USA, la compañía canadiense Blueslice Networks y de Telekom Malaysia.

Cuando en la primavera de 2007 terminó sus causas con la justicia en España, de las que salió indemne, comenzó su campaña de reinserción social. La puesta en escena fue rotunda. Su primera operación de lavado fue su penetración en el mundo del fútbol. Lo materializó en el Valencia CF, una comunidad autónoma donde todavía sus contactos políticos le ayudarían en su regreso. Dicen que contaba, incluso, con el aval del presidente popular del gobierno valenciano Francisco Camps. Pero con el que se reunió fue con el vicepresidente del Consell, Vicente Rambla, que dio el visto bueno a su operación de desembarco. Así se dispuso a su nueva aventura que comenzó al inicio del año 2008. En el verano llegaba a un principio de acuerdo con el entonces máximo accionista del Valencia, Juan Bautista Soler, para asumir la gestión y la explotación de los recursos generados por el club ché. Tenía dificultades para hacer frente a esa inversión y por eso quería convencer a inversores extranjeros porque no quería pagarme ni un millón de euros. Su fracaso deportivo en el Valencia CF no fue óbice para que intentara de nuevo introducirse en el negocio del balón. Esta vez, fue en el Real Madrid, donde aspiró a la presidencia.  Juan Villalonga no se presentó finalmente a las elecciones del Real Madrid, que nunca se celebraron porque sólo hubo un candidato dispuesto: Florentino Pérez, propietario de la constructora ACS, junto a la familia March y los primos Alberto Cortina y Alberto Alcocer.

La vida del matrimonio cambió. Se desarrollaba ya, a pesar del miedo de Adriana a volar, entre Londres y Madrid, y viceversa. Dicen que, aunque no lo parezca, a Adriana le gusta el arte contemporáneo y que, incluso, se matriculó en Londres en unos cursos especializados en su aprendizaje. Entre sus favoritos se encuentran Cindy Sherman, Mike Kelley y Christipher Wool.

En Londres con la fotógrafa de Corinna

Fue en el año 2004 cuando el matrimonio decidió abandonar Estados Unidos y fijar su vida en el Reino Unido. Compraron una mansión de tres pisos en el barrio de Kensington, en la misma zona donde habita la dama de hierro Margaret Thatcher y en uno de los enclaves más caros y de moda de Londres. El palacete, valorado en 20 millones de euros, fue comprado a Lord Conrad Black, un empresario de medios de comunicación británicos, como el Daily Telegraph, que estuvo implicado en un escándalo de desvió de fondos. La casa consta de 4.000 metros cuadrados repartidos en once dormitorios, cuatro cuartos de baños, gimnasio y piscina interior, entre muchos otros lujos. También Villalonga dispone de una finca en la campiña inglesa, donde en el mes de diciembre de 2008 se realizó un amplio reportaje fotográfico para la revista Hola, con la que colabora la modelo mexicana.

Juan y Vanessa.

Durante su etapa en el Reino Unido, el matrimonio tuvo que cambiar su chip. El ex presidente de Telefónica se dedicó al negocio de la construcción de casas para familias con rentas bajas en países poco desarrollados. Sin embargo, no todo fue bien para la pareja. En agosto de 2009, tras cumplir su octavo aniversario de boda, se confirmó su separación por mutuo acuerdo, iniciándose ya el proceso de divorcio.

Él se unió un año después con la alemana Vanessa von Zitzewitz, considerada por muchos como la fotógrafa de cabecera de Corinna Larsen. Se casaron el 15 de septiembre en Mónaco, otro de los lugares favoritos de la comisionista alemana, y han tenido un hijo, Rodrigo, que tiene pasaporte español.

Vanessa tiene una dilatada carrera como retratista. Ella misma contó que la vida de Von Zitzewitz dio un vuelco en 2009. Ese año presentó el trabajo más importante de su carrera: un libro y una exposición sobre Al-Shaqab, los establos de purasangres del emir de Qatar, A partir de entonces su relación con el mundo árabe, y con Corinna, se hizo mucho más estrecha. Hoy estas relaciones le han costado a Villalonga la vuelta a la actualidad más escandalosa. Algo en lo que él ya tiene experiencia.

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