27 de octubre de 2020
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FIN DE SEMANA

Tras el expediente abierto por su exjefa Consuelo Madrigal, ahora ejerce de abogado en un bufete privado

La Audiencia Nacional confirma la expulsión de la carrera del Fiscal de Medio Ambiente Emilio Valerio por dedicarse a su empresa familiar de vinos

El fiscal Emllio Valerio en una foto de sus bodegas navarras.
El fiscal Emllio Valerio en una foto de sus bodegas navarras.
La Audiencia Nacional confirmó el pasado mes de octubre la expulsión de la carrera fiscal de Emilio Valerio, ex Fiscal de Medio Ambiente de Madrid, al considerar que el expediente incoado por el ministerio de Justicia probaba que Valerio ejercía actividades empresariales privadas. La sentencia contra el recurso presentado por el ex fiscal prueba que Valerio heredó empresas vinícolas familiares y las explotó sin abandonar su puesto en la fiscalía ni pedir la compatibilidad necesaria.

El ministerio de Justicia, a través de la secretaria de Estado, ya había retirado de la Fiscalía a Emilio Valerio Martínez tras abrirle expediente por una falta muy grave, al “ejercer actividades incompatibles con el cargo, sin solicitar en ningún momento la compatibilidad necesaria”.

En julio de 2016 el ministerio de Justicia le abrió expediente a propuesta de la Fiscal Jefa de entonces, Consuelo Madrigal, y fue separado de su cargo de forma provisional. En febrero de 2017 el Ministerio confirmó el expediente por falta muy grave y retiró al fiscal del ejercicio de su actividad. Valerio recurrió esta decisión en marzo de 2017 y el 4 de octubre de 2018 la Sala Tercera de lo Contencioso Administrativo dictó sentencia, contra la que cabe recurso de casación.

El ex fiscal Valerio creó 16 sociedades mercantiles entres 2007 y 2013 que dedicó a la fabricación y comercialización de vino, aceite y cerveza, mediante la explotación de fincas familiares heredadas.

El ex fiscal Emilio Valerio en su despacho.

La sentencia, adelantada por Confilegal, fue firmada por los magistrados José Féliz Méndez Canseco (presidente de la sala), Francisco Díaz Fraile, Isabel García García- Blanco, Lucía Acín Aguado y Ana María Sangüesa Cabezudo.

El ex fiscal tendría que haber pedido la compatibilidad

El Tribunal explica que Emilio Valerio tendría que haber pedido la compatibilidad. Los jueces argumentan que no es incompatible poseer un patrimonio familiar , pero que en este caso hubo “una actividad empresarial en toda regla”. “El recurrente (Valerio) no se ha limitado a conservar el patrimonio familiar que se dice heredado sino que ha creado sobre el mismo y bajo su dirección una actividad empresarial en toda regla. Así ha constituido ex novo múltiples empresas (son dieciséis las sociedades en las que figuró como constituyente de las mismas) y en algunas continuó como administrador hasta fechas inmediatas a la apertura del expediente”, recoge el fallo de la Audiencia Nacional.

El ministerio de Justicia no admitió en su momento el recurso de Valerio que argumentaba sobre las empresas familiares que “lo que hemos hecho es darle una nueva dimensión, reconvirtiendo la tierra y los productos en ecológicos, en lo que se ha implicado toda la familia y en el que trabaja un numeroso equipo de gente del pueblo y de la zona, que se ha visto revitalizada”, sostenía en su recurso y añadía que las nuevas inversiones eran las "estrictamente necesarias para preservar el patrimonio familiar y los puestos de trabajo. Algo, por otro lado, que en absoluto colisionaba con mi condición de fiscal, ya que la actividad está a más de 400 kilómetros de mi jurisdicción en Madrid”.

Sin embargo, Valerio también reconoció ante la Audiencia Nacional que una de sus dieciséis empresas fue creada para “facilitar el acceso a subvenciones“ y que durante 2015 varias de sus empresas generaron un volumen de negocio de 3.300.000 euros. La marca más famosa comercializada por Valerio se llama Laderas de Montejurra, unos vinos navarros con denominación de origen.

Durante su carrera como fiscal, Valerio luchó contra los abusos cometidos en la etapa de la burbuja inmobiliaria, previa a la crisis económica, e investigó a varios alcaldes por delitos urbanísticos y medioambientales. Gracias a sus investigaciones se destaparon los orígenes del caso Gürtel en Majadahonda, Pozuelo o Boadilla. También instruyó como fiscal, en el País Vasco, el caso de Santiago Brouard, el médico vasco asesinado por los Gal en 1984.

Desde su salida de la Fiscalía de Madrid, Emilio Valerio abrió un bufete propio en Madrid, donde defiende y asesora a empresarios en conflictos urbanísticos y medioambientales. También continúa dedicado a las empresas familiares de fabricación de vinos, aceites y cervezas.

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