09 de febrero de 2023
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FIN DE SEMANA

La italiana está sin localizar desde 1983 y tras el estreno de 'La Chica del Vaticano' en Netflix han atendido las peticiones judiciales de la familia

Desaparición Emanuela Orlandi: La Fiscalía del Vaticano reabre el caso de la joven que salpicó a la Santa Sede

El Cierre Digital en La Ciudad del Vaticano y la joven Emanuela Orlandi.
La Ciudad del Vaticano y la joven Emanuela Orlandi.
La Fiscalía del Vaticano ha decidido reabrir la investigación sobre la desaparición de Emanuela Orlandi, de la que se supo por última vez el 22 de junio de 1983. El fiscal Alessandro Diddi declara que se han atendido “las peticiones realizadas por la familia en diferentes sedes judiciales”. Por su parte, la abogada de la familia, Laura Sgrò, denuncia que se han enterado por los medios de comunicación ya que "nadie les ha avisado" de la reapertura del caso tras el estreno de la serie en Netflix.

La Fiscalía de la Ciudad del Vaticano ha reabierto la investigación sobre la desaparición en 1983 de la joven italiana Emanuela Orlandi. El fiscal de Justicia Alessandro Diddi ha declarado que se han atendido “las peticiones realizadas por la familia en diferentes sedes judiciales”. Ante la noticia, el hermano de la joven, Pietro Orlandi, ha asegurado en la RAI que “su deseo es que se pueda empezar desde el principio” mediante el análisis de documentos e informes. 

El caso de Emanuela Orlandi es uno de los misterios de la ciudad pontificia que ha sido llevado a la pantalla durante el pasado mes de noviembre por la plataforma Netflix, que estrenó La Chica del Vaticano, un documental de cuatro episodios sobre la desaparición de la joven italiana. El director canadiense Mark Lewis fue  el encargado de conducir el proyecto audiovisual y contó con la participación de varios familiares de Emanuela, entre los que se encuentran sus hermanos, así como periodistas o autoridades policiales que aportaron detalles inéditos sobre el suceso.

Desconocimiento ante la reapertura del caso

Según la familia de Emanuela, la reapertura del caso ha sido una sorpresa de la que se han enterado por los medios de comunicación. La abogada de los Orlandi, Laura Sgrò, sostiene que “nadie les ha avisado” y que desconocen las razones que han motivado la reapertura. La letrada ya presentó diversas denuncias en 2018 y en 2019, consiguiendo en 2019 que, tras casi dos décadas de investigaciones, la Fiscalía del Vaticano ordenara reabrir dos sepulturas.

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Pietro Orlandi, hermano de Emanuela Orlandi.

Estas dos sepulturas se encontraban en el Cementerio Teutónico y el detonante fue una carta anónima en la que se apuntaba que “la familia debía de buscar donde indique el ángel”, haciendo referencia a una de las tumbas que tenía una estatua de un ángel. Cinco horas después el hallazgo sorprendió a los asistentes pues las tumbas estaban vacías. La Fiscalía ordenó archivar la investigación en abril de 2020.

El caso de Emanuela Orlandi

La joven Emanuela Orlandi provenía de una familia normal afincada en la Ciudad del Vaticano. Su padre, Ercole Orlandi, trabajaba como funcionario de la Prefectura de la Casa Pontificia y junto a su esposa, Maria Pezzano, formó una familia numerosa. La menor de 15 años era la cuarta de sus hermanos Natalina, Pietro, Federica y Cristina.

Emanuela era una apasionada de la música y recibía clases de flauta travesera, piano y cantaba en un coro. El 22 de junio de 1983, como cada miércoles y viernes, la menor acudió a sus clases de música. Aquella calurosa tarde de verano, la menor había telefoneado a su casa tras haber mantenido un encuentro en plena calle con un desconocido que le había ofrecido un trabajo como vendedora de la firma de cosméticos Avon. Fue su hermana Federica quien mantuvo la última conversación con la joven. Varias horas después, la familia Orlandi comenzó a inquietarse pues la menor no había regresado a su domicilio.

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Cartel con la fotografía de la joven Emanuela Orlandi.

Cuando fueron a la comisaría a denunciar la desaparición de la joven, la policía les comunicó que no habían pasado horas suficientes para comenzar a buscar a la menor. Ante la negativa, su hermano Pietro decidió empapelar las calles de la ciudad con fotografías de Emanuela. El caso abría los informativos y se convirtió en un suceso que revolucionó el Vaticano.

Una supuesta venganza de la mafia, pedofilia y terrorismo

Las hipótesis que se plantearon en torno a la desaparición de la menor fueron diversas e inverosímiles. Una de ellas se relacionó con el hecho de que el Papa Juan Pablo II aludiera al caso de la joven del que había tenido noticias. 

Tras la intervención de Juan Pablo II una llamada telefónica devolvió la esperanza a la familia Orlandi. Al otro lado del teléfono un ciudadano, al que los investigadores apodaron “el americano”, les informó de que "había hablado con Emanuela la noche anterior”. El autor de la llamada les puso una grabación de la voz de la joven. Los Orlandi no tenían ninguna duda, Emanuela estaba viva.

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La familia Orlandi junto al Papa Juan Pablo II.

Según esta teoría, la desaparición de la joven estaba vinculada al atentado que sufrió Juan Pablo II en mayo de 1981 a manos de Mehmet Ali Ağca, un ciudadano turco miembro de la organización paramilitar 'Los Lobos grises'. Ağca fue condenado a cadena perpetua, por lo que una de las llamadas telefónicas que recibió la familia, de nuevo por parte de “el americano”, tuvo como objetivo exigir la liberación del terrorista a cambio de la libertad de la joven.

Los medios de comunicación de la época señalaron que, a raíz de las diversas llamadas, se planteó la idea de que el intento de asesinato del Papa guardara relación con la KGB. El terrorista turco tenía datos sobre la desaparición de la niña y fue la KGB quien quería sacarle de prisión para que así pudiera guardar silencio.

Otra de las hipótesis que surgieron en torno al caso fue la de una supuesta venganza de la Cosa Nostra. Las investigaciones apuntaban a una posible implicación del capo Enrico de Pedis en el secuestro de la menor. El italiano era el supuesto cabecilla de la Banda Magliana, una de las organizaciones criminales activas en la ciudad de Roma. La organización mantenía fuertes vínculos con las altas esferas eclesiásticas del Vaticano ya que solía hacer negocios con el Banco Ambrosiano, propiedad de la Santa Sede. 

De Pedis fue asesinado en 1990 y es el único capo enterrado en la Basílica de San Apolinar, lugar donde también se encuentran miembros insignes de la cúpula religiosa. Las especulaciones sobre su participación eran cada vez más intensas y, años más tarde, Sabrina Minardi, una de sus examantes, confesó que el italiano había estado detrás del secuestro de la joven por un ajuste de cuentas con la Santa Sede tras la quiebra del Banco Ambrosiano. 

La última hipótesis apuntó directamente a la Santa Sede y su origen estaba en una llamada que realiza Emanuela días antes de desaparecer. La joven le confesó a una amiga suya que durante una de las tardes en las que iba a sus clases de música, Gabriel Amorth, un sacerdote cercano al Papa Juan Pablo II, "la había acosado sexualmente". Los casos de pedofilia en la Iglesia eran habituales y en 2012 se filtraron una serie de documentos donde aparecían una serie de gastos sufragados por el Vaticano a nombre de Emanuela. 

En base a estos datos, la docuserie ha planteado la posibilidad de que la menor hubiera sido secuestrada con el fin de de que pasara a formar parte de una trama de explotación sexual. Actualmente Emanuela continúa en paradero desconocido, aunque su hermano Pietro Orlandi ha afirmado que "sigue luchando por la justicia y por conocer la verdad". 

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