01 de agosto de 2021
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EDICIÓN VERANO

Las autoridades encontraron los cuerpos de 12 extranjeros blancos decapitados en un atentado atribuído al Daesh como represalia a esta colaboración

Mozambique contrata a los mercenarios del coronel Lionel Dyck para luchar contra el IS

Los cadáveres de doce ciudadanos extranjeros, que se habían refugiado en el hotel Amarula de la ciudad de Palma, en el norte de Mozambique, durante el ataque yihadista del pasado 24 de marzo aparecieron días más tarde maniatados y decapitados a unos 100 metros del lugar, según confirmó el comandante Pedro da Silva. Esto se vincula al hecho de que Gobierno de Mozambique ha contratado a mercenarios del DAG, una compañía del coronel Lionel Dyck, para luchar contra el IS (Estado Islámico).

Según el relato policial, los cadáveres de estas 12 personas ya se estaban empezando a descomponer cuando fueron localizados por los agentes, quienes se encargaron de enterrarlos en el mismo lugar. “Es difícil saber sus nacionalidades”, dijo el comandante Da Silva, quien aseguró que eran blancos y que, a su juicio, eran occidentales que trataron de refugiarse en el hotel pensando que era un lugar seguro. Los hoteles Amarula y Palma Inn fueron saqueados durante la ofensiva.

El grupo terrorista Estado Islámico (ISIS, por sus siglas en inglés) se atribuyó la autoría del ataque en el que murieron decenas de personas entre policías, militares y civiles y por el que unas 14.000 se han visto desplazadas después de que un centenar de hombres armados asediaran la ciudad. En concreto, los responsables fueron un grupo autodenominado Al Shabab -sin vínculos con el grupo homónimo que opera en Somalia y que mantiene lazos con Al Qaeda-, también conocido como Estado Islámico de África Central, que ha asegurado que Palma está bajo su control.

No obstante, el presidente del país, Filipe Nyusi, en un discurso televisado a la nación, aseguró que la ciudad, de 75.000 habitantes, se encontraba ya en manos del Ejército. “Los terroristas han sido expulsados de Palma”, aseguró Nyusi, quien advirtió, sin embargo, que aún era pronto para asegurar la victoria. “Nuestro gobierno ha expresado a la comunidad internacional lo que necesita para luchar contra el terrorismo y estas necesidades se están analizando”, añadió el jefe de Estado.

Mercenarios al servicio del Gobierno 

Hasta ahora, el presidente mozambiqueño se había mostrado reacio a permitir la participación de tropas de Estados extranjeros en su territorio y solo había contado con el apoyo de mercenarios sudafricanos de la compañía privada Dyck Advisory Group (DAG). La web de la empresa de seguridad sudafricana, con sede en Velddrif, al norte de Ciudad del Cabo, ofrece “un gran grupo de exmilitares de varias nacionalidades a los que recurrir, todos con experiencia previa en operaciones de seguridad en entornos hostiles”.

Imagen de la página web de Dyck Advisory Club.

Dyck Advisory Group hace frente a Al Shabab desde que en abril de 2020 fuera contratada por el Gobierno mozambiqueño de Filipe Nyusi. Una treintena de hombres, varios helicópteros, ultraligeros y avionetas para hacer frente a una ofensiva que tiene en jaque a la provincia de Cabo Delgado desde 2017.

La compañía la lidera el coronel Lionel Dyck, nacido hace 76 años en la antigua Rodesia, hoy Zimbabue. Dyck, que participó en la guerra civil entre marxistas y anticomunistas en este país, entre 1977-1992, ya trabajó para el Gobierno de Mozambique hace ocho años en una campaña contra la caza furtiva.

Según la propia web de DAG, Dyck fundó esta “nueva organización de consultoría” utilizando sus contactos globales y con el apoyo de varias organizaciones “para continuar ofreciendo soluciones innovadoras a clientes seleccionados”. Entre sus logros figura el haber fundado, “después de una carrera militar de 26 años”, MineTech International, que según el propio grupo se convirtió en una de las mayores empresas del mundo en el ámbito del desminado, la eliminación de artefactos explosivos y el entrenamiento de perros especializados seguridad y detección de materiales explosivos.

Sin embargo, los días de Dyck Advisory Group en Mozambique pueden estar llegando a su fin. Después de que Amnistía Internacional haya denunciado a la contratista por la muerte de civiles, la empresa de Lionel Dyck emitió un comunicado en el que aseguró que abría una investigación sobre lo ocurrido.   

En el informe publicado a principios de marzo, titulado What I saw is death, la ONG recoge testimonios que aseguran que helicópteros de DAG dispararon contra multitudes sin discriminar entre civiles y objetivos militares.

Amnistía se hace eco de las declaraciones de más de medio centenar de testigos que afirman que los integrantes de esta compañía de mercenarios “arrojan granadas y disparan desde sus helicópteros de forma indiscriminada contra multitudes de personas", además de atacar "repetidamente" contra hospitales, escuelas y hogares. Entre los testimonios, la ONG recoge el de una mujer que relata cómo en junio de 2020, en la ciudad de Mocimboa da Praia, helicópteros del DAG "dispararon contra todo y contra todos", destruyendo incluso un hospital porque "la mayoría de los terroristas" se habían escondido en él.

El conflicto que sufre Cabo Delgado, que ha provocado más de 2.000 muertos y unos 670.000 desplazados según Acnur, comenzó en octubre de 2017 cuando un grupo yihadista local denominado Al Shabab, en su origen una secta islamista radical, comenzó a atacar comisarías e instalaciones del Gobierno en el interior de la provincia. Después de declarar lealtad al Estado Islámico, este grupo ha ido intensificando su violencia y ha logrado hacerse con el control de varias localidades del norte, entre ellas Mocimboa da Praia, el pasado año 2020.

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