25 de noviembre de 2020
|
Buscar
FIN DE SEMANA

El Rey Emérito vivirá en el extranjero, mientras que su mujer, roto el matrimonio de facto, seguirá viviendo en Zarzuela pero sin un papel relevante

Juan Carlos I cierra una etapa de la historia de España con un 'autoexilio' para salvar la Corona

Juan Carlos I.
Juan Carlos I.
La lluvia de escándalos, que parece no tener final cercano, que arrecia sobre Juan Carlos I ha traído una consecuencia que se esperaba desde hace tiempo: la marcha del Rey Emérito al extranjero. El propio monarca ha comunicado el 'autoexilio' mediante una carta pública a su hijo Felipe VI. Sin embargo, no se ha confirmado qué país será el destino final del que fuera Jefe del Estado y la Reina Sofía parece haberse librado del 'castigo' y no acompañará fuera de España a su marido.

Juan Carlos I ha puesto fin a una situación de tensa espera sobre cuál sería su futuro más inmediato. A los 82 años el que fuera Jefe de Estado durante casi cuatro décadas ha anunciado mediante una carta pública a su hijo el Rey Felipe VI su intención trasladarse fuera de España, si bien no se trata de un exilio ya que el traslado tiene todo el carácter de puntual. Para muchos, lo que ha hecho el monarca es ganar tiempo ante el posible futuro judicial que podría desgajarse de la declaración el próximo 8 de septiembre de su examante Corinna Larsen ante la Audiencia Nacional en el marco del Caso Villarejo. Además, continúan las investigaciones del Fiscal Yves Bertossa en Suiza.

El comunicado deja más dudas que certezas. Por un lado, no se especifica nada sobre cómo se financiará esta estancia del Emérito en el extranjero. Evidentemente, no vivirá en una residencia de Patrimonio Nacional pero, la seguridad parece lógico que sí sea a cargo del erario público ya que ha sido Jefe de Estado durante 39 años. Por otro lado, el destino en el extranjero, sin especificar, dejan abiertas muchas posibilidades sobre qué personajes podrían hacer de ‘caseros’ del monarca fuera de España.

“Circunstancias de mi vida privada”

El monarca se refiere en la carta abierta a su hijo a que no quería que "circunstancias de mi vida privada" interfirieran en su reinado. Sin embargo, ni especifica cuáles son esos asuntos de su vida privada y, desde luego, se omite que lo que ha generado un estado de desafección con respecto a la figura del Emérito ha sido el presunto cobro de comisiones y el posible delito fiscal que podría haber cometido cuando donó 65 millones de euros a Corinna y otros dos a Marta Gayà a través de la Fundación Lucum.

Juan Carlos I y Corinna. 

Evidentemente, esta especie de autoexilio, al margen de la función de limpieza de imagen para con la institución monárquica, no tiene repercusiones a nivel judicial ya que las investigaciones en Suiza y, puede que también en España, siguen su curso. De hecho, el propio abogado del Rey ha emitido también un comunicado al respecto.

“Su Majestad el rey Don Juan Carlos me ha dado instrucciones para que haga público que, obstante su decisión de trasladarse, en estos momentos, fuera de España, permanece en todo caso a disposición del Ministerio Fiscal para cualquier trámite o actuación que considere oportuna”, reza el comunicado.

Tan solo unas horas antes del comunicado real se conociera, Izquierda Unida presentó una solicitud al Tribunal Supremo para que reconsiderase la querella que presentaron contra el Rey Emérito en diciembre de 2018, coincidiendo con el 40 aniversario de la Constitución por las grabaciones de Corinna y Villarejo. Ahora consideran que se reconsidera la admisión de esta querella debido a los nuevos datos que aporta la justicia suiza y a tener de las declaraciones que realizarán ante el juez García-Castellón en la Audiencia Nacional, Corinna, Villarejo, el socio de éste Rafael Redondo y el empresario Juan Villalonga.

Un destino desconocido

El monarca salió de Zarzuela unas horas antes de hacerse público el comunicado. No se ha comunicado cuál será el destino de Juan Carlos I. La lógica dicta que tendría que ser un país europeo debido a lo precario de su salud y que la pandemia del coronavirus desaconseja viajes más largos. En países como Italia y Portugal, el Emérito aún tiene amigos que podrían facilitarle. En el país transalpino aún tiene a los Torlonia y los Marone, familia suya.

Juan Carlos I y el matrimonio Fanjul. 

Portugal, por otro lado, es un país enormemente vinculado a la vida de Juan Carlos I. En él vivió desde los siete años, siendo el país vecino el lugar en el que pasó su exilio don Juan de Borbón, el padre del Emérito. En el país luso aún conserva amistades como la familia Espírito Santo, fundadores del banco del mismo nombre. Durante años mantuvo el contacto con Babá Espirito Santo, la socialité más famosa de Portugal durante décadas. Además, allí tiene sede la fundación de Aga Khan IV, íntimo amigo del Rey y, hoy, jefe de la Infanta Cristina.

Tampoco se descarta que se instale en países del Golfo Pérsico donde cuenta con el apoyo de los monarcas árabes. Unas amistades, por otro lado, nada edificantes y que le han generado muchos problemas. Sin embargo, más complicada se presenta su posible presencia en República Dominicana bajo el amparo de la todo poderosa familia Fanjul.

El papel de doña Sofía

En todo el comunicado no hay ni una sola cita a la situación de la Reina Sofía. Al no haber renuncia al título de Emérito, doña Sofía puede seguir usándolo como consorte de Juan Carlos I.

Los Reyes Eméritos.

Se da por hecho que la Reina, separada de facto de Juan Carlos I, seguirá viviendo en Zarzuela y que su papel será de una especie de ‘reina madre’ sin representación oficial pero cercana a nivel íntimo a los Reyes Felipe y Letizia y sus hijas Leonor y Sofía. Doña Sofía es encuentra en Mallorca y no se descarta que, aunque no aparezca en el posado familiar de este año que tendrá lugar en Petra, patria chica de Fray Junípero Serra, sí que se dejará ver en alguna visita aparentemente improvisada y de carácter familiar. El destino de Sofía, que acabó en un país distinto al suyo gracias a su unión con Juan Carlos, parece distinto al de su marido que ahora, cumpliendo una especie de maldición de los Borbones, se va camino de un ‘autoexilio’.

COMPARTIR: