21 de septiembre de 2021
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FIN DE SEMANA

La esposa de Jordi Pujol, de 85 años, padece una grave enfermedad y no podrá ser imputada en el macroproceso que se investiga en la Audiencia Nacional

Marta Ferrusola: El declive de la "jefa" del clan Pujol, una familia cuya fortuna se cifra en torno a 300 millones de euros

Marta Ferrusola y Jordi Pujol.
Marta Ferrusola y Jordi Pujol.
Hace unos días se ha conocido que Marta Ferrusola, esposa y matriarca del clan formado por Jordi Pujol y sus siete hijos, no podrá ser imputada por el juez José de la Mata, de la Audiencia Nacional, debido a padecer una enfermedad irreversible que le hace inimputable. Es el declive de la mujer considerada cerebro de las finanzas del expresident y sus hijos durante varias décadas de la historia de Cataluña. La Policía cifra en 290 millones su fortuna.

Marta Ferrusola no puede decidir por sí misma. Parece mentira que esta mujer de 85 años, matriarca de uno de los clanes políticos y económicos más importante del pasado siglo y parte de éste en Cataluña, ahora no pueda declarar.

El juez de la Audiencia Nacional José de la Mata había planteado juzgar a Ferrusola junto a su esposo, Jordi Pujol, y a sus siete hijos. Pero parece que no va a poder ser. En noviembre de 2020, la Unidad de Memoria del Servicio de Neurología del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau de Barcelona declaró que “debido a su demencia de base (alzhéimer) y a las lesiones cerebrales causadas por el politraumatismo" de la caída sufrida hacía unos días, "la paciente no tiene la capacidad de juicio ni la toma de decisiones conservadas".

El 8 de enero de este mismo año otro informe médico dictaminaba que Ferrusola sufre "trastorno cognitivo grave multifactorial", que no reconoce "de manera consistente a los familiares próximos" y que articula frases "de contenido incoherente". El mismo escrito concluye que la mujer de Jordi Pujol no puede declarar ante un tribunal "por incapacidad de comprensión, tanto del objeto como de las consecuencias, así como de evocar hechos o interpretar la realidad pasada o presente".

Jordi Pujol y Marta Ferrusola en su juventud.

¿Pero quién es esta mujer tan aparentemente poderosa y ahora inhábil para ser juzgada?

Marta Ferrusola i Lladòs nació el 28 de junio de 1935 en la clínica Madrona, en la calle de Torrent de l’Olla, en Barcelona. Es hija de Carme y de Josep, el dependiente de una tienda de ropa para hombres: "Paños Ramos". Marta fue la mayor de tres hermanos, estudió en un colegio de monjas (normal para la época) y terminó el Bachillerato. A su futuro marido, Jordi, se lo presentó su hermana María Pujol, casada con Francesc Cabana. María y Marta eran compañeras en una agrupación religiosa. Se casaron en 1956.

Desde muy joven Marta Ferrusola se implicó políticamente en el trabajo de su marido, hasta el extremo de criar los siete vástagos de la familia mientras Jordi Pujol entraba y salía de la cárcel. Comenzó a militar en Convergència dirigiendo la sección de Deportes porque le gustaba ir a la montaña, llegando a ser presidenta del Salón de la Infancia durante veinte años. Cuando Jordi Pujol llegó a la presidencia de la Generalitat, en 1980, ella comenzó a tener agenda propia, algo inédito en las comunidades autónomas españolas.

Jordi Pujol y Marta Ferrusola.

Ferrusola también mantenía sus propia empresa familiar, con el nombre de su padre, Josep Ferrusola S.A, una empresa textil creada por el abuelo.  Cuando la empresa entró en crisis, Jordi Pujol Ferrusola, su hijo, entró en su accionariado y cambió su nombre por el de Geset Afers, una especie de agencia consultora, con la ayuda del entonces secretario General de la presidenta Lluis Prenafeta.  Después se fusionaría con la empresa Tipel SA, propiedad de Macià Alavedra, que fuera portavoz de CiU en el Parlamento de Cataluña, consejero de Gobernación de la Generalidad de Cataluña y consejero de Industria y Energía y más tarde, consejero de Economía y Finanzas con Pujol.

A Marta Ferrusola también le gustaba la jardinería y por eso montó una floristería en la calle Balmes de Barcelona, junto a Nuria Claverol, mujer del empresario Carles Sumaroca al que la Unidad de Delitos Económicos y Fiscales (UDEF) de la Policía,  considera en sus informes, uno de los principales socios  del clan Pujol. La empresa de Ferrusola era la que abastecía de plantas ornamentales al Palau de Sant Jaume, sede de la Generalitat, y a todos los edificios públicos en los actos oficiales.

Pero el negocio que más problemas le dio fue el de la empresa Hidroplan. Con esta empresa, gracias a una subcontrata de Ferrovial, contratista de la Generalitat que además tenía que hacer la ampliación del campo de FC Barcelona, consiguió hacerse con la plantación del césped del Camp Nou. Pero aquello fue un fiasco y fue denunciada por varios socios del Barca que le exigían el pago de 75 millones de pesetas en perjuicios. El presidente de entonces del F.C. Barcelona era Josep Lluis Nuñez.

Los trabajos de Hidroplant

Hidroplant también trabajó en grandes superficies, como campos de golf, la ornamentación de la nueva planta de la multinacional Honda, los proyectos de ajardinamiento del Gran Hotel de Sitges, y participó en numerosos proyectos urbanísticos municipales en ayuntamientos controlados por CiU.

Marta Ferrusola en el Parlament.

Otra sociedad de Marta Ferrusola fue Delta Ornamental,  donde la esposa de Pujol figuraba como administradora. Esta empresa poseía en la provincia de Tarragona varios viveros construidos en el antiguo basurero del delta del Ebro.

También su hija Marta Pujol Ferrusola, que dicen que ha sustituido al frente de los negocios de la familia a su madre y a su hijo Pere, a través de la sociedad Galplant, poseía otro vivero en Villassar del Mar, en una zona agrícola, adquiridos con un crédito de 10 millones de pesetas del Banco de Crédito Agrícola, acogiéndose a la Ley de Protección de explotaciones familiares y a los jóvenes agricultores, aunque Marta estudiaba Arquitectura y Pere Económicas.

Sobre Marta Ferrusola se ha escrito una biografía autorizada, de Maribel Juan, "Marta Ferrusola, a l’ombra del poder", (Marta Ferrusola, a la sombra del poder) que incide en su imagen de madre austera y religiosa. Pero también se ha escrito una no autorizada, de Cristina Palomar, "Això és una dona!" (¡Esto es una mujer!), que la presenta de manera contraria, empleando coches oficiales para trasladar flores de su empresa, ordenando al chófer de su marido que comprara el pan cada mañana y atemorizando a comerciantes a los que exigía descuentos.

Quienes dudan de la influencia de Marta Ferrusola en los negocios del clan Pujol y en la vida política de su marido no recordarán que fue Marta quien presentó a Pujol a Luis Prenafeta. Marta estuvo al lado del president en los momentos más delicados de los 23 años al frente de Cataluña. Desde dentro de Convergencia cuentan que la elección de Artur Mas como sucesor de Pujol tuvo que pasar antes el "filtro" de Marta Ferrusola. Por eso no es extraño que las explicaciones de los siete hermanos Pujol sobre la famosa herencia que el abuelo les había dejado y que su padre, el honorable Jordi, tenía desde 1980, curiosamente en Andorra a nombre de su mujer, Marta Ferrusola, no convenciese a los investigadores. Una millonaria fortuna que luego Marta Ferrusola distribuyó a partes iguales entre sus siete hijos.

Marta Ferrusola, Jordi Pujol y sus siete hijos.

Mujer de grandes convicciones religiosas, que además practicaba, se enfadaba cuando uno de los consellers o altos cargos de la Generalitat se divorciaba e incluso les recomendaba que intentaran arreglarlo antes de pasar por el juzgado a firmar la separación.

Formación religiosa

Marta Ferrusola acudió al acto de canonización del fundador del Opus Dei, Josemaría Escrivá de Balaguer, en Roma. En una abarrotada plaza de San Pedro compartió patio de butacas con Jorge Fernández Díaz, entonces secretario de Estado para las Relaciones con las Cortes, y más tarde ministro del Interior. En abril de 1990 asistió a la beatificación de 11 mártires de la Cruzada, “fusilados por odio a la fe”. Era una de las hornadas de santidad, cuya adoración propuso Juan Pablo II y poco después apadrinó el nacimiento de la Fundación Provida.

Cuentan que cuando la Guardia Civil llamó a casa de los Pujol, a primera hora de la mañana, para comunicarles que su hijo Oleguer, el pequeño, había sido detenido la madrugada anterior en el interior de una academia de inglés con una joven en actitud más que cariñosa tras la llamada asustada de una limpiadora, Marta, que atendió la llamada, solo acertó a decir: "Es mentira, no puede ser, no es verdad", aunque su propio hijo le confirmase que estaba en el calabozo del cuartel. Al parecer los jóvenes habían entrado de noche en el local para tener un techo en el que cobijarse y dar rienda suelta a su pasión, pero fueron sorprendidos por la mañana por la limpiadora, que pensó que eran ladrones y llamó a la Guardia Civil.

  Jordi Pujol y Marta Ferrusola.

En público Ferrusola llegó a criticar la proliferación de mezquitas en Cataluña y se cebó con los inmigrantes: “Las ayudas son para esta gente que no saben lo que es Catalunya. Solo saben decir "dame de comer”, llegó a decir.

Cuando el socialista José Montilla se presentó a la presidencia de la Generalitat, le preguntaron si le molestaba que el futuro president fuese un andaluz. “Un andaluz que tenga el nombre en castellano, sí. Me molesta mucho. Mucho”, replicó alterada.

Debido a su fe religiosa y a su defensa de la familia clásica cristiana fue apodada “madre superiora de la congregación”. Con este alias, la esposa de Jordi Pujol ordenaba transferencias a la banca andorrana Reig asistida por su hijo mayor, Jordi Pujol Ferrusola, según la acusación de la Fiscalía Anticorrupción en su día. “Misales” llama a cada uno de los millones de pesetas que movía en dirección a Andorra en las conversaciones grabadas por la Policía. En febrero de 2015 Marta Ferrusola comparecía ante el Parlament para defender a sus hijos: “Van con una mano delante y otra detrás”, llegó a decir. Ahora, la matriarca del clan Pujol se encuentra enferma y finalmente no pisará el juzgado.

 

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