02 de julio de 2020
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FIN DE SEMANA

Es un animal político y su sangre es política como fiel comunista, pero las pocas contradicciones personales de Anguita se deben a este marcado cariz

Julio Anguita estable: Contamos hoy la vida más polémica y más controvertida del exlíder del PCE

El exlíder del PCE, Julio Anguita, se encuentra estable en el Hospital de Córdoba
El exlíder del PCE, Julio Anguita, se encuentra estable en el Hospital de Córdoba
Julio Anguita, exlíder del Partido Comunista Español (PCE) y exalcalde de Córdoba, se encuentra estable, después de que sufriera su tercer infarto a lo largo de su vida. Anguita ha pasado el fin de semana en la UCI de un hospital de su ciudad natal de Córdoba en estado crítico debido a un fallo cardiorrespiratorio. El periodista Julio Merino, su paisano y amigo, muestra en este artículo los detalles desconocidos de la vida política más polémica de este intelectual de ideología comunista.

Como les decía ayer, intentar meter todas las biografías de Julio Anguita González, 78 años, en un reportaje es como querer meter el agua del mar en la botella de San Agustín. Y digo biografías porque Anguita, en mi criterio, tiene cuatro: la de las fechas y cargos, la humana, la moral y la política.

Si en el anterior reportaje en elcierredigital.com abordaba al exalcalde mi ciudad, Córdoba, y exlíder del PCE desde el punto de vista humano y moral, hoy nos adentramos en el Julio Anguita político. Es decir, en el Anguita más polémico y más controvertido. Nadie puede negar que Anguita es un animal político y que su sangre es política. Sin embargo, las pocas contradicciones de Anguita han sido de cariz político.

Él se vanagloria de ser un comunista convencido y así lo viene defendiendo, sin miedos ni cortapisas, desde que en 1972 se apuntó al PCE. En más de una ocasión muchos, y yo también, hemos discrepado con él en este asunto. Porque no entendemos que un hombre razón pura, defensor del diálogo, defensor de todas las libertades, de la democracia y de las urnas pueda ser comunista, ya que el comunismo es la negación de todas las libertades y la Dictadura per se.

En más de una ocasión me quedé con las ganas de preguntarle ¿qué hubiese hecho él si hubiese vivido en la Rusia de Stalin?, ¿habría podido mantener la independencia de criterios que ha defendido siempre?. Pero, el comunismo además de dictadura (la dictadura del proletariado) es la persecución a muerte de todos los que no sean comunistas o tengan otras ideas. ¿Cómo se digiere eso de Comunismo y Democracia?.

Pero Anguita resuelve esta cuestión de una manera muy clara y muy personal en su obra "El tiempo y la memoria", página 83. Ahí dice: "No sólo quiero ser comunista porque me seducen las inmensas posibilidades de una humanidad que no tenga que dedicar esfuerzos y sinsabores para alimentarse cuando ya es técnicamente posible la Utopía. Quiero ser comunista también porque me siento en la obligación de poner mi aportación, por insignificante que ésta sea, a una lucha que comenzaron otros hombres y mujeres. Asumo el rol de eslabón de cadena, pero añadiría una razón más en esta época de miedos escénicos al que dirán y a lo políticamente correcto; una época en la que el hedonismo de prêt-à-porter nos uniformiza en la banalidad: quiero ser comunista porque me da la gana. Y con esta expresión quiero indicar que toda apuesta no se basa exclusivamente en análisis, deducciones y consideraciones a la luz de la experiencia inmediata, sino que también hay una componente fundamental: la subjetividad."

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Julio Anguita se rcupera en el Hospital de Córdoba

¡Ay, señor Anguita, aquí se pasó dos pueblos!. Porque eso de "ser comunista porque me da la gana" nos lleva al certificado aquel que pedía Ganivet para que lo llevasen todos los españolitos en el bolsillo: "Señores, este español está autorizado a hacer lo que le de la gana en cualquier momento y situación". Lo cual demuestra que Anguita también es español.

Hay una cosa que, sin embargo, juega a su favor, que durante los siete años que fue alcalde de Córdoba no hubo ni Siberias, ni persecuciones ideológicas, ni de las otras, y que a la postre llegó a ser un alcalde aplaudido por todos, desde la izquierda comunista a la derecha más extrema. Lo que puso de manifiesto que un comunista sincero también puede ser un gobernante para todos.

Por razones de espacio no puedo entrar en las mil cosas plausibles de Anguita como político. Pero hay una que sí me llamó la atención al leer su obra ya citada: la manera, el estilo de hablar en los mítines de las campañas electorales. Dice Anguita: "Si me tengo que poner una medalla, que sea porque conmigo se abrió una nueva etapa en la manera de dirigirse a la gente en los mítines. Me apunto el tanto de abrir la etapa del mitin conferencia, del mitin información, del mitin en el que se dice:

 Los explotados y los marginados lo son más en tanto que no tienen conciencia de ello y, lo que es peor, no quieren tenerla. Sé que la conciencia produce conflicto y tensión interna, pero los avances en enseñanza, sanidad, convenios colectivos, vivienda, etc., no han venido solos: son el producto de luchas heroicas de mucha gente concienciada. El que ejerce el derecho a voto tiene su alícuota parte de responsabilidad en la política que con su voto ha triunfado, pero si además reincide tiene mayor responsabilidad.

Entre las funciones de un dirigente está la de establecer la crítica interactiva, de doble dirección. En el aspecto de buscar la verdad con la gente he sido y soy un socrático convencido; hasta ese momento nadie había reparado en ello. En el fondo imitaba y aplicaba a lo que Bertolt Brecht había hecho en la escena.

Pocas veces más podré escribir que he aportado algo nuevo a la actividad política, pero sí me gusta resaltar esa pequeña forma de hablar en público que cambió un estilo mitinero vigente hasta ese momento. Se trata de un modo basado en una forma de entender la vida y las ideas revolucionarias, que a su vez están recogidas en Sócrates, en Antonio Gramsci y en el citado Bertolt Brecht. Siempre he creído que la mejor campaña electoral es aquella que se hace cotidianamente. Nunca me ha gustado ir a sitios donde no nos han llamado. He tenido problemas con algunos gabinetes de campaña electoral porque he rechazado la visita a la fábrica en el periodo electoral o el paseo del candidato en los mercados repartiendo flores o propaganda. Las campañas y su deleznable liturgia son, además de ridículas, totalmente ineficaces para el objetivo que dicen buscar: el voto."

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Julio Anguita se encuentra estable pese a su tercer infarto

Y aquí, a mi pesar, pongo punto final a este trabajo sobre Julio Anguita. Son gajes de las obligaciones periodísticas. Pero, no me resisto a recordar las palabras que Julio Anguita pronunció al conocer la muerte en Irak de su hijo Julio Anguita Parrado. Entonces, y en un acto por la III República dijo: "Ha sido un misil iraquí, pero es igual, lo único que puedo decir es que vendré en otra ocasión y seguiré combatiendo por la tercera República. Máldita sean las guerras y los canallas que las apoyan". Sí señor, estoy de acuerdo, pero también en la guerra de Afganistán están muriendo españoles (y algún cordobés) y nadie levanta la voz sobre los canallas que la están apoyando.

Espero que mi añorado Julio Anguita se recupere muy pronto, porque ya lo dice la canción: cuando un amigo se va algo se muere en el alma. ¡Córdoba todavía no llora! Espera verlo de nuevo por su plaza grande de La Corredera.

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