21 de abril de 2021
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FIN DE SEMANA

“El permiso llegaba desde arriba a la base militar, donde estaban prohibidas las aeronaves civiles", aseguran fuentes directas a 'Elcierredigital.com'

La Fiscalía investiga 17 vuelos privados del Rey Emérito que Defensa autorizó desde la base de Torrejón

Exclusiva
El Emérito, entre 2016 y 2018, realizó al menos 17 vuelos privados con despegue o aterrizaje en la base militar de Torrejón donde, desde 2013, estaban prohibidos los vuelos civiles. Ahora la Fiscalía los investiga y denuncia el ocultamiento del abono de tales vuelos de Juan Carlos I por la Fundación Zagatka por un monto de cerca de ocho millones de euros. “La autorización llegaba de arriba a la base militar, donde estaban prohibidas las aeronaves civiles",aseguran fuentes a elcierredigital.com.

El Rey Emérito Juan Carlos I realizó, entre 2016 y 2018, al menos 17 vuelos privados con despegue o aterrizaje en la base militar de Torrejón de Ardoz (Madrid), donde desde 2013 estaban prohibidos los vuelos civiles. Esto evidencia que tales vuelos de Juan Carlos de Borbón, cuya financiación ahora se investiga, fueron conocidos y autorizados por el Ministerio de Defensa. Un portavoz de dicho ministerio sólo precisa que las compañías aéreas privadas desde 2013 (como las usadas por el Rey Emérito) sólo operaban excepcionalmente en dicha base a partir de una “autorización que llegaba a a la base de Torrejón desde arriba”. Ni un dato más. Los vuelos del Emérito parecen secreto militar.

Ahora la Fiscalía y el Gobierno denuncian el ocultamiento del abono de tales vuelos del Emérito por la Fundación Zagatka, por un monto de cerca de ocho millones de euros, lo que ha supuesto una regularización fiscal de más de cuatro millones por parte de Juan Carlos I. Pero la primera capa de opacidad la brindó el propio Ministerio de Defensa. Los jets del Emérito podrían haber operado perfectamente desde el aeropuerto civil de Barajas, pero entonces habría sido imposible ocultar el secreto y el presunto privilegio que el exmonarca mantenía: Volaba varias veces al año a lugares exóticos con costosos jets privados.

Esto habría abierto la veda sobre quién era la persona física o jurídica que pagaba tan lujosos aerotaxis. La discreción castrense evitó así todo testigo de tales vuelos durante años. Fue un secreto para los ciudadanos, pero todo apunta a que no para los mandos de la base aérea de Torrejón ni para sus superiores en Defensa.

Estos vuelos coinciden con el mandato de María Dolores de Cospedal, ministra de Defensa con el PP, del 4 de noviembre de 2016 al 7 de junio de 2018. Su entorno asegura a elcierredigital.com que la ministra nunca fue informada de tales vuelos privados del Emérito desde la base militar de Torrejón. Pero, según las investigaciones, ya había vuelos privados de Juan Carlos I previos al mandato de Cospedal desde esta  conocida base militar. Todos ellos motivados por un doble problema del todavía monarca: no podía encajarlos dentro de los vuelos oficiales de Estado ni en el presupuesto público de la Corona.

Silencio desde Defensa

El ministerio de Defensa, cuya titular es Margarita Robles, ha sido requerido por elcierredigital.com para que informe de lo siguiente: ¿Desde 2013 quién autoriza cada vuelo privado con despegue o aterrizaje en la base militar de Torrejón? ¿Quién identifica el pasaje y lo autoriza? ¿A qué mandos de Defensa se informa de tales vuelos y de sus pasajeros? ¿Quién es el mando final jerárquico que conoce o autoriza tales vuelos excepcionales? Una semana después no ha habido respuesta oficial a tales e importantes interrogantes.

Margarita Robles, Ministra de Defensa. 

Un portavoz del Ejército del Aire detalla lo siguiente: “La base aérea de Torrejón no es una base abierta al tráfico civil, ni un aeródromo utilizado conjuntamente por una base aérea y un aeropuerto civil. Es, actualmente, una base aérea exclusivamente de uso militar, siendo posible que por circunstancias excepcionales pueda abrirse temporalmente al tráfico civil”. Pero no explica dicha fuente las 17 excepciones hechas con el Rey Emérito. El portavoz del Ejército del Aire remite a Defensa, que nada aporta, y a la Casa Real, que no tiene competencias sobre una base militar. El aeródromo de Torrejón depende orgánicamente del Jefe del Estado Mayor del Aire. Su lema poco tiene que ver con jets de lujo. "Aquí somos guardianes de la paz", indica.

Con anterioridad a 2013 sí que existía un convenio con AENA para el uso civil del aeropuerto militar de Torrejón. Este especificaba que "AENA y las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, cada uno en el ámbito de su competencia, serian responsables del cumplimiento de la normativa vigente en materia de seguridad para la aviación civil en el interior de la zona cedida por el Ejército de Aire”. Por tanto, siempre en esa época hubo un control mixto, civil y militar sobre los vuelos privados.

Pero más chocante es todavía la argumentación oficial sobre los vuelos civiles tolerados desde 2013 en la base militar de Torrejón: “Años más tarde, con fecha de 31 de enero de 2013, se produce el cese definitivo de la actividad aérea civil en la base aérea de Torrejón de Ardoz. Desde entonces, tan sólo se autorizan vuelos en circunstancias excepcionales como los de envío de ayuda humanitaria, cuya solicitud proviene de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), en concreto de la Dirección General de Política de Defensa, y otros por el estilo, que requieran hacer uso de la base aérea de Torrejón”. Los vuelos privados del Rey Emérito han sido calificados por las autoridades de muchos modos, pero de humanitarios, nunca. "No consta que transportara ayudas a la República Dominicana, ni a los países del Golfo, ni a Vancouver… Y no son precisamente cargueros los aviones del Rey", aseguran fuentes de la investigación a elcierredigital.com.

"Los vuelos privados tolerados por una base militar española no pueden rodearse aún hoy del secretismo de los vuelos de la CIA. El Emérito no era un preso de Guantánamo", aseguran a Elcierredigital.com  estas mismas fuentes. Obviamente, como mínimo, dos tipos de controles se ejercen sobre una base militar aérea española. Nadie puede entrar o salir sin estar autorizado ni identificado. Y, menos aún, puede despegar a bordo de un avión civil sin que conste autorización e identificación de los pasajeros y de su ruta.

Ninguna otra compañía privada, al margen de la del Emérito, operaba a partir de 2013 desde la base aérea de Torrejón. Por tanto, como apunta el portavoz de Defensa, muy sólida debía de ser la “orden recibida de arriba” para permitir 17 excepciones. Ni siquiera era una autorización para una determinada firma o compañía aérea, ya que fue cambiando de aerolínea a lo largo de los años. "Era una autorización expresa para un vuelo privado del Emérito con una determinada compañía en cada ocasión", aseguran fuentes de la investigación.

La exministra de Defensa, María Dolores de Cospedal. 

Véanse, por ejemplo, las normas que rigen para una mera visita guiada a la base de militar de Torrejón: “Para poder realizar la visita se ha de entrar por el lateral derecho hasta el aparcamiento preparado para acceder a la oficina de Identificación, donde se bajará todo adulto para enseñar el DNI y recibir la tarjeta de acceso a la base. También se solicitará la tarjeta de vehículo para cada uno de los coches que accedan al recinto”.

Las normas vigentes, en todos los años de los mencionados vuelos desde Torrejón, solo posibilitaban excepcionalmente “el uso de la base de Torrejón como alternativa técnica del aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas para aeronaves civiles debidamente autorizadas mediante Carta de Acuerdo con la Jefatura de la Base”. Incluso los aviones de Estado extranjeros sufrían severos filtros para usar la base militar. “Las Aeronaves de Estado extranjeras solicitarán PPR (permiso previo) obligatorio con 72 horas de antelación”.

Los otros vuelos del Emérito

Pero hay otros vuelos privados de Juan Carlos I que se produjeron antes de su abdicación y antes del mandato de la ministra María Dolores de Cospedal. Así hay facturas del mes de mayo de 2009 de una de las compañías utilizadas por el entonces monarca: Netjets Uk Limited; también en 2010, pero a favor de la empresa suiza Tag Aviation. Y en 2011 entró en juego Vista Jet Services.

Es decir, los pagos de la Fundación Zagatka de los vuelos privados de don Juan Carlos se extienden también al gobierno del socialista Rodríguez Zapatero. "Sería bueno que, sin prisa, nos explicara algo”, ha manifestado el expresidente socialista sobre los escándalos del Rey Emérito. Sin embargo, varios ministros de su etapa han rechazado responder una pregunta de elcierredigital.com: ¿Sabía el gobierno socialista que el entonces Rey usaba jets privados con base en Torrejón?

No consta documentalmente, por el momento, que el entonces monarca usara para sus vuelos privados la base militar de Torrejón antes de 2013, cuando aún estaban permitidos. Pero es más que probable que también despegara de dicha base militar antes de dicho año a tenor de las empresas que financiaba la Fundación  Zagatka.

Así, por ejemplo, en el año 2007 la compañía Netjejts se jactaba de ser la reina de los jets de Torrejón. Se podía leer: “NetJets Europe ha abierto una sala VIP en el aeropuerto de Madrid-Torrejón de Ardoz, al ser uno de los aeródromos más utilizados por sus clientes desde el que prevé operar 2.000 vuelos este año, informó la compañía en un comunicado.”

Igual ocurre con la aerolínea  Tag Aviation, cuya filial española tenía sede en la parte civil del aeródromo de Torrejón hasta que dejó de operar. Prueba de la mezcolanza de lo público con lo privado en muchos de los vuelos que operaban desde esta conocida base es que uno de los pilotos militares del Ala 45, con base en Torrejón, que habitualmente transporta a los altos cargos del Estado español, fichó posteriormente por la última empresa privada aérea conocida del Emérito, Vista Jet Services.

Aeropuerto de Torrejón. 

El amor de Juan Carlos I por los vuelos privados, previamente a su abdicación en 2014, lo testimonia la propia Corinna Larsen. Así relató a la BBC el regreso a España del monarca tras su accidente en Botswana en 2012: “Nunca se ha dicho que de hecho fui yo la que organizó su repatriación porque no había ningún plan en marcha", dice la exprincesa Zu Sayn-Wittgenstein. "Volamos en un avión privado y yo era consciente del hecho de que el Rey no estaba bien de salud, tenía dos médicos con él, lo que me hacía estar aprensiva. Por eso mantuve cerca el avión de donde estabamos. Era una gran responsabilidad. Le prepararon para la cirugía. Y yo estaba muy, muy nerviosa pensando que no lograríamos llevarlo a casa con vida".

Según la investigación realizada, el reguero de vuelos privados del Rey Emérito a partir de 2013 con conexión en la base militar de Torrejón, y financiados por Zagatka, fueron los siguientes:

El 27 de febrero de 2017 volaba de Torrejón (1) a la República Dominicana. Y regresaba a la base militar de Torrejón (2) el 6 de marzo.

El 7 de junio de 2017 don Juan Carlos volaba desde Torrejón (3) a St. George, en las Bermudas.

El 23 de noviembre don Juan Carlos usaba un avión privado financiado por Zagatka para volar desde Torrejón (4) a Abu Dabi, Emiratos Árabes Unidos. Una semana después inicia vuelo de regreso a Torrejón (5).

El 27 de febrero de 2017 remontaba vuelo desde Torrejón (6) un avión privado del exmonarca hacia La Romana, en la República Dominicana. Regresaba a Torrejón (7) el 6 de marzo.

La ex amiga "entrañable" de Juan Carlos I, Corinna Larsen.

El 7 de junio de 2017 una aeronave recogía al monarca en Saint George, en las Bermudas, para transportarlo a Torrejón (8).

El 11 de septiembre partía desde el aeropuerto civil de Santiago de Compostela hacia Vancouver. El 21 de septiembre regresaba la aeronave a Torrejón (9).

El 22 de noviembre de 2017 volaba de Torrejón (10) a Baréin, dos días después a Emiratos Árabes, a continuación, 27 de noviembre a Kuwait. Y allí emprendía el regreso a Torrejón (11) el 28 de noviembre.

El 27 de diciembre de 2017 don Juan Carlos despegaba de Torrejón (12) y viajaba a Nasau, en las Bahamas. Emprendía vuelo de regreso a Torrejón (13) el 3 de enero de 2018.

El 24 de enero don Juan Carlos despegaba de Torrejón (14) rumbo a la Romana, en la República Dominicana. Cinco días más tarde emprendía vuelo de regreso a la misma base militar, Torrejón (15).

El 16 de mayo de 2018 el emérito realizaba un vuelo de Torrejón (16) a Conneticut en Estados Unidos. Regresaba el 20 de mayo a Torrejón (17).

Las fuentes consultadas por elcierredigital.com aseguran que "en el Ministerio de Defensa, en algún cajón o archivo, deben estar esas 17 autorizaciones para los vuelos del Emérito que hoy el Gobierno considera un escándalo, pero cuyas pistas iniciales toca buscar en los mandos que no vieron problema en autorizar reiterados despegues y aterrizajes en una base militar prohibida al resto de los mortales civiles. Tal beneficio recaía en un ciudadano que ya no era Jefe de Estado".

Tampoco ningún servicio de inteligencia se inquietó por unas compañías que transportaban tan lejos a tan ilustre viajero, sin que nadie supiera quién lo pagaba. Pero el Gobierno correspondiente ya sabía lo suficiente: que no lo pagaba la Casa Real. Además, ni el Rey Emérito habría podido sufragarlos, ya que sus 160.000 euros de asignación anual presupuestaria no le habrían dado ni para pagar uno solo de sus continuos viajes.

Así eran los aviones en los que viajaba

Estos son los distintos modelos de aeronaves privadas en los que el Rey Juan Carlos I realizaba su viajes privados:

El G450: “Los diseños de cabina individuales pueden acomodar hasta 16 pasajeros con espacio para dormir para seis. Sin importar la configuración, los pasajeros del G450 apreciarán la abundante luz solar que pasa por las ventanas ovaladas patentadas de Gulfstream, 100 por ciento de aire puro y el aislamiento acústico que envuelve el entorno en nuevos niveles de silencio”.

El G550: “Altamente reconocido como el jet privado más completo de alcance de larga distancia, el G550 tiene una increíble relación velocidad/alcance que combina con un diseño interior muy refinado. La aeronave tiene más de 40 récords de velocidad, de Washington a Dubái, Londres a Hong Kong y Tokio a París. Su interior permite hasta cuatro zonas diferenciadas con una amplia variedad de recursos de multimedia, el G550 puede entretener cómodamente hasta 16 pasajeros”.

Gulfstream G650/ LunaJets.

El G650: “El G650 es el jet privado más grande, caro y rápido de Gulfstream. Este bimotor puede albergar con comodidad hasta 19 personas, incluyendo una tripulación de 4. Ofrece doce posibilidades de distribución y se pueden elegir desde asientos más amplios, pasando por espacios más aislados, hasta opciones de pasillo con camarotes para descansar con tranquilidad durante los vuelos largos. El lujoso avión privado se puede equipar con una cocina completa, bar y comodidades de entretenimiento que incluyen teléfonos por satélite o la conexión inalámbrica a Internet. Todos estos avances tecnológicos, sus amplios espacios, sus excelentes velocidades y su importante alcance lo convierten en el mejor avión ejecutivo del mercado. Cuenta con 18 ventanillas de 28 pulgadas de diámetro, las más grandes de su clase. Además, la presurización de la cabina no supera los 4.500 pies lo que, según fuentes de la compañía, reduce la fatiga, incrementa la rapidez mental y mejora la productividad. Esta aeronave puede volar 13.000 kilómetros sin hacer escala y alcanza una velocidad récord de 0.95 Mach, que es lo máximo a lo que se ha acercado un jet ejecutivo a la velocidad del sonido”.

El Challenger 605: “Cabina extra-ancha, con capacidad para 9 pasajeros con un confort óptimo. Además, la reducción de ruido y la tecnología de estabilización aseguran un viaje cómodo y silencioso. Ofrece una experiencia de vuelo excepcional con una capacidad de hasta 12 pasajeros, y a la vez ofrece un alcance que le permite cruzar océanos y distancias continentales con facilidad y eficiencia”.

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