23 de septiembre de 2021
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FIN DE SEMANA

El abogado, exagente del FBI y presentador de radio falleció este martes a los 90 años de edad por la enfermedad de Parkinson

Muere George Gordon Liddy, exasesor de Richard Nixon y cerebro del caso Watergate

George Gordon Liddy, uno de los cerebros del Watergate, exagente del FBI y exasesor de Nixon, falleció el martes a los 90 años en la casa de su hija en Virginia. Su hijo, Thomas, confirmó la muerte, y explicó que la salud de su padre estaba en declive y que sufría Parkinson desde hacía un tiempo, además explicó que el fallecimiento de su padre no estaba relacionado con el COVID-19.

Liddy, un ex agente del FBI y veterano del ejército, fue declarado culpable de conspiración, robo y escuchas telefónicas ilegales por su papel en el robo de Watergate, que llevó a la renuncia del presidente Richard Nixon. Pasó cuatro años y cuatro meses en prisión, incluidos más de 100 días en régimen de aislamiento. Él, años después, declaró: “Lo volvería a hacer por mi presidente”.

Liddy en su faceta política llamó la atención por lo controvertido que era, propuso acabar con los enemigos políticos, bombardear a un grupo de expertos de izquierda y secuestrar a los manifestantes de la guerra, pero sus compañeros de la Casa Blanca ignoraron sus sugerencias. Sin embargo, también propuso el allanamiento de la sede demócrata en el edificio Watergate en junio de 1972 y fue aprobada. El robo salió mal, lo que llevó a una investigación, un encubrimiento y la renuncia de Nixon en 1974.

Liddy también fue condenado por conspiración en el robo de septiembre de 1971 en la oficina del psiquiatra de Daniel Ellsberg, el analista de defensa que filtró la historia secreta de la Guerra de Vietnam conocida como los Papeles del Pentágono.

Tras salir de prisión, Liddy se convirtió en presentador de programas de radio provocador y controvertido. También trabajó como consultor de seguridad, escritor y actor. Su apariencia, de ojos oscuros y penetrantes, bigote tupido y cabeza rapada lo convirtió en un anunciante singular de productos e invitado de televisión.

Infancia y Juventud

Nacido en Hoboken, Nueva Jersey, Liddy era un niño frágil que creció en un vecindario poblado principalmente por germanoamericanos. Sus amigos y su sirvienta eran alemanes por lo que Liddy desarrolló una curiosidad por el líder alemán Adolf Hitler y se inspiró al escuchar los discursos de radio de Hitler en la década de 1930. En su autobiografía, llamada “Will” escribió: “Si una nación entera pudiera ser cambiada, levantada de la debilidad a una fuerza extraordinaria, también podría hacerlo una persona”. La historia de su vida fue  tan interesante que “Will” se convirtió en la base de una película de televisión protagonizada por Robert Conrad.

Cuando era niño, Liddy decidió que era fundamental enfrentar sus miedos y superarlos por lo que a los 11 años, asó una rata y se la comió para superar su miedo a estos animales. “A partir de ahora, las ratas podrían temerme como temían a los gatos”, escribió.

Después de asistir a la Universidad de Fordham y servir una temporada en el Ejército, Liddy se graduó de la Facultad de Derecho de la Universidad de Fordham y luego se unió al FBI. Se postuló sin éxito para el Congreso desde Nueva York en 1968 y ayudó a organizar la campaña presidencial de NixonCuando Nixon asumió el cargo, Liddy fue nombrado asistente especial del Tesoro. Tras la campaña de reelección de Nixon se trasladó a la Casa Blanca, donde fue abogado general.

Muere a los 90 años G. Gordon Liddy, el exagente del FBI condenado por el  'caso Watergate' | Noticias de FreeAds World

G. Gordon Liddy.

Liddy fue jefe de un equipo de operativos republicanos conocidos como “los fontaneros”, cuya misión era encontrar filtraciones de información que avergonzaran a la administración de Nixon. Entre las especialidades de Liddy estaba la recopilación de inteligencia política y la organización de actividades para desbaratar o desacreditar a los oponentes demócratas de Nixon.

Liddy aprendió a comercializar con su reputación como un defensor intrépido, aunque a veces demasiado entusiasta, de causas conservadoras. Su programa de entrevistas de radio, transmitido desde WJFK con sede en Virginia, fue durante mucho tiempo uno de los más populares del país. Escribió los libros más vendidos, actuó en programas de televisión como “Miami Vice”, fue un conferenciante invitado frecuente en los campus universitarios, comenzó una franquicia de detectives privados y trabajó como consultor de seguridad. Durante un tiempo, formó equipo en el circuito de conferencias con un socio poco probable, el gurú del LSD de la década de 1960, Timothy Leary.

A mediados de la década de 1990, Liddy dijo por la radio que apuntasen a la cabeza cuando se encontraran con agentes de la Oficina de Alcohol, Tabaco y Armas de Fuego. “Disparadlos en la cabeza, disparadlos en la cabeza, enfatizó, y explicó que la mayoría de los agentes usan chalecos antibalas debajo de sus chaquetas. Liddy contó más tarde que no estaba alentando a la gente a cazar agentes, pero agregó que si un agente ataca a alguien con fuerza letal, “debes defenderte y defender tus derechos con fuerza letal”.

Watergate

Liddy siempre se enorgulleció de su papel en el Watergate. Una vez dijo: “Estoy orgulloso de ser el tipo que no habló”. Como delincuente perdió el derecho a poseer un arma, pero encontró una manera fácil de sortear la ley, en una entrevista explicó que no tenía armas, “pero la señora Liddy tiene 27, algunas de las cuales guarda en mi lado de la cama”.

A diferencia de otros acusados de Watergate, Liddy se deleitaba con su estatus de celebridad, como el hombre en el centro de un escándalo que derrocó a un presidente y su reputación. Su Volvo negro lucía la matricula personalizada H20GATE.

G. Gordon Liddy, unrepentant Watergate operative who became talk show host,  dies at 90 | KTLA

Liddy y su coche con la matrícula personalizada.

Reconoció que probablemente habría terminado como un “político de Washington entrando y saliendo del poder” si no hubiera sido por Watergate. En otra entrevista afirmó “Las cosas están muy, muy bien para mí”. “Estoy muy agradecido. Fue un accidente de la historia” concluyó.

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