27 de noviembre de 2020
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FIN DE SEMANA

La popular actriz dio órdenes en vida para que nadie de su familia fuera a visitarla

Ana Valdi cuenta la desconocida intrahistoria de su amiga Lina Morgan

Exclusiva Ana Vladi, junto a un retrato de su amiga Lina.
Ana Vladi, junto a un retrato de su amiga Lina.
Cinco años después de la pérdida de la actriz y vedette, Lina Morgan sigue habiendo varios capítulos de su vida que son desconocidos para el público. Esos espectadores que se deshacía en elogios cada vez que la veían en sus películas o sus interpretaciones en el teatro. Su amiga la actriz y escritora Ana Valdi nos sigue aportando más detalles sobre la biografía de la cómica: su escaso contacto con su familia y su extrema soledad.

Hace unos días Ana contaba a ElCierreDigital como fueron los últimos años de la actriz. Una etapa bastante triste en la que Lina se encontraba alejada de su círculo de amistades más cercano. Incluso la actriz llegó a alejarse de una de las personas más fieles que tenía a su lado,Ángel Gutiérrez, el gestor del teatro La Latina durante casi tres décadas.

Ambos rompieron su relación porque las cuentas de Lina no cuadraban, según la versión de Daniel Pontes, su heredero universal. Una cuestión que Ana desmintió tajantemente y lo relacionó con una artimaña de Pontes para tener más presencia en la vida de la artista. También se repasaba la fortuna que consiguió amasar Lina, cuestionada por Pontes, sus últimas voluntades y sus filias políticas.

En esta segunda parte su amiga y compañera, Ana Valdi descubre por qué la actriz era tan hermética en su vida personal, a pesar de estar acostumbrada al público. Además cómo acaba su relación con Lina, como se entera de su fallecimiento y revivimos junto a Ana, que ha sido guionista y directora de programas de televisión, cómo eran los comienzos de las cadenas privadas, especialmente Telecinco donde hizo varios trabajos.

- Hace unos días se ha conmemorado el quinto aniversario del fallecimiento de la actriz. ¿Por qué nunca su público llegó a conocer a la verdadera Lina y fue tan hermética en su ámbito personal?

- Precisamente por ser tan temerosa de quien pudiera acercarse a ella. Fue víctima del personaje que tantas veces interpretó y con el que conquistó al gran público; esa chica inocente, de buenos sentimientos, con pocos recursos económicos y fácil de convencer.

Ella quería ser ante los ojos de los demás esa chica buena que todos admiraban, y tenía pánico a desvelar su verdadero yo, que era todo lo contrario al de la ficción, pues la auténtica Lina disfrutaba derrochando cientos de millones en los casinos del mundo.

En mi próximo libro que publica Célebre Editorial, titulado “El desnudo de las rosas azules”, relato un curioso episodio en el que Lina acude a la Sala Gay de Madrid, y entiende muy bien el ambiente.

Lina junto al productor teatral Enrique Cornejo.

- ¿Le habló alguna vez de los amores que tuvo?

- Se amaba a sí misma por encima de todo. Una vez le comenté que Enrique Cornejo, el empresario teatral, estaba dispuesto a llevarla al altar para casarse, pero en régimen de separación de bienes y con toda la rabia me contestó: “Otro que viene a ver la fortuna que acumula la estrella”.Después y en tono confidencial me hizo un relato malicioso acerca de los comienzos en el teatro de Enrique Cornejo.

- Solamente tenía contacto con sus hermanos. ¿No quiso tener trato con algún miembro más de su familia?

- Así es. Lina dio la orden en el teatro de que no se recibiera a nadie que viniera diciendo que eran de su familia.

-Sus sobrinas nietas denunciaron públicamente el afecto que les ha faltado a la familia por parte de Lina. Usted la dibuja como una persona que daba poco cariño. ¿Por qué una humorista era tan apática con su círculo más cercano?

- Desconozco los motivos por los que ella no quería ver a sus sobrinas nietas, pero estoy segura de que si les hubiera tendido un poquito la mano a esas pobres criaturas, ellas habrían conducido sus vidas de una manera menos traumática y desesperada.

Su amistad con Lina: De compañera de trabajo a mano derecha

- Ana, conoció a Lina en el programa “Vivan Los Novios” de Telecinco. Poco a poco vana ganando confianza y trabajan juntas y se hacen amigas. ¿Cómo llega a entrar en la casa de la artista?

- Acudí a su casa porque me pidió por favor que fuese allí para hablar con su hermana Julia, que estaba algo deprimida y se había negado a salir de casa. Después quise ayudarla más y le echaba una mano con las tareas del hogar.

Lina junto a su hermana Julia en un reportaje de ABC

-¿Cómo fue el día en el que decide romper laboral y personalmente con ella y qué le motivó a hacerlo?

- Mi madre estaba muy enferma, dependiendo absolutamente de mí para cuidarla, me costaba un enorme sacrificio compaginar el tiempo para poder atenderla como debía, y Lina no comprendía esa situación. Ella me pidió que me fuera a vivir con ella y que metiera a mi madre en una residencia.

Cuando me negué a hacerlo ella me contestó que atara a mi madre en una silla y al regresar la desatara. Entonces le dije que no volviese a contar conmigo, pero ella aún así siguió llamándome por teléfono.

-El día de su fallecimiento, ¿Cómo se enteró y cómo vivió la noticia?

-Me enteré por la prensa, y viví la noticia con enorme tristeza. La muerte no es motivo de alegría en ningún caso, pero en éste todavía menos, porque enseguida supe que había muerto sola, y eso no se lo merecía.

Tres décadas de las cadenas privadas

- Ana, tiene una amplia trayectoria en televisión como guionista y directora. Entre sus trabajos en la pequeña pantalla se encuentran “Su media naranja “o “Vivan los novios”. ¿Qué diferencia ve entre la televisión que se hacía en esa época y la actual?

- Quizás se hacía una televisión más rígida y encorsetada donde había poco espacio para la improvisación porque todo estaba muy estructurado; gran parte de los programas eran grabados.

Ahora los contenidos de algunos programas que alcanzan buenos niveles de audiencia están basados en la improvisación, el lenguaje coloquial y hasta el enfrentamiento personal.

Algunos de los rostros de Telecinco de los 90: Agustín Bravo, Laura Valenzuela o Carmen Sevilla.

 

- Estuvo presente en el arranque de las televisiones privadas, concretamente en el nacimiento de Telecinco. En este año se cumplen 30 años de este acontecimiento. ¿Cómo era el Telecinco de esos inicios?

- Fueron años de bonanza y satisfacciones profesionales; Telecinco arrasó con la audiencia porque los directivos de la O.N.C.E, que tenían una excelente vista comercial, junto a Silvio Berlusconi, gran conocedor del medio, formaban el grupo mayoritario de la empresa e hicieron que creásemos aquellos programas coloristas, impúdicos, intrascendentes y alegres que tanto gustaban a los espectadores.

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