20 de septiembre de 2020
|
Buscar
FIN DE SEMANA

Primo lejano del Emérito, es desciendente de la rama formada por Luis Felipe I de Orleans, Rey de los franceses, y la Infanta Luisa Fernanda de Borbón

Álvaro Jaime de Orleans-Borbón: El ingeniero en la sombra de los negocios de Juan Carlos I

Álvaro Jaime de Orleans-Borbón.
Álvaro Jaime de Orleans-Borbón.
Álvaro Jaime de Orleans, de 71 años, ha sido durante más mitad de su vida algo más que un ingeniero de apellido noble y aristocrático. Ahora un fiscal suizo ha sacado a la luz los turbios negocios donde ha intervenido, en concreto su relación con la Fundación Zagatka en Ginebra, en la que, por ejemplo, ingresó 4,2 mllones de euros cuya procedencia está siendo investigada. Para algunos todo es lícito, para otros, por ejemplo Corinna Larssen, actuaba como testaferro del Rey Emérito Juan Carlos I.

El primo lejano de Juan Carlos I, Álvaro de Orleans-Borbón, confesaba al fiscal suizo Yves Bertossa, el 10 de octubre de 2018, que en el año 2009 ingresó un cheque por importe de 4,2 millones de euros en una cuenta de la Fundación Zagatka de Ginebra. Según Álvaro de Orleans, el dinero procedía de una comisión profesional por su intermediación en la venta de unos terrenos de Playa del Carmen (México) al potente holding español constructor OHL, de Juan Miguel Villar Mir, íntimo amigo del Rey Juan Carlos I y al que hizo marqués en febrero de 2011. Aunque Orleans sólo se refería en su declaración a "una empresa española de nombre Huarte". A la declaración tuvo acceso OK Diario y su publicación este martes generó una gran polémica.

Los investigadores sospecharon que los 4,2 millones podían proceder de un pelotazo especulativo que recalaba en una de las cuentas que la Fiscalía suiza adjudica en propiedad a don Juan Carlos, aunque siempre por medio de sus testaferros, uno de los cuales, quizá el principal sería su "primo" Álvaro de Orleans. Por eso este empresario, que se define como ingeniero, fue interrogado por la justicia helvética.

El fiscal Yvan Bertossa.

La declaración de Álvaro de Orleans ante el fiscal Yvan Bertossa se producía el 10 de octubre de 2018, tras unas declaraciones previas de Corinna Sayn Wittgenstein, la examiga entrañable del Rey Emérito, en las que la supuesta princesa alemana lo señalaba como uno de los testaferro de Juan Carlos I, junto al abogado suizo Dante Canonica y al gestor de grandes fortunas Arturo Gianfranco Fasana. A raíz de estas confesiones el Fiscal decidió abrir las diligencias secretas P14783/2018 contra los presuntos intermediarios de Juan Carlos I.

Las investigaciones se centraron primordialmente en una Fundación de nombre Zagatka, que había sido constituida en Vaduz (Liechtenstein) hacía 15 años. Álvaro de Orleans-Borbón figuraba como primer beneficiario, pero la Fiscalía helvética estaba convencida de que el propietario real de dicha fundación era el Rey Emérito español, y en cuya cuenta bancaria se había ingresado el supuesto cheque de OHL y otros pagos de supuestas comisiones.

No obstante, el grupo constructor de la familia Villar Mir, por medio de su Dirección de Comunicación ha negado cualquier pago al primo y supiuesto testaferro del monarca español. Según OHL, "jamás se ha abonado a Álvaro de Orleans ninguna cantidad en concepto de intermediación en la compra de unos terrenos para un proyecto inmobiliario en Playa del Carmen, en México".

Juan Carlos I y Corinna Larssen.

El señalado ingeniero de las finanzas exteriores de Juan Carlos I, confirmó al fiscal Bertossa que los terrenos se ubicaban en el litoral mexicano de Playa del Carmen y que en la operación especulativa acordó con los vendedores que "una parte de los beneficios obtenidos del desarrollo de los terrenos le sería pagada".

El primo de Juan Carlos I reconocía a Bertossa que la comisión fue abonada en un cheque: "Lo que no era habitual es que me pagaran muy tarde. Ingresé esta remuneración en la cuenta de la Fundación Zagatka en Credit Suisse", explicó en su declaración judicial. Según ha contado el periodista Manuel Cerdán, "desde las cuentas de Zagatka en el mismo banco suizo se pagaron algunos viajes en avión del Rey Emérito".

Pero esta no es la primera conexión que don Juan Carlos ha tenido con "su México lindo", un Estado cetroamericano que visitó por primera vez en noviembre de 1978 como "abrelatas" por sugerencia el entonces presidente del Gobierno de España, Adolfo Suárez que quería que de nuevo se renaudaran las relaciones diplomaticas con el país azteca, nexos históricos que se rompieron durante el franquismo con el exilio de miles de españoles republicanos.

Muy pronto, el entonces Rey Juan Carlos afianzó más que una amistad con el presidente mexicano José López-Portillo, que escasos meses antes, en octubre de 1977, ya había aterrizado en España en visita oficial. Precisamente también el último acto oficial de Juan Carlos I como Rey de España fue recibir como Jefe del Estado al presidente de México Enrique Peña Nieto, que visitó España los días 9 y 10 de junio de 2014, poco días antes de anunciar el monarca su abdicación. No era la primera vez que Peña Nieto visitaba España, ya que lo había hecho en octubre de 2012 nada más ser elegido.

Desde hace ya casi 45 años, Juan Carlos de Borbón no ha parado de unir nexos personales con muchos y poderosos empresarios aztecas. Desde sus inicios con su buena relación con el magnate astur-mexicano Plácido Arango, dueño de la conocida cadena Vip´s ya fallecido, hasta hoy en día donde uno de sus mejores amigos y valedores es el empresario mexicano Allen Sanginés-Krause.

Precisamente Sanginés-Krause mantiene grandes resorts en México y negocios relacionados con el turismo por todo el mundo. A su vez, es propietario de un bonito castillo en Irlanda, muy cerca de Dublín, donde el Rey Emérito fue invitado hace tres años a una gran fiesta y donde casualmente coincidió con otra de sus grandes amigas, la diseñadora mallorquina Marta Gayá, también beneficiada presuntamente con alguna donación millonaria desde las cuentas del rey Emérito en Suiza.

Igual de relevante es que el empresario mexicano Allen Sanginés-Krause sea actualmente el propietario del lujoso hotel Villa Magna, en Madrid. En su negocio  capitalino puso a disposición del Rey Emérito la mejor suite del hotel situado en el madrileño Paseo de la Castellana. Y lo hizo durante el tiempo que fuera necesario, tras la retirada oficial de Juan Carlos I de la Zarzuela y el inicio de sus controversias y beligerancias con su hijo Felipe VI  y su nuera Letizia Ortiz,  a raíz de destaparse públicamente todo el escándalo del affaire Corinna y sus cuentas millonarias en Suiza.

Un perfecto desconocido

¿Pero quién es es Álvaro de Orleans-Borbón? Hasta que el fiscal suizo Yves Bertossa le puso bajo su lupa,  Álvaro de Orleans, a pesar de lo sonoro de sus apellidos, era un hombre desconocido para el común de los mortales. Ahora, señalado como el principal presunto testaferro del Rey Emérito, "el primo" se ha convertido en el gran desconocido de la trama de las presuntas comisiones cobradas por el que fuera el Jefe del Estado español durante años.

Álvaro de Orleans y su esposa actual, Antonella Rendina.

Álvaro de Orleans-Borbón pertenece a una rama colateral de las monarquías europeas surgida de la unión de Antonio de Orleans, hijo de Luis Felipe I de Orleans, Rey de los Franceses, con la Infanta Luisa Fernanda de Borbón. Este matrimonio, en 1846, fue el origen de un cierto mito de amores castizos en torno a la Casa Real española.

Se daba el caso que Antonio de Orleans, Duque de Montpensier, y su cuñada Isabel II de España no se llevaban nada bien, más que nada por la afición a conspirar que tenía el monárquico francés.

Sobre el Duque de Montpensier, la Historia ha vertido multitud de leyendas negras que le vinculan incluso con la muerte del presidente español  Juan Prim. A pesar de los enfrentamientos y las manipulaciones contra la Reina de España, Isabel II nombró a su cuñado Infante en 1859. Sin embargo, cuando partió al exilio en 1868, la relación se deterioró del todo al enterarse la denominada ‘Reina castiza’ de los tejemanejes del Duque de Montpensier para con el trono de España.

La monarca, ya en el exilio, se tuvo que tragar un importante sapo cuando su hijo Alfonso XII, restaurado en el trono en 1875, decidió casarse con su prima, la bella María de las Mercedes de Orleans. Su amor daría años después lugar a coplas, poemas, libros y hasta películas. Esta vinculación entre los Borbones y los Orleans continuó cuando la Infanta Eulalia, hija de Isabel II, se casó en 1886 con su primo-hermano Antonio de Orleans, Duque de Galliera, hijo de los Montpensier, y hermano, por tanto, de la Reina fallecida María de las Mercedes.

Antonio de Orleans, Duque de Montpensier. 

Este matrimonio tuvo tres hijos y protagonizó uno de los grandes escándalos de las monarquías europeas. En 1900 se divorciaron. Fue de este modo como Eulalia de Borbón se convirtió en la primera Infanta de la Historia de nuestro país en divorciarse, adelantándose más de un siglo a la Infanta Elena.

La ruptura matrimonial dio juego en la Prensa de la época, sobre todo en la francesa, que se hizo eco del proceso de ruptura con continuas visitas a los tribunales y acusaciones mutuas de infidelidad. Eulalia de Borbón es uno de los personajes más peculiares de la Historia de España. Considera una feminista adelantada a su tiempo, algunos historiadores la denominan como la ‘Infanta Republicana’. Además, publicó unas memorias escandalosas.

El matrimonio fracasado tuvo tres hijos: Alfonso, Luis Fernando y Roberta que nació muerta. Luis Fernando fue tan revolucionario como su madre y se hacía conocer como el ‘Rey de los maricas’. Abiertamente homosexual, su vida privada hizo que fuera repudiado de la corte española por Alfonso XIII y que se instalara en París donde exprimió hasta las últimas consecuencias la Bohemia de los años 20.

El hijo mayor Alfonso de Orleans-Borbón se casó con Beatriz de Sajonia Coburg-Gota de la familia real británica. De este matrimonio nacieron tres hijos: Álvaro, Alfonso y Ataulfo. Alfonso de Orleans-Borbón y Sajonia-Coburgo-Gotha se sumó al bando franquista tras el Golpe de Estado de 1936 y murió el 18 de noviembre de ese mismo año cuando volaba en misión de observación sobre la localidad extremeña de Monesterio. Su hermano Ataulfo también hizo la guerra en el bando sublevado participando en la Legión Cóndor. Murió en 1974 sin descendencia.

Por su parte, Álvaro de Orleans-Borbón y Sajonia-Coburgo Gotha es el padre del hoy famoso intermediario Álvaro Jaime. Nacido en 1910, se marchó cuando se proclamó la II República al exilio con toda la familia. En la Italia fascista, tanto Alfonso XIII, como parte de la familia real española, encontraron un lugar idóneo para instalarse. Allí, precisamente, Álvaro de Orleans encontró en 1937 un provechoso matrimonio con Carla Parodi Delfino, perteneciente a una adinera familia italiana. Siempre fue fiel a la monarquía y se mantuvo al lado de Don Juan de Borbón durante sus años de exilio.

Del matrimonio Orleans-Borbón y Parodi nacieron cuatro hijos: Gerarda, Alfonso, Beatriz y Álvaro Jaime. Alfonso fue el heredero del Ducado de Galliera. Sin embargo, murió tan sólo un año después de su padre con 34 años de edad. Se había casado nueve años antes con la italiana Emilia Ferrara con la que tuvo dos hijos: Alfonso y Álvaro. Alfonso de Orleans-Borbón Ferrera es el actual Duque de Galliera y fue piloto de automóviles. Durante seis años estuvo casado con la belga Véronique Goeders con la que tuvo un hijo.

Álvaro Jaime de Orleans

Centrándonos ya en el supuesto testaferro del Rey Juan Carlos I, éste nació en 1949 y fue durante años piloto y campeón de vuelo. Se crió entre el Reino Unido y Mónaco, siendo su residencia habitual el principado monagesco enclavado en un lugar estratégico del Mediterráneo. Estuvo casado con una sobrina de Paola de Bélgica, Giovanna San Martino D’Agliè, con la que tuvo tres hijos: Andrés, Pilar y Alois.

Sin embargo, este matrimonio se rompió y más tarde se unió en 2007 a Antonella Rendia, una mujer 22 años más joven que él, con la que ha tenido una hija llamada Eulalia,  igual que su agitada antepasada: Eulalia de Borbón.

El padrino de bautismo de la pequeña fue precisamente Juan Carlos I. Un evento al que asistió en privado igual que lo hizo a una fiesta organizada en su honor en Montecarlo a cargo de Álvaro Jaime en 2016. El hoy investigado consiguió que se dieran cita en el evento miembros de señaladas Casa Reales europeas, como Alberto y Carolina de Mónaco, Guillermo de Luxemburgo, los Príncipes de Liechtenstein o Simeón de Bulgaria, gran amigo de ambos. No hay que olvidar que por entonces en Mónaco vivía Corinna Larssen, la amiga entrañable del monarca que desde ese año 2016 empezó a cambiar de bando.

Solo dos aós después, en 2018, el nombre de Álvaro Jaime apareció ya en la prensa española. Fue a raíz de descubrirse el supuesto entramado de empresas offshore que utilizaba para canalizar los ingresos de sus operaciones inmobiliarias en la provincia de Cádiz, donde era propietario, entre otroos negocios, del Club de Golf Costa Ballena.

También tiene negocios en otra provincia andaluza, Málaga, donde es propietario de un conocido negocio turístico junto a su hermana Gerarda. Junto con sus sobrinos y sus hermanos montó a su vez la Fundación Infantes Duques de Montpensier, en honor a aquel título nobiliario francés que tantos disgustos dio a los Borbones en el siglo XIX.

Hoy, Álvaro Jaime de Orleans, de 71 años, está siendo investigado por un fiscal suizo que ha sacado a la luz los turbios negocios donde ha intervenido, en concreto, su relación con la Fundación Zagatka en Ginebra, en la que, por ejemplo, ingresó de manera poco clara 4,2 millones de euros. Para muchos, como Corinna Larssen, actuaba como testaferro del Rey Emérito Juan Carlos I.

COMPARTIR: