06 de diciembre de 2021
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FIN DE SEMANA

El cese de la violencia de la banda terrorista que causó 858 asesinatos es motivo de disputa entre los partidos estatales

Diez años sin ETA: Paz en Euskadi y Navarra y confrontación política en Madrid

/ ETA.
La izquierda abertzale ha asegurado que la violencia de ETA "nunca debió haberse producido". Este declaración evidencia que las heridas están cerrándose en Euskadi y Navarra. Sin embargo, algunas fuerzas estatales intentan utilizar el fantasma de la banda terrorista con intereses electoralistas.

El coordinador general de Euskal Herria Bildu, Arnaldo Otegi, mostró este lunes su "pesar y dolor por el sufrimiento padecido" por las víctimas de ETA. Esta violencia, que provocó 858 asesinatos entre 1968 y 2009, quedó atrás definitivamente hace una década con el anuncio del cese definitivo de la actividad armada de la banda terrorista.

El expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, clave en la negociación entre el Gobierno de España y ETA, asegura que "una parte importante de la sociedad, de la vasca en particular, lo está metabolizando en silencio, con alivio pero con contención, y buscando tal vez todavía el refugio del olvido. Por otra parte, hay aún sectores políticos, creo que por fortuna minoritarios, que todavía buscan en la pasada lucha contra el terrorismo motivos de disputa y confrontación".

Es cierto que faltan heridas por cerrar, tal y como reconoce Maixabel Lasa, cuya vida ha inspirado una película de Icíar Bollaín al haber participado en el proyecto de justicia restaurativa desprendido de la vía Nanclares y accediendo a encontrarse con uno de los asesinos de su marido, el ex gobernador civil de Gipuzkoa Juan María Jáuregui.

Lasa asegura que el paso de Otegi "es positivo de alguna forma, porque se había negado a reconocerlo hasta ahora. Pero el camino que nos queda por recorrer es bastante largo y, en ese sentido, la izquierda abertzale —que fue la organización que apoyó a ETA y aplaudió su actividad— debería hacer una autocrítica de ese apoyo, porque sin él la banda terrorista no habría durado tanto".

Es cierto que el paso que ha protagonizado la izquierda abertzale no tiene paragón en el Estado español, tal y como recuerda el periodista Isaías Lafuente: "Imaginen a un dirigente de Falange o de un partido ultraderechista decir que sienten el dolor de las víctimas de Franco, que su dictadura nunca debió producirse y que aunque no se pueda deshacer el daño causado es posible aliviarlo desde la memoria y el respeto. Sigan imaginando".

Mucho por avanzar

El PP intentó torpedear la negociación entre el Gobierno de España y ETA hace algo más de una década y ahora se niega a reconocer los pasos dados por la izquierda abertzale, intentando estigmatizar a Euskal Herria Bildu porque ahora hace lo que la sociedad le pidió que hiciera durante décadas: política.

El PSOE dice que todavía queda "mucho por avanzar". Y es que varios sectores progresistas de Euskadi y Navarra no comprenden por qué la izquierda abertzale sigue apoyando actos como los 'ongi etorris', que son una suerte de bienvenidas públicas y festivas a los terroristas que salen de la cárcel.

Zapatero. 

Los socialistas aseguran que el paso dado por Otegi es parte de "un progreso democrático" pero afirman que todavía se debe avanzar en "memoria, justicia y reparación de las personas asesinadas por ETA y sus familias".

Tensión

Partidos como PP o Vox realizan continuas menciones a ETA. También tensiona el ambiente el hecho de que el PSOE tenga dificultades para reconocer otro tipo de violencias (la del GAL o la del Batallón Vasco-Navarro).

O que formaciones como la navarra UPN utilicen un acto de homenaje a las víctimas de ETA para atacar a la presidenta de la Comunidad Foral, María Chivite. El protagonista de esta polémica fue el alcalde de Tudela, Alejandro Toquero, que aseguró estar encantado con "recordarle a la presidenta su estrecho vínculo con esta gente en días como hoy" porque, según él, "la dignidad de las víctimas es más valiosa que mil sillones y un palacio".

El número dos del socialismo navarro, Ramón Alzórriz, aseguró que este incidente fue "indigno. Es indigno que algunos representantes públicos se apropien y abusen de la palabra 'víctima'. Es vergonzoso que se utilice con fines políticos el dolor, la desesperación, el recuerdo y la lucha de las familias pidiendo verdad, memoria, justicia y reparación por el asesinato de sus personas queridas, víctimas de la banda terrorista ETA".

El parlamentario aseguró que "no se olvida fácil la angustia de los años negros del terrorismo, el sonido sordo de las explosiones y las voces de miles de personas gritando 'basta ya' a quienes tenían por corazón una pistola".

Y explicó que sentía dolor ante las "palabras que intentan volver a quebrantar la unidad de España y de nuestra tierra, Navarra. Es denigrante que alguien tenga la indecencia de pretender humillar a quienes un día tuvieron que ser escoltados por ser blanco de la banda terrorista de ETA. La familia socialista hemos tenido que despedir a demasiados compañeros, doce personas a las que entre 1979 y 2008 arrebataron la vida terroristas desalmados".

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