08 de diciembre de 2019
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FIN DE SEMANA

El que fuera mando de la Guardia Civil despertó los aplausos y gritos entusiastas de los nostálgicos congregados el jueves en Mingorrubio

Así vive actualmente la familia del exteniente coronel Antonio Tejero, la dinastía golpista del 23F

Antonio Tejero a la llegada en Migorrubio, El Pardo.
Antonio Tejero a la llegada en Migorrubio, El Pardo.
Antonio Tejero Molina, el excoronel de la Guardia Civil que hace 38 años perpetró un Golpe de Estado, fue uno de los asistentes más llamativos a la inhumación de Franco en Mingorrubio en El Pardo, tras la exhumación de los restos del dictador del Valle de los Caídos. Su hijo Ramón, fue el encargado de celebrar la misa corpore insepulto para despedir al General. Una dinastía, la de los Tejero, que sigue pujando fuerte en los círculos de la extrema derecha.

El exteniente coronel de la Guardia Civil golpista Antonio Tejero llegó a las doce y media a la concentración franquista cercana al cementerio de El Pardo-Mingorrubio (Madrid), donde será reinhumado este jueves el dictador Francisco Franco.

Al percatarse de su presencia, los más de 250 partidarios de Franco le han recibido con júbilo y gritando continuamente su nombre. "A sus órdenes, mi coronel" o "Tejero, grande de España", se ha escuchado a alguno de los concentrados.

El golpista no quiso perderse la inhumación de Franco tras la salida de los restos del dictador de el Valle de los Caídos. Además, su hijo Ramón se encargó de la misa corpore insepulto del los restos del dictador. Según el golpista acudió allí sólamente para acompañar a su vástago. Una dinastía golpista, la de los Tejero, que sigue pujando fuerte en los círculos ultraderechistas. 

 

El 18 de febrero de 2014 en el cuartel del Grupo de Reserva y Seguridad (GRS) número 1, con sede en Valdemoro (Madrid) se celebraba una paellada entre varios Guardias Civiles. La fecha estaba cuidadosamente escogida, pero lo suficientemente lejos de una mucho más simbólica. Sin embargo, en la era de las redes sociales, nadie escapa del foco y mucho menos cuando la simpática reunión entre miembros de la benemérita es en el fondo un homenaje a Antonio Tejero Molina, el hombre que un 23 de febrero irrumpió en el Congreso de los Diputados para durante casi 24 horas tener retenidos al Gobierno, la oposición y parte de la prensa.

La paellada golpista, a la que también acudió el ex capitán Jesús Muñecas condenado a cinco años de cárcel por su papel en el 23-F, estaba organizada por uno de los hijos del golpista más famosos de los últimos años: Antonio Tejero Díez que siguió sus pasos en el Cuerpo del Duque de Ahumada. El asunto creó un gran escándalo en los medios de comunicación y en las redes y obligó al Ministerio de Interior, que entonces tenía a Jorge Fernández Díaz al frente, a tomar cartas en el asunto, aunque finalmente no sirvió de nada.  

Antonio Tejero Díez. 

El ministro del PP apartó a Tejero Díez como jefe del GRS de Valdemoro alegando "pérdida de confianza", pero el teniente coronel recurrió la decisión ante la Audiencia Nacional, que le dio la razón y dejó sin efecto el cese. El juez argumentó que hubo un defecto de forma porque el relevo fue firmado de forma irregular por el propio ministro, y no por el director general de la Guardia Civil, Arsenio Fernández de Mesa, es decir, por el responsable de su designación. Fernández Díaz asumió su error, acató el auto judicial y envió a Tejero Díez en comisión de servicio a otro puesto en la Subdirección General de Apoyo.

Así, finalmente, Fernández Díaz dejó sin castigo a Tejero Díez y dejó vía libre a su ascenso a coronel, ha congelado ahora su promoción para no reavivar el escándalo, provocando un tapón en el escalafón del cuerpo que impide ascender y ocupar nuevo destino a otros 30 oficiales de la Guardia Civil.

La AUGC protestó contra el Ministro del Interior por el ascenso del hijo de Tejero y denunció que, además, en la paellada golpista de Valdemoro, Tejero Díez organizó una exhibición de vehículos oficiales, utilizó a varios guardias civiles como camareros para preparar la comida y servir el ágape, y ordenó que la identidad de sus invitados no quedara registrada a su llegada al acuartelamiento para que no quedara constancia oficial de su asistencia al acto de conmemoración de la intentona golpista.

La dinastía del 23-F

Sobre el Golpe de Estado de 1981 todavía existen una serie de sombras y dudas, que parece difícil, que se aclaren en fechas cercanas. Muchos nombres de los implicados han caído en el olvido y otros nunca fueron descubiertos. Sin embargo, Antonio Tejero Molina es la imagen viva del 23-F. Su tricornio, sus negros bigotes y su frase “se sienten coño” ya forman parte del imaginario colectivo.

Ramón 'Moncho' Tejero. 

Antonio Tejero Molina está casado con Carmen Díez Pereira, hija de Guardia Civil y maestra de profesión. El exteniente coronel es padre de tres chicos y tres chicas. Las dos hijas mayores están casadas con militares, una con un General de División y otra con un Coronel del Ejército de Tierra y posteriormente comisario de Policía. El siguiente bástago es Antonio, el guardia civil. Es el único que ha seguido los pasos de su padre.

A Antonio le siguen Elvira y Ramón, este último sacerdote. Por su parte, Juan, el último de los hermanos, también optó por la carrera militar, y es sargento jefe en un puesto en Ávila. El sentimiento castrense está fuertemente arraigado en los Tejero.

Santificando la ultraderecha

El más mediático de los hijos del golpista es sin duda Ramón, al que todos conocen como Moncho. El hijo de Tejero es el párroco de la Iglesia de Santa Teresa en la Cala de Mijas, localidad por donde suele verse mucho al ex teniente coronel de la Guardia Civil paseando por su playa o por sus calles. Ramón Tejero estudió Filosofía y Teología en el Seminario Mayor de Toledo y posteriormente se desplazó a la localidad peruana de Cuzco, donde permaneció casi dos años.

Ramón es el hijo más cercano a su padre, ya que el hombre que irrumpió en el Congreso hace 38 años, vive entre Madrid y Málaga, su tierra, donde reside con Moncho en esas temporadas.

La familia Tejero.

En enero de 1989 se ordenó sacerdote, con 24 años, en el Convento de la Visitación de Santa María, en el número 20 de la madrileña calle de Santa Engracia, en un acto que se convirtió en una exaltación de la extrema derecha y que contó con la presencia de su padre, que logró salir ex profeso de la prisión de Figueras donde se encontraba interno esos días. Entre los asistentes al acto religiosos estaban el dirigente ultraderechista, Mariano Sánchez Covisa, o el capitán de navío Camilo Menéndez, también juzgado por el 23-F. Fue ordenado sacerdote por Monseñor Alcides Mendoza Castro, Arzobispo de Cuzco (Perú), y por el religioso agustino Giovanni Salerno, fundador del movimiento Siervos de los Pobres del Tercer Mundo, al que el hijo del ex teniente coronel pertenece.

Hoy en día, Moncho se encuentra en la diócesis de Fuengirola, como párroco de la citada Iglesia de Mijas. No hay que olvidar que el cura “Don Ramón” fue candidato a diputado por Valencia en las listas de Solidaridad Española, el partido liderado por su padre y que dirigió asimismo la campaña electoral que Tejero organizó en 1982.

En las últimas semanas la figura de Ramón Tejero ha vuelvo al centro de la polémica ya que es el párroco correspondiente de Totalán en Málaga, la localidad donde se produjo la muerte accidental del pequeño Julen. Muchos acusaron al hijo del golpista de aprovecharse de la tragedia para hacer proselitismo, máximo, cuando la familia del niño pertenece a la fe evangélica y no a la católica.

Las críticas a la labor pastoral de Tejero se han sucedido por su filiación política ya que ha compaginado su trabajo como sacerdote con hacer públicas sus opiniones ultraderechistas.

Manuel y Javier Tejero Sande con Alberto Chicote/ Facebook

Al conocer el fallecimiento del pequeño, el sacerdote ha escrito: “Aunque el corazón nos encoja el alma, las campanas de gloria resuenan en Totalán, porque desde la fe sabemos a ciencia cierta que la absoluta inmensidad del cielo es la gran promesa de Jesús. La gran verdad de la fe es el gozo de la Eternidad, el saber y sentir que estamos de paso y que nuestra patria es el cielo”.

La tercera generación de los Tejero

Menos prolífica en lo militar está resultando la tercera generación de los Tejero. De 16 nietos sólo tres han seguido la tradición familiar. El primero, Antonio Tejero Sande, de 32 años de edad, a quien la vocación le llevó a ingresar primero en la Academia General Militar de Zaragoza, por donde pasaron también su padre y su abuelo, y, posteriormente, en la Academia de Aranjuez de Madrid. Otro de los hijos de Tejero Díez, Manuel Tejero Sande, de 25 años, también es guardia civil. En su caso, estudió en el Colegio de Guardas Jóvenes de Valdemoro (Madrid), donde reciben su formación los descendientes de guardias civiles.

Tras ellos destaca, Francisco Javier Hernández Tejero, hijo de Carmen Tejero que sirve en la Unidad de Escoltas de la Guardia Civil en Madrid tras incorporarse con una de las notas más bajas de su promoción a la Escuela de Oficiales y Suboficiales de Baeza (Jaén).

Manuel Tejero Sande estudió en el colegio Leónes en León un centro privado elitista y con un punto conservador, para después ampliar sus estudios en la Universidad pública de la misma ciudad. También en el colegio privado estudió su hermano pequeño Javier, el más sorprendente de los nietos del golpista, ya que se dedica a interpretar monólogos.

Aunque parece menos comprometido con las ideas de ultraderecha que sus hermanos, sí que comparte en su perfil de Facebook mensajes y enlaces de apoyo a la figura de su abuelo. Javier Tejero tras acabar su educación secundaria estudió en Madrid en la Escuela de las Artes de la Comedia, un centro dedicado a mejorar las técnicas de clown y de stand up comedy.

Javier Tejero Sande durante un monólogo/ Facebook 

Javier también comparte con su hermano la afición por el deporte el rugby y acude a partidos tanto de aficionados de cuerpos del ejército a este deporte como de profesionales como el partido que enfrentó a España con Rumanía donde compartieron tiempo con el cocinero Alberto Chicote.

El humor de Tejero no es especialmente diferente al de otros cómicos de su generación. Javier parece ser el heredero de una de las características más desconocidas del golpista: las veleidades artísticas. En su etapa en prisión, Antonio Tejero, se dedicó a pintar, además de cultivar un huerto, escribir sus memorias y realizar algunos cursos de la carrera de Geografía e Historia. Tejero fue muy buen estudiante en su juventud, con varias matrículas de honor durante el bachillerato. Al obtener la libertad continuó con su pasión de pintar paisajes y retratos; y cada cuadro lo vendía por unas 400.000 pesetas (hoy 2.400 euros), teniendo cierto éxito entre la clientela más derechista de España. 

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