16 de junio de 2021
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FIN DE SEMANA

El capo del clan de “los Kikos” sustituyó en la jefatura de la organización a su hermano y su cuñada, líderes de “Los Gordos”, en 2011

Ascenso y caída de Francisco Hernández “el Kiko”, el mayor narcotraficante de Madrid

Francisco Hernandez, líder del clan de “Los Kikos” y heredero del negocio de “Los Gordos”, aprovechó la caída de su hermano y su cuñada en 2011 para hacerse con el mercado de drogas en la capital y obtener grandes beneficios económicos hasta que la "operación Maiz" de hace unos meses cortó su progreso.

Francisco Hernández, conocido en el mundo del narcotráfico como “El Kiko”, mamó desde pequeño el negocio. Criado en poblados chabolistas en el seno de una familia marginal, la droga estuvo presente en su vida desde siempre. Su hermano Juan José y su cuñada, Adela,  que también se dedicaban al tráfico de drogas, eran los líderes de el clan de “Los Gordos”. A su caída, Kiko aprovechó la oportunidad y se convirtió en 2011 en el líder de su propio clan, “Los Kikos”. 

El negocio familiar comenzó con el padre de Adela, Antonio Motos, que fue empresario de la droga durante mucho tiempo. Llegó a Madrid desde Extremadura y se instaló en diferentes poblados, entre ellos La Cañada Real Galiana. Consiguió una buena posición en el mercado y aunque la venta de la droga cambiaba de ubicaciones, los dueños del negocio fueron siempre los mismos. Fue una de las organizaciones más potentes de Madrid dedicada al tráfico de drogas. 

El clan de “Los Gordos” liderado por Juan José Hernández y Adela Motos, fue el primero en permanecer en el mercado negro durante más de veinte años, sin embargo, las investigaciones de las Fuerzas de Seguridad del Estado y los operativos de la policía fueron debilitando el negocio del clan. Debido a los continuos arrestos y sentencias contra Juan José y Adela, junto con la detención de su hijo Ricardo, conocido como “El Bola”, el clan quedó devastado. 

"El bola" celebrando su cumpleaños en 2011

A pesar de que algunos miembros siguieron traficando, sobre todo con cocaína y heroína en la zona de La Cañada, el negocio nunca llegó a recuperarse.

En 2011 Francisco se convirtió en el líder de “Los Kikos” aprovechando la caída de su hermano y su cuñada, y creó su propio clan dedicado al tráfico de drogas en Madrid. Paralelamente, y respondiendo seguramente a una afición personal, Kiko llevaba un club de dardos y era patrocinador del mejor jugador de España de dardos. A los 47 años se convirtió en uno de los mayores narcotraficantes de la capital.

Kiko residía en Alcalá de Henares junto a su mujer Yolanda desde donde controlaba su negocio de la droga. Según fuentes policiales, había instalado un búnker en la entrada de la zona desde donde distribuía las sustancias ilegales. El marketing del negocio era impecable, anunciaban con carteles los precios de las dosis de cada tipo de droga así como los horarios de los autobuses que paraban cerca. La pareja se había preocupado de la organización y no se ensuciaban las manos, contaban con personas de confianza que ponían al frente del negocio por lo que raramente se acercaban hasta allí. En algunas ocasiones, Yolanda iba para recoger el dinero que habían facturado pero nada más. 

Como protocolo de seguridad, repartían el dinero recaudado entre diferentes lugares; una parte, en su vivienda de Alcalá de Henares donde contaban con una caja fuerte y otra parte, en la zona de Vallecas donde tenían tres trasteros alquilados en los que guardaban también droga.

Fachada del búnker desde el que "Los Kikos" distribuían las sustancias ilegales. Fuente: Policía Nacional

El 30 de julio de 2020 se puso en marcha un operativo de la policía para tumbar al clan, la llamada “Operación Maíz” en relación al nombre del líder “Kiko”. Según los agentes, se llevó a cabo un registro en su vivienda  de Alcalá de Henares y en los trasteros de Vallecas, en total se decomisaron 19 kilos de cocaína, 3 kilos de otras sustancias, 18 armas de fuego, 2.000 cartuchos y más de medio millón de euros en efectivo. El operativo se saldó con 14 detenidos, todos ellos miembros del clan y seis de ellos, entre ellos el líder, fueron puestos en prisión provisional.

Las investigaciones habían comenzado en febrero, pero debido al confinamiento que se decretó por la emergencia sanitaria el operativo se aplazó aunque, según aseguró el jefe de la operación, la actividad de venta de droga en La Cañada no cesó. Con la “Operación Maíz” se ha conseguido poner fin a la actividad ilegal de uno de los mayores clanes del tráfico de drogas en Madrid. Sin embargo, aún está por ver si otros grupos sustituyen al clan de “Los Kikos” en el negocio. 

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