09 de julio de 2020
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FIN DE SEMANA

El monumento mide más de 110 metros de altura y es defendido sin fisuras por los latinos mientras que los anglosajones lo critican

La estatua de Colón en Puerto Rico, la más grande del mundo, es el nuevo objetivo de los movimientos revisionistas

Imagen aerea del monumento
Imagen aerea del monumento
Las protestas por la muerte de George Floyd a manos de un policía se han convertido ya en un movimiento internacional contra el racismo. En el calor de las protestas ha nacido un espíritu revisionista que comparten varios de los manifestantes. Una de las principales dianas es Cristóbal Colón y varias estatuas suyos en Estados Unidos han sido destruidas o boicoteadas. Ahora, los revisionista miran hacia Puerto Rico como nuevo objetivo.

Desde el pasado 25 de mayo, cuando un policía de la ciudad de Minneapolis provocó la muerte de George Floyd, miles de personas en el país norteamericano y otras partes del mundo se han sumado a las protestas. El lema Black Lives Matters ( las vidas de los negros importan) se ha transformado en un símbolo de los movimientos antirracistas de Estados Unidos.

Ahora, las protestas extendidas por todas las capitales más importantes del mundo ,han derivado en situaciones casi disparatadas como derribar y decapitar estatuas de Colón, considerado un colonizador por grupos revisionistas, pero no por historiadores. También se han amenazado esculturas de Churchill en Londres o a las carreras Nascar de coches que se celebran en el sur de Estados Unidos y donde se suele exhibir la bandera confederada que en realidad no representa y a ningún Estado ni es oficial. Por derribar se han llegado hasta tirar de su pedestal una estatua del presidente de los Estados confederados Jefferson Davis (1861-1865).

Aunque hasta el momento la furia revisionista permanecía reducida a Estados Unidos, Inglaterra y otros lugares puntuales, muchos de los activistas estadounidenses que cambiaron su lucha contra el racismo por la furia antiestatuas comienzan a apuntar a América Latina como nuevo objetivo. Ahora su objetivo es el Nacimiento del Nuevo Mundo, un enorme monumento ubicado en la población de Arecibo (Puerto Rico) y que rinde tributo al descubrimiento de América por parte de Cristóbal Colón.

Melissa García, una ciudadana anónima afincada en la ciudad de Nueva York ha iniciado una petición en la plataforma de change.org para pedir que el monumento sea demolido por “ser ofensivo contra los indígenas”. El manifiesto iniciado por García, con quien elcierredigital.com no ha podido contactar, explica en su solicitud que es “descendiente de los indígenas Taíno y Arawakan” intentando, así, legitimar la petición que ya cuenta con más de 5.000 firmas.

García explica que: “Cristóbal Colón, representado en la estatua, cometió genocidio en el Caribe. Contribuyó a la muerte estimada del 90% de los pueblos indígenas del Caribe. En Puerto Rico (Boriken), Colón y sus hombres esclavizaron, asesinaron, mutilaron, violaron y robaron oro sagrado de los pueblos indígenas que encontraron al llegar al Caribe. Cristóbal Colón representa una parte muy traumática de la historia para Puerto Rico y el Caribe. Representa el dolor para todos los pueblos indígenas. Pedimos que este monumento fuera removido”.

No obstante, estas afirmaciones no se encuentran recogidas en textos históricos. El único registro de esclavitud ocurrió durante el segundo viaje del explorador genovés en el que trasladó un grupo de aborígenes caribeños hasta la península. El acto fue reprendido por la reina Isabel la Católica quien prohibió esclavizar o privar de libertad a los aborígenes de “las indias”. Aunque Colón debía devolverlos a sus tierras, los indígenas murieron durante su estancia en Castilla.

Por otra parte, elcierredigital.com ha podido confirmar que el texto de la petición contiene errores propios del uso de traductores automáticos, como es el caso de la frase: “del 90% de los pueblos indígenas del Caribe”. Los traductores suelen confundir la traducción de la palabra “people”, que en español puede ser población, como en este caso, o pueblo.

La Estatua más grande de América

La obra fue diseñada por el escultor georgiano-soviético Zurab Tsereteli como parte de la conmemoración del 500 aniversario del primer viaje del explotador. La estatua muestra a Cristóbal Colón con un timón y las velas de la Niña, la Pinta y la Santa María. Tsereteli ofreció el conjunto a los ayuntamientos de  Baltimore, Fort Lauderdale, Miami, Nueva York y Columbus en Estados Unidos. Ninguna aceptó por considerarla muy grande. De hecho, algunos comentaristas llegaron a apodarla "Chris Kong" y "De Rusia con Ugh".

Finalmente, en 1998 el alcalde del municipio Cataño, en Puerto Rico, Estado Libre Asociado de Estados Unidos decidió que iba a adquirir la obra. Aunque el conjunto fue donado, el transporte costó 2,4 millones de dólares, sufragados por la gobernación de la isla. Las obras comenzaron como parte de un centro turístico que haría ganar cerca de 200.000 dólares, unos 180.000 euros, a la ciudad.

inico de las obras del monumento

No obstante, fue paralizad hasta que, en 2008, la localidad anuncio que el Nacimiento del Nuevo Mundo pasaría a ser gestionado por la empresa Holland Group Port Investment. Aunque Wilson Soto, el alcalde de Cataño se había mostrado reacio de finalizar el proyecto por dudar de su benefició, finalmente aceptó, ya que el coste de mantener las piezas sin ensamblar era de más de un millón de dólares al año.

Después de aprobarse, el proyecto quedó paralizado por nuevas disputas. Esta vez, varios municipios incluidos San Juan querían el monumento en sus jurisdicciones. Ante la presión, el artista se decidió por la pequeña localidad de Arecibo, al norte de la isla.

Las obras iniciaron en verano del 2012 y el conjunto monumental se convirtió en la atracción principal de un proyecto turístico llamado Parque Temático Colón (Columbus Theme Park) (más tarde renombrado Terravista ParkLand) desarrollado por Pan American Grain. Las ganancias estimadas del parque se cifran en más de 4 millones de euros por año y generarán puestos de trabajo a cerca de 900 personas, según la gestora.

El monumento tardó un año en ensamblarse y contó con el apoyo de varios grupos vecinales, pero con la oposición del Movimiento Indígena Jíbaro Boricua, que protestó por el montaje de un monumento “colombista”. Aunque recibe miles de visitas anuales y es ya el motor turístico del municipio las obras no se han concluido. El huracán María que afectó gravemente la isla en 2017 ha retrasado las operaciones. Veremos si después de resistir un huracán es capaz de sobrevivir a la oleada de revisionistas yankees. 

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