17 de octubre de 2019
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FIN DE SEMANA

A pesar de que todos los medios deportivos se han hecho eco del inicio de las demoliciones nadie cuenta lo que hay detrás de este millonario negocio

El gran pelotazo inmobiliario conseguido por la familia Gil y Enrique Cerezo con el derribo de los terrenos del Estadio Vicente Calderón

Exclusiva Vicente Calderón y aledaños.
Vicente Calderón y aledaños.
El escándalo está listo, aunque nadie se quiere hacer eco de ello. El Atlético de Madrid SAD cerró recientemente la venta de dos de las tres parcelas que posee en propiedad de los terrenos donde aún se levanta su otrora campo de fútbol. Se trata de una zona de 63.000 metros cuadrados cercana al río Manzanares. Un gran negocio que beneficia a la familia Gil y al productor Enrique Cerezo, que lograron traspasar la propiedad del Estadio a una sociedad limitada antes de vender los terrenos.

El Atlético de Madrid S.A.D. ha vendido dos terceras partes de la zona que rodea el Estadio Vicente Calderón por valor de 100 millones de euros a la gestora española Azora, que se ha aliado con el fondo internacional CB Global Investmen para adquirir los golosos terrenos que rodean el río Manzanares.

Esta nueva unión de intereses empresariales pretende construir una zona residencial de hasta 340 viviendas, una vez que abonen los 11 millones de euros de costes de urbanización, según indica el periódico Expansión. El emblemático y recordado Estadio Vicente Calderón está en plena fase de demolición, sin que nadie lo recuerde, ni la prensa deportiva condescendiente, a pesar de que todavía queda en pie una pequeña parte de su estructura.

Fue el pasado mes de febrero cuando se inició el proceso para llevar a cabo la Operación Mahou-Calderón. Se procedió al derribo de aquellas zonas del Estadio que no afectaran a la Calle 30 a su paso por debajo de la tribuna principal, el famoso túnel situado bajo la grada lateral que da al río Manzanares. 

En ningún caso se van a emplear voladuras con explosivos para la tranquilidad de los vecinos, ya que hay una serie de viviendas muy cercanas al antiguo estadio del Atlético de Madrid. Ahora, la operación Mahou-Calderón, que llegará a su fin en el año 2021.

En las próximas fechas se iniciara la segunda fase de la Operación Mahou-Calderón. Así, comenzarán las obras de urbanización de la bautizada como ‘Zona de los Melancólicos’. En esta fase urbanística el Ayuntamiento de Madrid llevará a cabo un desvío provisional de la M-30 para la demolición de la tribuna situada sobre el túnel de la M-30. "Cumplir estos plazos en esta primera fase es imprescindible si se quiere que la parte más compleja, el desmontaje de la grada junto a la conexión con Calle 30 se pueda iniciar al acabar el curso escolar y realizar durante el periodo vacacional", informaba en diciembre el delegado de Desarrollo Urbano Sostenible (DUS), José Manuel Calvo.

Esta es la nueva fase de una gran operación especulativa inmobiliaria que fue todo un millonario pelotazo para la familia del "Pionero"Jesús Gil y Gil junto a su fiel socio y productor cinemátográfico Enrique Cerezo, su siempre guardián y benefactor de sus enrevesados negocios .

El origen del ‘Pelotazo’

Sólo un mes después de morir Jesús Gil y Gil, en junio de 2004, el Estadio Calderón comenzaba ya a venderse. Fue en esa fecha cuando se iniciaron los primeros contactos oficiales de sus herederos y del productor cinematográfico Enrique Cerezo con los gestores del Ayuntamiento de Madrid para reconvertir el estadio colchonero en una amplia zona de pisos de alto standing.

Todo ello con el visto bueno del Gobierno del PP. La primera medida de los Gil fue transferir la titularidad del Estadio Calderón valorada en 226.184.790 euros a una sociedad limitada, denominada División Inmobiliaria del Club Atlético de Madrid SL. (ahora extinguida).

Una empresa controlada por ellos y sus amigos (entre ellos, el constructor Fernando Martín, ex presidente del Real Madrid), ocultando, además, dicha información a los accionistas del Atlético de Madrid. Por esas mismas fechas los técnicos del Ayuntamiento de Madrid valoraban la posible enajenación del Vicente Calderón en una cifra muy inferior a la de la familia Gil: 79.343.914 euros.

Acuerdo entre la División Atlético de Madrid SL, la Mahou y el Ayuntamiento de Madrid, en poder de nuestro periódico.

Tras un primer intento fallido de los dueños atléticos (la familia Gil y Enrique Cerezo) por trasladarse de inmediato al entonces desarbolado Estadio de la Peineta, la afición colchonera se movilizó y recogió 20.000 firmas de los fieles abonados contrarios a la medida, además de producirse manifestaciones y debates públicos que paralizaron el proyecto en la sede municipal de la Plaza de la Villa.

Sin embargo, esto no fue óbice para que la familia Gil y su socio Cerezo continuasen con sus gestiones en las altas esferas para lograr su gran pelotazo inmobiliario, al igual que el realizado en su día por el ex presidente del Real Madrid, el constructor Florentino Pérez, con las torres de la antigua ciudad deportiva del equipo blanco en el Paseo de la Castellana.

Así, gracias a sus acercamientos, el 30 de julio de 2007, en plena salida de las vacaciones estivales, los Gil consiguieron que se firmase con el Ayuntamiento de Madrid un protocolo de intenciones para la venta del Estadio Calderón con el posterior traslado del equipo colchonero al Estadio de la Peineta.

Así sólo un mes después de firmar con los gestores del Ayuntamiento de Madrid un borrador de convenio urbanístico, se logró ampliar la edificabilidad a 1,9 metros cuadrados por metro cuadrado de superficie, tres décimas por encima de la recomendación inicial de los técnicos municipales que la cifraban en un 1,6.

Así lo indicaban los técnicos a la concejalía en cuestión del Ayuntamiento madrileño del PP: “La propuesta sustentada sobre una edificabilidad máxima de 1,6 m2/m2  reúne las condiciones básicas que permitirían una adecuada propuesta urbanística, que sustentase tanto el Convenio Urbanístico de planeamiento como la correspondiente Modificación del Plan General. Considerándose urbanísticamente imprescindible, en cualquier caso, incorporar al desarrollo del ámbito tanto el soterramiento del tronco central de la M-30 como el del nudo del Puente de Toledo”.

Los técnicos concluían su informe con una frase que ha marcado todas las negociaciones habidas: “Las propuestas presentadas se consideran viables desde un punto de vista estrictamente jurídico”.

Fue precisamente en febrero de 2007 cuando el tándem Gil-Cerezo presentó al Área de Gobierno de Urbanismo, Vivienda e Infraestructura del Ayuntamiento de Madrid tres majestuosos proyectos con diferentes posibilidades de edificabilidad, que contemplaban desde un porcentaje del 1,6 hasta el 2,15, aunque hay que reseñar que sólo unos meses antes habían intentado colocar otro proyecto de 3 metros cuadrados de edificabilidad en el que, incluso, se contemplaba la eliminación del instituto público de enseñanza “Gran Capitán” situado junto al Estadio Calderón.

Esta ordenación urbanística planteada por la familia Gil fue calificada por los técnicos municipales como “grave, cuando no insuperable”.

El productor Enrique Cerezo,el gran tapado.

Estos proyectos pretendían conseguir la construcción sobre las nueve hectáreas de terreno de los denominados “ámbitos Mahou y Vicente Calderón” (tres hectáreas pertenecían al Atlético de Madrid y seis a la empresa Cervera Mahon-San Miguel) de dos grandes torres de treinta alturas cada una, levantadas en los goles norte y sur del Calderón sobre una gran base circular formada por un bloque uniforme de viviendas de 8 y 9 plantas.

Además, también se levantarían hasta cuatro grandes torres en los terrenos adyacentes propiedad de la empresa cervecera Mahou, la otra gran beneficiada del pelotazo inmobiliario.

Juan Gervás, a la izquierda, junto a Ignacio González, expresidente de la Comunidad de Madrid.

Precisamente el presidente de esta conocida empresa cervecera, Juan Gervás, fue uno de los que más impulsó esta operación inmobiliaria ante el Ayuntamiento de Madrid, en el que goza de buenas amistades, como en su día la mantuvo con el que fue presidente del PP del Gobierno de  la Comunidad de Madrid, el investigado y expresidiario Ignacio González. Un informe oficial del Ayuntamiento de Madrid cifraba en octubre de 2006 el valor de enajenación de los terrenos de la fábrica de cervezas Mahon en 118.726.251 euros. Muy inferior al cantidad señalada por la familia Gil y Cerezo.

La demolición del Estadio a cargo del propio Atlético

Según lo que se establecía en el último borrador del convenio urbanístico aprobado se podrían construir en el ámbito de actuación del Estadio Calderón-Mahou hasta un máximo de 2.000 viviendas sobre 175.365 metros de uso residencial, del que un 10% deberá repercutir sobre el Ayuntamiento. También se recogía que la demolición del campo de fútbol correrían a cargo de los propietarios del Atlético de Madrid, un hecho que según los expertos consultados supondrá un coste para las arcas atléticas de unos 18 millones de euros.

En una cláusula del citado borrador urbanístico se indica que, a pesar de los deseos del grupo Gil-Cerezo de pretender construir dos grandes torres sobre los terrenos del Vicente Calderón, finalmente el Ayuntamiento no lo permitirá y dejará estos terrenos para zona verde y como máximo “para uso dotacional deportivo”.

En este punto ya surgieron nuevas voces discrepantes, ya que los técnicos municipales no veían con buenos ojos que se hiciera un nuevo parque en estos terrenos, ya que a lo largo del río Manzanares se ha plantado una gran zona verde que cumpliría de sobra con esa función medioambiental.

Miguel Ángel Gil Marín, el hijo de Jesús Gil ligado al Atlético de Madrid.

El viejo Estadio Vicente Calderón fue construido en 1966 por el presidente que lleva su nombre, que los Gil derivaron hacia la propiedad única de la sociedad División Inmobiliaria del Club Atlético de Madrid S.L. (ahora extinguida).
 

Sobre esta sociedad, creada el 30 de junio de 2004, existía una opción de compra de sus acciones por parte del grupo formado por la empresa Andria (March Rich) y el constructor Fernando Martín (Fadesa-Martinsa), los cuales ya poseen desde su constitución el 15% de la citada sociedad junto a Caja Madrid.

Por esta opción de compra estos inversores anticiparon a los dueños atléticos la cantidad de 33 millones de pesetas, de entonces, según figuraba en los apuntes contables de la sociedad atlética, que obran en poder de elcierredigital.com.

También en unos de los últimos balances oficiales del Atlético de Madrid SAD figuraba que la entidad colchonera pagaba anualmente a la sociedad División Inmobiliaria un importe de 1.187.946 euros por el arrendamiento del campo de fútbol, además del pago de 144.242 euros más por “otros arrendamientos”.

El cierredigital.com comienza hoy una investigación sobre el gran escándalo y pelotazo urbanístico de la Operación Calderón-Mahou en la capital de España, donde se han beneficiado muchos e importantes actores. 

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