14 de octubre de 2019
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FIN DE SEMANA

El ayuntamiento de Alovera, su localidad natal, ha convocado una concentración en protesta por el estancamiento y la falta de una clara investigación

Crimen de Miriam Vallejo, muchas incógnitas y pocas certezas seis meses después de su brutal muerte

Mimi, la joven asesinada.
Mimi, la joven asesinada.
Hace seis meses, el 16 de enero de 2019, un desconocido apuñaló hasta la muerte a Miriam Vallejo. El cadáver fue encontrado por una pareja de viandantes poco antes de las nueve de la noche en una zona de campo de difícil acceso entre las localidades madrileñas de Meco y Villanueva, municipio donde la joven vivía desde hacía un mes. Su familia reside en Alovera, provincia de Guadalajara, a solo seis kilómetros de allí.

El Ayuntamiento de Alovera, Guadalajara, convocó ayer martes por la tarde una concentración, para recordar el crimen de Miriam Vallejo, Mimi, a propuesta de sus familiares, coincidiendo con los seis meses de su asesinato. Se trata de impulsar la investigación porque después de medio año y de interrogar a diez sospechosos, estudiar 300 perfiles y hacer 50 pruebas de ADN y lo cierto es que no existe actualmente un sospechoso claro de haber apuñalado a Mimi, como la conocían familiarmente, hasta la muerte.

El cadáver de Miriam fue hallado por una pareja de viandantes a las 20:53 horas del 16 de enero en una zona de campo de difícil acceso entre Meco y Villanueva de la Torre. Como el cadáver estaba en el término municipal de Meco la investigación recayó en el Grupo de Homicidios de la Guardia Civil de la Comandancia de Tres Cantos (Madrid).

Miriam no había presentado nunca una denuncia de malos tratos o amenazas, ni sus familiares tampoco habían alertado de su desaparición. No tenía enemigos conocidos y con 25 años era muy activa en redes sociales que se usan para ligar. De hecho, la Guardia Civil comenzó sus investigaciones en ese sentido y tras estudiar el perfil de 300 de sospechosos se quedó con una decena que podían haber intercambiado mensajes más íntimos con Mimi, pero tras interrogarlos todos tenían coartada fiable para el día y la hora de los hechos.

¿El asesino se equivocó?

Durante un tiempo se barajó incluso la hipótesis de que el asesino de Miriam se equivocara de víctima y que su objetivo fuera su compañera de piso, Celia, ya que la asesinada paseaba ese día sus perros y los de su compañera. Sin embargo, y según señalan diversas fuentes, el ensañamiento y la cantidad de puñaladas que recibió la joven pueden hacer suponer que el autor de su asesinato conociera bien a Miriam y ejecutara con certeza su plan.

Miriam con uno de sus perros.

Los indicios que entonces dieron credibilidad a esta hipótesis es que Mimi iba muy abrigada, portando bufanda y gorro, y el atacante la hubiera confundido al no reconocer su rostro con facilidad. De hecho, la complexión entre la víctima y su amiga y compañera de casa es muy parecida.

Pero esta línea fue descartada por los expertos, también descartaron a la propia Celia y al novio de ésta, que vivía con ellas y se encontraba jugando a la PlayStation cuando Miriam fue asesinada y tenía el chat abierto, lo que confirma que estuvo conectado y por lo tanto corrobora su versión.

Sin embargo, otras fuentes aseguran que el hecho de que el asesino se ensañara con Mimi, asestándola 24 puñaladas entre las espalda y el cráneo, incluso dejando un trozo del cuchillo dentro del cuerpo de ella, es motivo suficiente para creer que tenía el objetivo bastante claro y había medido bien como perpetrar el crimen.

Heridas defensivas

También se especuló con la posibilidad de que conociera a su agresor o agresora, ya que cuando Mimi fue atacada, ninguno de los perros atacó al asaltante ni defendió a la víctima, hecho que puede suponer que el asesino conociera a la muerta. Mimi sí se defendió porque su cadáver tenía heridas defensivas e incluso había perdido dos uñas. Miriam llegó a arañar a su asesino, que con una gran sangre fría se llevó el teléfono móvil de la asesinada, borró algunos mensajes y lo dejó en un lugar donde podía encontrarlo la policía, sin huellas posibles que rescatar.

Miriam salió de su casa, un chalé de Villanueva de la Torre junto al campo a las 20:40 y poco antes de sacar a los perros a pasear, estuvo hablando por teléfono con un amigo durante unos minutos, una conversación normal. Cuando colgó, les puso unos collares reflectantes a los animales para poder verlos en la oscuridad de la noche y se marchó con ellos.

Una de las concentraciones en Alovera en repulsa por el asesinato de Miriam.

Durante el pasado mes de marzo los investigadores estuvieron recabando muestras de ADN de 50 hombres que se mostraron voluntarios a colaborar. Todos mantuvieron contacto con Mimi a través de aplicaciones como Tinder, Meetic o Lovoo, muy populares entre los jóvenes.

Este proceso ha sido llevado a cabo sobre todo para descartar a posibles asesinos, aunque los encargados de la investigación llegaron a hablar con hasta 300 individuos que habían contactado con la joven. Además, en el inicio del caso los guardias civiles estuvieron trabajando para recabar muestras de ADN en la zona en la que apareció muerta Miriam Vallejo.

La investigación apuntaba en un primer momento que Miriam había sido asesinada por una mujer, presumiblemente motivada por celos. Pero esta teoría ha ido perdiendo fuerza por el ensañamiento, la trayectoria de las puñaladas y el hecho de que la joven, deportista y fuerte, se defendiera con todas sus fuerzas.

Lo que está totalmente descartado, por el análisis forense posterior al fallecimiento de la chica, es que el agresor cometiera algún tipo de abuso o agresión sexual, por lo que también se desvaneció una de las hipótesis del principio que atribuía la autoría a un desconocido con motivaciones sexuales. Pero el caso sigue bajo secreto sumarial, por lo que muchas diligencias que se han practicado permanecen en secreto.

Amante de los animales

Celia, su novio y Miriam vivían desde octubre del año pasado en el chalé de Villanueva de la Torre. Allí convivían con sus perros, dos de Mimi, uno de Celia y otro de un tercer amigo al que cuidaban entre las dos. La pasión por los animales es algo que compartían las dos amigas, algo que queda patente en sus redes sociales donde muchas de sus publicaciones están relacionadas con perros. “Creando un mini zoo, enamorada de mis bichitos”, tiene como lema Celia, quien es también profesora de equitación.

Miriam era conocida como una persona solidaria. Estuvo durante ocho años como voluntaria en Protección Civil en el municipio de Villalbilla, aunque estaba empadronada en la localidad de Alovera, donde viven sus padres, a unos seis kilómetros de su lugar de residencia.

La Guardia Civil ha buscado en su entorno, relaciones anteriores, amigos nuevos y antiguos de Alovera, donde había nacido. Pero nada. Sin embargo, ahora se busca en las relaciones vía internet y app iniciadas por Mimi, como la conocían sus amigos. MIriam era popular y muy extrovertida, responsable del departamento de administración de una empresa de distribución de ordenadores y voluntaria de Protección Civil en sus ratos libres.

Una de las pocas certezas es que el ADN del asesino de Mimi, que la joven se quedó entre sus uñas, no figura en las bases de datos de delincuentes de la Policía Nacional ni de la Guardia Civil.

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